Una secuencia de encuestas que la dan ganadora a Cristina Kirchner sobre Mauricio Macri en el balotaje, un índice de inflación de marzo mayor al previsto y una reacción del Gobierno basada en medidas económicas en las que no cree y que en parte terminará pagando el sector privado hicieron que esta semana el riesgo país y el valor de las acciones argentinas se deterioraran más allá del nivel que ya venían sufriendo por la incertidumbre electoral. Sólo sintió un poco de alivio el valor del peso, debido a las medidas del Banco Central le abrieron una ventana de oportunidad a los inversores en monedas.

Los inversores se asustaron con las encuestas que circularon esta semana y que usan de guía para tomar decisiones. Un trabajo de Isonomía muestra a CFK ganando la segunda vuelta con 45% sobre 36 de Macri, una diferencia de 9 puntos. Este sondeo llegó a los inversores en Nueva York, a quienes espanta todo lo que tenga que ver con el populismo.

Esta semana también se informó el IPC de marzo en un 4,7%, por encima de lo que se esperaba y que dejó sentado que en abril la inflación también será alta. Estos datos económicos hacen pensar a los inversores que la recuperación económica que el Gobierno esperaba y necesitaba lograr la reelección está tardando en llegar.

La reacción del Gobierno fue un conjunto de medidas que al mercado no le gustaron demasiado. Controles de precios y congelamiento de tarifas muestran que el gobierno hace lo que no quería hacer con la esperanza de mejorar en las encuestas, en tanto el Banco Central sigue limitado para vender reservas y contener el tipo de cambio.

Como consecuencia, el Riesgo País que mide JP Morgan trepó a 854 puntos básicos y alcanzó el nivel más alto en cinco años. Este indicador, que mide el diferencial con la tasa de los bonos del Tesoro de EEUU, refleja el grado de desconfianza sobre la capacidad de repago de la deuda argentina. El rendimiento de los títulos con vencimiento en 2020 y 2021 hace meses que están siendo golpeados. Muestran que el mercado estará cerrado para la Argentina y que necesitará renegociar el acuerdo con el FMI.

Y la mala recepción de los inversores a las medidas que tomó el Gobierno, que obliga en parte a las empresas (para congelar 64 precios por seis meses y no elevar las tarifas de servicios públicos) y bancos (que ya no podrán cobrar comisiones a las pymes por los depósitos en efectivo y acreditar a los 10 días las pagos con tarjeta) a hacerse cargo de los costos, hizo que los ADR de compañías argentinas cayeran hasta 8% en dólares, especialmente en los papeles bancarios.

Fuente: Rava
Fuente: Rava

En cambio, el peso se apreció 0,67% esta semana. Los inversores que sólo apuestan al peso vieron en las medidas que anunció el BCRA -que eliminó cualquier forma de generación de pesos, al quitar el piso de la banda cambiaria, y creó un techo en $ 51,45- una ventana de oportunidad para invertir a corto plazo, máximo a tres meses, en el mercado de futuros de Nueva York, que ofrece una tasa implícita neta del 50% en pesos.

"El mercado no tomó con buen humor todo los cambios de esta semana. El dato de inflación fue muy duro y la reacción del Gobierno a ese dato no gustó demasiado. Otro factor es que las encuestas muestran una segunda vuelta difícil. Hubo un conjunto de cosas en dos o tres días", enumeró Rafael Di Giorno, director de Proficio Investment. "Un inversor en un fondo americano no se puede quedar con una posición argentina si se entera que caen los bancos. Argentina no es un país que te deja tranquilo", explicó, respecto de la caída de los ADR argentinos en el mercado estadounidense que sí operó el Jueves Santo.

Daniel Chodos, jefe de estrategia de bonos soberanos en Credit Suisse, coincidió en que el efecto del mal dato de inflación, de las encuestas adversas, las medidas populistas y la recuperación económica que tarda en llegar golpearon a los bonos y acciones argentinas.

"Las medidas económicas son más populistas que lo que es el Gobierno, aunque el mercado entiende que son necesarias y transitorias, enfocadas en las elecciones", matizó Chodos. "El peso estuvo mejor porque las medidas del BCRA incentivan la demanda de pesos de corto plazo en el mercado de futuros", concluyó.

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