Martín Guzmán en Washington: los cambios al acuerdo que ya se negocian con el Fondo y el regreso del “segundo semestre”

El ministro continúa con su agenda en la capital de EEUU mientras los equipos técnicos de Economía y el Banco Central revisan el impacto de la inflación y la evolución del déficit

El ministro Martín Guzmán y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, el martes pasado en Washington
El ministro Martín Guzmán y la directora del FMI, Kristalina Georgieva, el martes pasado en Washington

Desde Washington, EEUU - “Es el viaje más tranquilo que podría tener”, dicen en el entorno del ministro de Economía Martín Guzmán, quien está en esta capital participando toda la semana de las Reuniones de Primavera del FMI y el Banco Mundial, entre otros encuentros.

Es que con el acuerdo cerrado y las metas del primer trimestre ya cumplidas, siempre según cálculos oficiales, todo parece más ameno. Al menos de cara a lo que podrían venir para un programa que nació viejo y que habrá que recalibrar rápido, como avisó la propia Kristalina Georgieva, la directora gerente del FMI, el mismo día que el board del organismo aprobó el programa, no sin ciertas advertencias de algunos de los directores, representantes de los países que componen el organismo, que exigieron otra vez reformas estructurales.

Georgieva lo repitió ayer, en una conferencia de prensa virtual. “Tenemos un objetivo común con el nuevo programa que pueda ser implementado en forma exitosa para ayudar a la gente de Argentina y el mayor desafío es implementarlo. Y en ese sentido la implementación debe incluir un recálculo que tome en cuenta el impacto de los cambios globales sobre la Argentina porque es un exportador de materias primas”, dijo y aseguró que para el país “el gran riesgo es la inflación”.

Guzmán con Ilan Goldfajn, el encargado del Hemisferio Occidental del Fondo, Julie Kozack y Sergio Chodos
Guzmán con Ilan Goldfajn, el encargado del Hemisferio Occidental del Fondo, Julie Kozack y Sergio Chodos

Con todo, y pasar del buen clima con el Fondo, el trabajo es arduo y ya se discuten los cambios que vendrán. En ese contexto, los datos del segundo semestre de este año, que se evaluarán al comienzo del 2023 son claves en medio de un escenario muy incierto. El road map con el organismo es el siguiente: a mediados de mayo será la primera revisión, que podría ser virtual, y que se adelantó un mes por el impacto de la guerra en el precio de los commodities, sobre todo los energéticos, un rubro más que sensible que demoró la negociación en marzo, y no por la guerra sino por el esquema de baja de subsidios y el aumento de las tarifas.

Y se repetirán cada tres meses: septiembre para revisar metas hasta fines de junio; diciembre para revisarlas a septiembre; marzo de 2023, las que llegan a diciembre, y así. Otra vez el segundo semestre copará la agenda económica. La primera vez, con la promesa de Mauricio Macri de despegue para fines de su primer año de mandato, algo que no llegó, y ahora con los datos de la frágil economía local que podrían tensar el acuerdo.

Revisiones y proyecciones

Guzmán tendrá una reunión privada con Georgieva el viernes. Ayer vio en persona por primera vez a Ilan Goldfajn, el encargado del Hemisferio Occidental del Fondo, el jefe directo de Julie Kozack y Luis Cubeddu, quienes llevan el caso argentino en el organismo. Las reuniones son permanentes y ahora se complementan con encuentros técnicos presenciales en la embajada argentina. De ellos participan el Director por el Cono Sur ante el FMI, Sergio Chodos; los secretarios Raúl Rigo (Hacienda) y Fernando Morra (Política Económica), el subsecretario Ramiro Tosi (Financiamiento), Melina Mallamace (jefa de Gabinete) y Maia Colodenco (Unidad de Asuntos Internacionales), entre otros. También funcionarios del Banco Central: Jorge Carrera, vicepresidente segundo; Germán Feldman, subgerente general de Investigaciones Económicas; y Norberto Pagani, Gerente de Relaciones y Acuerdos Internacionales.

