
"El humor era para mí un cable a tierra, un hobby… No lo pensaba como un trabajo. Ahora también es una buena excusa para volver a Israel y reencontrarme con mi familia y amigos. Bah, siempre tengo motivos para regresar: en una época hasta importaba trajes de baño de allá… Esta vez, cuando estábamos terminando la temporada en el teatro Apolo, planeamos una gira con Yankelevich. De pronto apareció Freddy, un socio que Gustavo tiene en Israel, y cerró funciones en los teatros de las ciudades que tienen más concentración latina. Armamos las valijas y nos fuimos".
Así cuenta Roberto Moldavsky (58) su última aventura humorística, con cuatro grandes shows en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa.
PUBLICIDAD
–¿Es la primera vez que vas allá para hacer humor?
–No. La anterior fue hace dos años, pero nunca en forma tan masiva. Allá hay una colectividad argentina muy importante que me sigue por las redes sociales. Se enteraron del éxito de los shows en el Apolo y las cuatro fechas fueron con el cartel "No hay más localidades".
PUBLICIDAD
–Vos viviste una década en Israel. Sabés qué cosas los hacen reír…
–El humor no tiene fronteras: todos nos reímos de las mismas cosas. Los humoristas debemos saber observar y abordar los lugares y temas comunes, para producir una identificación inmediata con el público. Por ejemplo, ¿quién no deja el frasco del champú dado vuelta, para aprovechar hasta la última gota?… Ni en la Argentina ni en Israel puede faltar la relación que tenemos los judíos con nuestra madre. Obviamente, en escena me hago cargo de mi sobrepeso, de mis problemas para dialogar con mi pareja y de muchas cosas más… ¡que pasan en todo el mundo! Otra clave es castigarse primero uno, y eso después habilita a bromear con el público. Una de las experiencias más lindas que viví fue actuar para argentinos en el exilio, porque están ávidos de ver y escuchar cosas de su tierra.
PUBLICIDAD

–En tus shows siempre está presente el humor político. ¿Cómo hiciste para no hablar de la actualidad argentina?
–El público es muy parecido. Me sorprendieron, porque muchas veces estaban más informados que yo de lo que pasa aquí. En Tel Aviv participé de un maratón de stand up… ¡en hebreo! Me advirtieron de que podía chocar contra la pared, porque era un público muy joven. Sin embargo, los pibes se mataron de risa. Mi único objetivo es hacer reír. Eso me llena la batería, y no me importa el idioma o la ideología del público. La risa es sanadora, y en tiempos complicados el humor siempre pide lugar. Para este verano ya preparé la sombrilla y la heladera de telgopor: me voy a Mar del Plata a hacer temporada en el teatro Roxy
PUBLICIDAD
–¿Qué diferencias encontraste entre el Israel que viviste hace treinta años y el actual?
–Era distinto. Yo viví entre el '84 y el '94 muy tranquilo en un kibutz. Llegué con 21 años y la pasé bien. Fue una experiencia increíble: ordeñé vacas y coseché algodón. En esa época hasta nació allá mi hijo Eial (hoy 26). Todavía me parece una locura que el clima bélico subsista. La mayor parte de los árabes y los judíos quieren que las diferencias se arreglen por la vía del diálogo. Además, si ambos comemos humus, esto se tiene que poder solucionar.
PUBLICIDAD

–¿Qué recuerdos trajiste de esta experiencia?
–Me traje muchos kilos de más, porque nos la pasamos comiendo humus, falafel y cosas llenas de especias. Aunque fuimos a trabajar, tuvimos tiempo para recorrer el puerto de Haifa, los mercados del Haifa Bazaar… En Jerusalén también fuimos al Santo Sepulcro, al Muro de los Lamentos –donde agradecí por el año increíble que tuve– y al Mahane Yehuda. Es un mercado donde conviven judíos ultraortodoxos, palestinos, etíopes y armenios, que se mueven entre frutas y especias. Anuncian a los gritos a cuántos shekels está el kilo de tal cosa, y en un rincón comen los judíos iraquíes mientras juegan al backgammon.
PUBLICIDAD
–¿Estabas pendiente del movimiento del dólar en la Argentina?
–No, yo soy de la política de que cuando viajás no debés pensar en el cambio. Sólo tenés que comprar las cosas que no hay acá. ¡Algunos compran la camiseta de Messi en un mercado de Israel, cuando acá la conseguís en el Once! Ahora traje cruces de Nazaret, pañuelos, muchas especias, y a mis compañeros de la radio en Bravo Continental les compré biromes. ¿Por qué siempre les traigo lapiceras de mis viajes? ¡Porque ellos son como quince, y al adquirir las lapiceras en cantidad puedo regatearlas!
PUBLICIDAD

–Vos fuiste vendedor… ¿Hay alguna técnica para el regateo?
–Siempre improviso y me divierto, porque es como un juego. Entonces le cuento al vendedor que vengo de Argentina, un país que está en el fin del mundo, donde el dólar está casi a 40, que no nos va nada bien, ¡ni siquiera en el Mundial de Rusia! Al final logro un descuento y me voy contento… Pasa que una vez que di tres pasos, el vendedor también sonríe, porque sabe que me sacó más plata de lo que vale el artículo.
PUBLICIDAD
Por Pablo Procopio.
Fotos: Diego Soldini y álbum de viaje de Moldavsky.
SEGUÍ LEYENDO:
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Sorteo de la Tinka HOY, miércoles 13 de mayo: resultados y la jugada ganadora de la fecha
Nadie se llevó el Pozo Millonario el domingo y esta noche La Tinka pone en juego S/ 10'653,705. El sorteo del miércoles 13 de mayo arranca a las 10:50 p.m.; el cierre de apuestas es a las 9:50 p.m.

Receta de helado de aceite de oliva, un postre sofisticado y delicioso para preparar en casa
No hace falta heladera para conseguir un helado perfecto con una textura cremosa y mucho sabor

“La constituyente que proponemos es para ampliar la Constitución del 91”: Petro insiste en reformas sociales
El presidente anunció nuevas resoluciones de orden público y defendió la idea de incluir un capítulo social en la Constitución
Encuentran en el Guadalquivir un pez de casi un metro de una especie en peligro crítico de extinción en España
El último registro de la lamprea marina en esta zona se remonta al año 2014

Resultados del Super Once del 14 mayo
Como cada jueves, aquí están los números ganadores del sorteo dado a conocer por Juegos Once


