
Los partidos del Mundial, la ansiedad, la comida y la rutina pueden empujar a los adultos mayores a comer de más, alterar la digestión y descuidar la hidratación o la medicación. Frente a ese escenario, especialistas del Hospital de Clínicas recomendaron ordenar los horarios, moderar sal, alcohol y grasas, y adaptar la elección de alimentos a la edad y al estado de salud.
Según la Dirección Alimentación del hospital de la Universidad de Buenos Aires, las personas con hipertensión, diabetes o enfermedades cardiovasculares necesitan planificar con anticipación qué van a comer y priorizar preparaciones caseras. El objetivo es limitar alimentos con exceso de sodio, grasas saturadas y azúcares simples, además de evitar interrupciones en la medicación y en los controles habituales.
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La advertencia apunta a un hábito frecuente durante los eventos deportivos: comer de forma automática mientras la atención está puesta en la transmisión.
La licenciada en Nutrición Solana Argüeso (MN 10.735) señaló que “el estrés y la ansiedad” pueden “alterar el funcionamiento gastrointestinal”, favoreciendo síntomas como acidez, distensión abdominal, molestias digestivas o sensación de pesadez”. También advirtió que muchas personas comen más rápido o de manera automática cuando siguen el partido, y eso favorece una ingesta superior a la necesaria.
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El Hospital de Clínicas recomendó llegar al partido sin hambre
Argüeso, integrante de la Dirección Alimentación del Hospital de Clínicas, explicó: “La meta no es buscar la perfección, sino encontrar un “equilibrio que pueda sostenerse” en el tiempo. Una picada saludable puede ser igual de rica y variada que una tradicional. La clave es priorizar alimentos frescos y con buen aporte nutricional”.
Para reducir ese riesgo, la recomendación es llegar al encuentro después de una comida equilibrada. Esa pauta busca evitar el picoteo impulsivo y el consumo excesivo de snacks.
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La especialista subrayó que productos como papitas, nachos, palitos y chizitos suelen ser ultraprocesados. El problema, precisó el equipo del Hospital de Clínicas, es que concentran cantidades altas de sodio, grasas de baja calidad y aditivos, con escaso aporte de vitaminas, minerales o fibra.
Qué alimentos y bebidas se sugieren para una mesa más saludable
Entre las opciones propuestas para acompañar los partidos aparecen bastones de zanahoria y apio, tomates cherry, quesos magros, frutos secos sin sal, garbanzos tostados al horno y ensaladas individuales en vasos pequeños. A eso se suman dips como hummus, guacamole casero o yogur condimentado, además de mini sándwiches integrales de pollo o atún, brochettes de frutas frescas y combinaciones de queso, tomate cherry, albahaca, pepino y aceitunas.
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El hospital también incluyó pochoclo casero con poca sal y manteca dentro de las alternativas posibles. La propuesta general es reemplazar las picadas tradicionales por preparaciones con mejor perfil nutricional y de digestión más sencilla.
En bebidas, la indicación principal es elegir agua. También se sugieren aguas saborizadas de manera natural con rodajas de limón, naranja, pepino o menta, además de limonadas, soda o bebidas sin agregado de azúcares.
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La hipertensión y la diabetes requieren cuidados específicos durante los partidos
En personas con hipertensión arterial, los especialistas aconsejan cocinar con menos sal y no llevar el salero a la mesa. Como alternativa, sugieren dar sabor con perejil, hierbas aromáticas, cebolla o limón, y remarcan que existen sales especiales bajas en sodio.
Para ese mismo grupo, la recomendación es evitar conservas, embutidos, aperitivos y comidas preparadas o precocinadas. También desaconsejan beber agua mineral con gas, gaseosas o refrescos, y plantean reducir el consumo de quesos secos y curados mientras se incrementa la ingesta de calcio, que ayuda a controlar la tensión arterial.
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En quienes tienen diabetes, el eje está puesto en hacer varias comidas al día y evitar períodos largos sin comer. El equipo del hospital indicó además una dieta baja en colesterol y grasas saturadas, con restricción de embutidos y repostería, sustitución del azúcar por edulcorantes y respeto por la cantidad y las raciones recomendadas.
Para los adultos mayores, el criterio general combina hidratación, moderación y organización. Eso implica prestar especial atención al consumo de líquidos, elegir alimentos de fácil masticación y digestión, y sostener horarios adecuados tanto para la alimentación como para la medicación.
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