La buena onda se da siempre bajo el paraguas de la recalibración. En Hacienda remarcan la suba de la recaudación incluso por arriba de la inflación: con ese superávit se pagarán, aseguran, los $200.000 millones que costarán los nuevos bonos para jubilados, monotributistas y empleados no registrados. Algo que buscarán recuperar luego con el cuestionado impuesto a la “renta inesperada” que anunció el ministro, y cuyos detalles finales aún no trascendieron. Podría ser por única vez y alcanzaría a un 3% de las empresas, y no a todas las que ganan más de $1.000 millones. Si lo harían algunas alimenticias, como Molinos, Arcor y AGD, y grandes grupos, como Techint. Incluso podría apurarse una coparticipación para aplacar las preguntas de algunos gobernadores preocupados por la presión inflacionaria que tendrían los nuevos bonos en las economías locales y también para convencerlos de que los legisladores levanten la mano en las cámaras. “¿Si se hace toda esa movida será para un impuesto por única vez?”, se preguntó una analista en esta capital.

Esta semana se realizan en DC las Reuniones de Primavera del FMI
Esta semana se realizan en DC las Reuniones de Primavera del FMI

La Argentina confía en que el Fondo “aflojará”. Como se dijo, las revisiones de los programas miran las metas que hay que aprobar, pero siempre el foco está en lo que vendrá. “Es tan importante como luce para atrás que como luce para adelante, eso dice el manual. No se trata solo de cumplir las metas pasadas. Si para adelante tenés un cataclismo hay que tomar decisiones antes”, le dijo a Infobae una fuente en Washington acostumbrada a este tipo de negociaciones.

En ese contexto dialogan hoy Guzmán y su equipo con los técnicos del Fondo. Se habla del déficit fiscal, pero sobre todo de la inflación. “Para el FMI será complejo ir para adelante con un programa que incumple los objetivos iniciales. O se tocan los objetivos o se mueven las políticas. Todos mostrarán los números que tienen y se negociará cómo se resuelven los problemas adicionales. Guzmán dirá cuánto piensa recaudar con el nuevo impuesto y el Fondo le pedirá que lo aprueben, que hagan las cuentas y se las manden”, detalló el experto.

“La misión Argentina está mirando los números finos”, concuerda Claudio Loser, ex director del FMI para el hemisferio occidental. “El corto plazo, marzo, cerró bien, pero se discute aún. Junio se está hablando y ahí está la lupa, y también lo que vendrá. Se trabaja más tranquilo, pero con la mirada puesta en lo que viene. Cuando está el programa el ambiente cambia y todo fluye mejor, por más que ahora se esté en etapa de recalibración”, afirmó.

Otros tiempos: "Toto" Caputo, Nicolás Dujovne y Christine Lagarde en la embajada argentina en Washington, en abril de 2018
Otros tiempos: "Toto" Caputo, Nicolás Dujovne y Christine Lagarde en la embajada argentina en Washington, en abril de 2018

“Busquen otra metáfora”, pide con una sonrisa una fuente oficial cuando se le pregunta por el segundo semestre de este año. Buena parte de los funcionarios que llegaron a Washington estos días se reunirán mañana en la embajada para celebrar el Malbec Day, que organiza el embajador Jorge Argüello, junto a Wines of Argentina. “Detrás de cada una de las etiquetas que vamos a promocionar hay una industria importante y emblemática, hay inversión y generación de empleo, hay innovación, hay talento, hay dinamización de las economías regionales; es decir, además de estar impulsando al sector en un mercado tan relevante, también estamos mostrando de lo que somos capaces como país”, expresó Argüello.

En un evento similar, hace cuatro años, Christina Lagarde, directora del FMI de entonces, fue protagonista absoluta. “Su visita fue un golazo” y “está enamorada de la Argentina”, fueron algunas de las definiciones de los ministros de Macri ese día. Un mes antes, en Buenos Aires, en una reunión del G20, Lagarde había dicho: “No vine a negociar ningún crédito ni programa porque Argentina no lo necesita ni lo pidió”. Siete semanas después, en un discurso de menos de tres minutos, Macri anunció que Argentina recurriría a la ayuda del FMI. Ese día el dólar cerró a 22,7 pesos.

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