
El dólar blue sostuvo un alza de 7,9% o diez pesos en julio y acumula una ganancia de 80,7% en 2020, mientras que mantiene una brecha de 88% con el dólar oficial mayorista, próxima al 100 por ciento alcanzada en mayo.
El reciente ajuste de las restricciones oficiales para operar en el mercado formal y el acceso a divisas a través de activos bursátiles contrajo la oferta de un mercado muy reducido e impulsó esta cotización alternativa a un récord de $140. Pero en las últimas ruedas esta tendencia alcista encontró un límite de corto plazo.
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En las últimas semanas irrumpieron tres indicadores positivos que descomprimen la presión alcista sobre el dólar blue: la estabilización de las reservas, el crecimiento de los depósitos en dólares del sector privado y una moderación en la cantidad de pesos en circulación.
En cuanto a las reservas, en lo que va de julio el Banco Central alterna ruedas de compras con otras de ventas de divisas, para equilibrar cuando sea necesario la oferta exportadora frente a la demanda de importadores y marcar con una postura inicial en el mercado mayorista el ritmo de devaluación.
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Hay una fecha clave, la del 25 de octubre de 2019, la rueda previa a las últimas elecciones presidenciales y al establecimiento del cepo cambiario estricto, con un tope mensual de USD 200 para la demanda.
Las reservas oscilaron en estos nueve meses en torno a los USD 43.000 millones. El 25 de octubre del año pasado alcanzaban los USD 43.503 millones y este viernes 31 de julio, los USD 43.387 millones.
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Pausa en la rampante expansión monetaria
Un detonante de la escalada del dólar blue, que escapa a los estrictos controles oficiales, es el crecimiento de la cantidad de dinero en la economía, respaldado por una masa de dólares en las arcas del Central que se mantiene constante.D
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En ese aspecto, la circulación monetaria aumentó un 77,8%, desde los $923.534 millones el 25 de octubre a $1.642.276 millones el 27 de julio. El precio del blue replica esta tendencia, pues este mercado se alimenta del dinero en efectivo, con un aumento cercano a 80% en ese lapso, lo que refleja una mínima sobrerreacción de dos puntos porcentuales, que explicaría por qué el blue “aflojó” desde su récord de $140 a los 136 actuales.
El economista Walter Morales, presidente de Wise SA, estimó: “en lo inmediato, si bien la inflación se va a acelerar por el sólo hecho de salir de la cuarentena, no estamos marchando hacia un proceso de incremento de precios desbocado. Desde este costado, como esperamos una inflación para 2020 y 2021 de 38% y 50%, respectivamente, no se justificaba un aumento tan fuerte del blue, cuando ya cotiza a precios de 2002″.
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Por supuesto que esta estabilización cambiaria es frágil, ante el deterioro de las cuentas públicas y un gasto que crece al ritmo del auxilio financiero por la histórica recesión y el daño económico de la larga cuarentena, ahora extendida hasta el 16 de agosto.
“Si bien la negociación de la deuda resulta una condición necesaria para la recuperación económica, no parecería ser suficiente. El desequilibrio fiscal y monetario que atraviesa el país se profundiza por cada día de parálisis. El déficit primario acumulado alcanzó el primer semestre un 3,2% del producto y las proyecciones ya superan el 6% para fin de año. En tanto, la actividad se hundió 20,6% interanual en mayo”, advirtió un informe de GMA Capital.
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Otro punto a considerar, vinculado con el nivel de reservas internacionales, es el del monto de depósitos en dólares en efectivo del sector privado. La salida de divisas del sistema financiero para darse a la “fuga” es un claro síntoma de desconfianza en las políticas oficiales y se anticipa a procesos devaluatorios y controles de capitales.
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En ese aspecto, destaca por lo positivo que el stock de depósitos privados se sostiene cerca de los USD 17.000 millones, en el nivel más alto en los últimos dos meses.
Este equilibrio en los depósitos, más la reducción de los créditos en dólares, apuntaló a las reservas en unos USD 1.000 millones en los últimos dos meses, pues la diferencia entre ambos se contabiliza como activos internacionales en las arcas del Central, en concepto de encajes.
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Aunque el crecimiento de reservas por encajes se vincula con la extinción del crédito en dólares en el sistema financiero doméstico (el stock, en USD 6.800 millones es el más bajo en cuatro años), es para destacar que estos encajes superaron en julio los USD 10.000 millones, algo que no ocurría desde el 2 de septiembre del año pasado, cuando aún golpeaba la corrida cambiaria posterior a las PASO.
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