Los objetivos políticos de las medidas del Gobierno generan escepticismo financiero. (AP)
Los objetivos políticos de las medidas del Gobierno generan escepticismo financiero. (AP)

Ante una inflación que persiste mucho más alta que lo que el Gobierno esperaba, se sucedieron una serie de anuncios –acuerdo de precios, congelamiento de tarifas– que también se extendieron al mercado de cambios y repercutieron en los recintos bursátiles.

El Banco Central anunció el "congelamiento" del techo de la zona de "no intervención" en 51,45 pesos. Por lo tanto, si el tipo de cambio llega a ese umbral, como probablemente ocurra antes de las elecciones de octubre, la entidad tendrá potestad de vender USD 150 millones diarios de reservas.

"La nueva ancla cambiaria se complementa con una serie de medidas del Gobierno orientadas a fomentar el consumo y congelar precios y tarifas. Con la promesa de un dólar más calmo y 'plata en la calle', la fase final de la carrera para ganar las elecciones acaba de comenzar", analizó Nery Persichini, gerente de Inversiones de GMA Capital.

A la vez, desde el lunes pasado, el Tesoro dispone de USD 60 millones diarios para complementar la oferta, que en el segundo trimestre del año es la más elevada del año por cuestiones estacionales: las liquidaciones de exportaciones del agro.

En las tres ruedas operativas, debido a los feriados de Semana Santa, el dólar en la City porteña perdió 0,7%, a $42,98 en el promedio de bancos y $41,90 mayorista.

Sin embargo el plan del equipo económico de Cambiemos para atacar una inflación indomable generó escepticismo entre los inversores. Créditos subsidiados para 18 millones de habitantes con ingresos ínfimos que perciben alguna prestación social (por $124.000 millones), la extensión del ProCreAr (con aportes "no reembolsables" por $5.500 millones), más un costo fiscal de $9.000 millones por la suspensión del aumento tarifario dejaron un mensaje unívoco: se aleja la meta de austeridad fiscal y déficit "cero" pregonada por el Ministerio de Hacienda.

El Indec informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 4,7% en marzo y acumuló en doce meses un 54,7%, la tasa anual más amplia desde enero de 1992, cuando se salía de la hiperinflación y se convergía a la Convertibilidad.

La reacción tardó en llegar y se concretó con plena fuerza en el exterior el jueves, cuando no hubo operatoria cambiaria y bursátil en la Argentina.

El Riesgo País de JP Morgan trepó para la Argentina a 854 puntos básicos, no solo un máximo en la presidencia de Mauricio Macri, si no a niveles de junio de 2014, cuando el país atravesaba un ominoso default "selectivo" por orden del juez Thomas Griesa.

"Indistintamente del impacto de las medidas anunciadas, durante los tres días hábiles de la semana los bonos no repuntaron y el Riesgo País seguía avanzando hacia los niveles máximo de la gestión de Cambiemos, alcanzado ahora con el nuevo salto post-anuncios. Esto sigue generando dudas sobre la capacidad de repago de la deuda, dado a que a estos niveles de tasa el roll-over de vencimientos a partir de 2021 se hace prácticamente imposible", refirió un informe de CEPA (Centro de Economía Política de Argentina).

Los ADR de empresas argentinas que se negocian en las bolsas de Nueva York marcaron predomino de bajas, con énfasis en los papeles bancarios (Galicia, Macro, Francés y Supervielle) con rojos entre 7 y 8 por ciento en dólares.

Fuente: Rava Online
Fuente: Rava Online

El mal dato de inflación también imprimió velocidad a la absorción del Banco Central, que el miércoles aspiró casi $52.000 millones a través las Letras de Liquidez (Leliq), su principal instrumento de deuda, exclusivo para bancos.

El stock de Leliq escapa de la "emisión cero", alcanzó un máximo nominal de $1.079.988 millones ($1,08 billón), unos 25.775,4 millones de dólares.

También cesó el recorte de tasas, ahora en 67,12% anual: para la entidad que preside Guido Sandleris, el sacrificio que para la actividad económica implica el elevado costo del dinero es imprescindible frente a la amenaza de una espiralización de la inflación y del dólar, en vísperas de la contienda electoral.

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