
Producto de la presión de un mayor nivel de demanda en el mercado, los dólares financieros terminaron con subas mayores al 1% y se ubicaron por encima de los $1.250. Los tipos de cambio se movieron todos en la misma sintonía: tanto el MEP como el contado con liquidación y el libre se ubicaron arriba de este nivel.
Ya desde el viernes el mercado cambiario adquirió un tono diferente, en el que se notó por un lado mayor cobertura por parte de muchos inversores y un nivel creciente de nerviosismo. Todo parece vinculado al próximo acuerdo que se alcanzará con el FMI.
Si bien el organismo promete realizar un importante desembolso para acumular reservas, en realidad la preocupación es otra y está centrada en las condicionalidades que pedirá el organismo para hacerlo. Específicamente en el futuro del sistema cambiario.
Quien la semana pasada avivó el fuego fue Ricardo Arriazu, al expresar que “tanto el FMI como a Javier Milei les gustaría flotar, pero creo que es un error. No hay apuro en salir del cepo porque el peligro es que haya un salto del tipo de cambio por la falta de reservas”. Sin decirlo, el economista terminó exponiendo las diferencias que existen entre Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, que prefiere dejar las cosas como están al menos hasta las elecciones legislativas.
Pero parece poco probable que el actual esquema de ajuste de dólar oficial del 1% y un dólar planchado en parte por las intervenciones oficiales pueda perdurar mucho tiempo más. Las leves subas que vienen mostrando los dólares financieros parecen dar cuenta de esta lectura. Los últimos incrementos llevaron la brecha a niveles del 15%, cuando venían de menos del 10% a fines del año pasado.
Dan vuelta varias opciones, ninguna confirmada. Se menciona la posibilidad de reducir gradualmente o eliminar el “dólar blend”, que le permite a los exportadores liquidar un 20% del total de sus ingresos a través de los canales financieros en vez de hacerlo a través del canal oficial del Central. El año se “desviaron” cerca de USD 17.000 millones, que permitieron mantener los dólares planchados. El costo a pagar fue una menor acumulación de reservas.
Ya el año pasado el staff técnico del FMI divulgó un reporte en el que anunciaba el fin de este esquema, algo que enseguida fue negado por el equipo económico. Pero ahora se especula con la posibilidad de que vuelva a la carga, ante la necesidad del Banco Central de acumular reservas.
Arriazu también hizo referencia a la posibilidad de adoptar un enfoque gradualista hacia la flotación del dólar, por ejemplo a través de bandas cambiarias. La última experiencia en esa dirección duró poco, apenas entre octubre de 2018 y abril de 2019.
Se denominó en la práctica “zona de no intervención”. En aquel momento se decidió congelar el nivel de base monetaria, pero acompañado de un compromiso por parte del Central de dejar flotar el tipo de cambio, comprometiéndose a vender dólares si superaba un determinado nivel. Al mismo tiempo, se puso un límite diario a esas posibles ventas. Del mismo modo, la entidad también se comprometía a comprar dólares si la cotización llegaba al piso de la banda. El experimento duró, ya que a fin de abril de 2019 el Central salió al mercado más agresivamente a evitar subas exageradas, todo durante la presidencia de Guido Sandleris.
La última experiencia de bandas cambiarias duró poco, apenas entre octubre de 2018 y abril de 2019
“Dentro de la zona de no intervención, el tipo de cambio fluctúa libremente. Este sis- tema combina adecuadamente los beneficios de la flexibilidad cambiaria para enfrentar shocks reales con la posibilidad de acotar fluctuaciones excesivas y disruptivos que puedan aparecer en un mercado cambiario aún poco profundo como el nuestro”, explicaba en su momento el Central.
Ayer si bien el BCRA terminó la jornada con un saldo vendedor de USD 56 millones, las reservas terminaron con una pérdida de USD 755 millones. Salvador Vitelli, jefe de research de Romano Group, aclaró que la brusca caída se explica en dos factores principales: las ventas de USD 474 millones que había efectuado el BCRA el viernes y un pago de deuda por USD 310 millones al BID y Banco Mundial.
La dinámica de las reservas, que quedaron en USD 27.333 millones, preocupa al mercado ya que lo ve como un signo de vulnerabilidad del Banco Central. Al Gobierno le cuesta quedarse con dólares pese a que las compras superan los USD 1.000 millones. Pero rápidamente esos fondos se dirigen a cancelar deuda con bonistas privadas y organismos. Además, el BCRA interviene regularmente para bajar la presión sobre el tipo de cambio a través del dólar MEP y el CCL y hay salida a cuentagotas de depósitos en moneda extranjera (luego del salto de más de USD 20.000 millones por el blanqueo), que también impacta sobre el nivel de reservas.
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