El “riesgo argentino” aleja a los inversores internacionales. (EFE)
El “riesgo argentino” aleja a los inversores internacionales. (EFE)

Este lunes no hubo operatoria financiera en la Argentina por los feriados de Carnaval, pero en el exterior las bolsas atravesaron una jornada negativa y los activos domésticos que se operan en Wall Street cayeron atrapados por esta tendencia general.

Los principales indicadores de las bolsas de Nueva York negociaron con caídas de hasta 0,8%, mientras los inversores evaluaron los últimos acontecimientos relacionados con las conversaciones comerciales entre China y Estados Unidos. Bajaron las compañías de tecnología, servicios médicos y comunicaciones.

De acuerdo a los analistas, los índices pasaron a números rojos por un informe del Departamento de Comercio de los EEUU, que reveló una caída sorpresiva de 0,6% en el gasto mensual en construcción, tras experimentar un incremento del 0,8% en diciembre.

Ese dato complementó el informe sobre evolución del Producto Interior Bruto norteamericano del cuarto trimestre, que mostró una desaceleración de la economía estadounidense.

A su vez, el precio del petróleo se negoció con alza de 1,2%, a USD 56,45 para el barril de crudo ligero de Texas, mientras que la tasa de los bonos del Tesoro de los EEUU a 10 años recortó tres puntos básicos, a 2,72% anual.

En ese sentido, el Riesgo País de la banca JP Morgan aumentó un 1,9% o 14 puntos básicos para la Argentina, a 732 enteros, la marca más alta desde el 4 de enero de este año.

La aversión al riesgo que lleva a que los flujos de inversión financiera se posicionen en acciones y bonos de países desarrollados, en perjuicio de los activos emergentes, fue más palpable para los papeles argentinos, ante la profunda devaluación del peso, la recesión de la economía local y la incertidumbre política de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

El Riesgo País mide el diferencial de tasa de los bonos norteamericanos con sus similares de países emergentes. La suba de los rendimientos domésticos obedeció, a su vez, a la caída de los precios de los títulos soberanos argentinos, pues estos operan en forma inversa.

La tasa de los títulos argentinos en el mercado secundario volvió a empinarse y superó el 12% en algunas especies, como el Discount 2033 en dólares con legislación argentina (12,8% anual) y el Bonar 2025 (12,8%). Reflejan lo caro que le costaría a la Argentina endeudarse con sus restricciones macroeconómicas.

Los precios de las acciones argentinas recortaron 15% en dólares en dos semanas

Con un dólar que se disparó 4,8% en febrero y le sacó ventaja a las demás inversiones, inclusive al plazo fijo, se abre un compás de espera para las acciones y bonos, que tuvieron un excelente comienzo de año, con ganancias próximas al 20% medidas en dólares.

A partir del 14 de febrero, cuando se conoció que la inflación en enero había superado las expectativas y alcanzado el 2,9%, se inició una dolorosa reversión para la recuperación de los precios, después de un 2018 con caídas promedio de 50% en dólares para las acciones y 25% para los títulos públicos. Basta recordar que en el acumulado de 12 meses la inflación alcanzó el 49,3%, la más alta de la gestión Cambiemos.

En apenas dos semanas las acciones argentinas se hundieron en promedio un 15% en dólares, con lo que eliminaron la mayor parte de las ganancias que habían registrado desde el cierre de 2018.

La violenta corrección de precios de los activos argentinos obedece a que la percepción de riesgo sigue alta

Mauro Morelli, analista de Rava Bursátil, indicó que "la eventual inestabilidad política, derivada de las últimas encuestas electorales que muestran escenario de paridad entre las dos principales fuerzas políticas, y que podrían poner en entredicho la reelección del presidente Macri, sembró bastantes dudas entre los inversores, especialmente los internacionales".

Los ADR de compañías argentinas que se negocian en Wall Street restaron un promedio de 1,5%, con pérdidas destacadas para Grupo Financiero Galicia (-2,3%) e YPF (-3,1%, a USD 13,31).

"Esta situación presionó fuerte sobre los activos argentinos, elevó el riesgo país y desestabilizó la paz cambiaria de los últimos meses por lo cual el Banco Central tuvo que rever su política de flexibilidad de tasas de interés que venía asumiendo desde fin del año pasado", acotó Morelli.

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