“La Argentina hace mucho tiempo que perdió el rumbo tributario, pero no lo es de ahora y de hecho antes de que a mí me echaran por las testimoniales, este año se cumplen 10 años”
“La Argentina hace mucho tiempo que perdió el rumbo tributario, pero no lo es de ahora y de hecho antes de que a mí me echaran por las testimoniales, este año se cumplen 10 años”

A Santiago Montoya se lo recuerda por su exitoso pasado como recaudador de impuestos en la provincia de Buenos Aires y diseñador de ARBA, siguiendo el modelo de su par de Cataluña. Pero, además, es un contador y licenciado en administración de empresas que se especializó en varias ramas de la economía, de la que se considera un "gerente de políticas", por su paso por diferentes áreas desde mediados de los 90, cuando fue contratado por la Fundación Mediterránea, tras sus inicios como periodista en la Voz del Interior y recibido en la facultad con medalla de oro.

Allí, desarrolló lo que, sostiene, fue "el único programa de reconversión productiva que hoy hubiera sido adecuado para dar capacitación y entrenamiento específico en oficios a jóvenes, para las nuevas actividades que eran demandadas, pero también para enseñarles el relacionamiento con otras personas y procesos".

También se dedicó a la elaboración de programas de promoción de exportaciones, en particular para empresas que nunca habían vendido su producción y servicios al resto del mundo, con financiamiento del Banco Mundial. Y luego empezó su carrera en el Ministerio de Economía de la Nación como jefe de asesores de quien considera fue su primer maestro, el viceministro de Domingo Cavallo, a mediados de los 90, Carlos Sánchez, luego de una capacitación acelerada con Carlos Givogri en temas del sector público en la Fundación Mediterránea, como los que iban a ser los marcos regulatorios para electricidad y gas.

 

Llega a la provincia de Buenos Aires, en la gobernación de Felipe Solá, de la mano del ex secretario de Hacienda y entonces presidente del BAPRO, Ricardo Gutiérrez, "para solucionar", recuerda Montoya, "el problemón tributario y la circulación de patacones", a través de la Secretaría de Ingresos Públicos, y a cargo de la Dirección de Rentas. Y  en agosto de 2002 presentó el proyecto de creación de ARBA, el cual se implementó en noviembre de 2007, y se mantuvo en el cargo de cobro de impuestos hasta abril de 2009: "Me echaron en las testimoniales de ese año y pasé a ser presidente del Grupo Bapro", advirtió.

Montoya, quien ahora está vinculado al espacio que lidera el Senador Miguel Ángel Pichetto y promotor del acercamiento con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, (pide destacar su disgusto con las que consideró declaraciones descalificatorias de la diputada Elisa Carrió por la edad del reconocido ex funcionario) resaltó que en toda su carrera se especializó en la gestión y en temas fiscales, en particular en el Plan de Regionalización que quedó con media sanción de Diputados y que no se convirtió en ley, pero que consideró que "después del proyecto del presidente Raúl Alfonsín, de Traslado de la Capital, fue el más ambicioso que se hizo de una transformación profunda de la institucionalidad, en 2010/2011, que fue el motivo por el que volvió a la provincia", porque considera que "el problema no es el perfil del dirigente que gobierna, sino que la institución necesita una profunda revisión".

– ¿Cree que es viable un país con un sistema tributario con más de 100 impuestos entre nacionales provinciales y municipales? ¿Qué se debería hacer?
La Argentina hace mucho tiempo que perdió el rumbo tributario, pero no lo es de ahora y de hecho antes de que a mí me echaran por las testimoniales, este año se cumplen 10 años, yo ya le había venido a planteando a los sucesivos gobernadores de la provincia, desde el final de mandato de Felipe Solá en 2007, y a Daniel Scioli en 2008, que para mí juicio era inviable seguir cobrando con mucha fuerza impuestos desde los organismos tributarios sin correr el riesgo de rebeliones de los contribuyentes. Más de 2000 años de historia de la humanidad en temas de impuestos nos enseñan que si hay algo que no podemos subestimar es la relación de las personas con el tema impositivo.

Ya le había venido a planteando a los sucesivos gobernadores de la provincia, desde el final de mandato de Felipe Solá en 2007, y a Daniel Scioli en 2008, que era inviable seguir cobrando con mucha fuerza impuestos sin correr el riesgo de rebeliones de los contribuyentes

Hay un museo de los impuestos en Rotterdam que he visitado varias veces que refleja ese riesgo, como también la complejidad que es construir un nuevo esquema tributario, que en cierta medida es una caja de resonancia de haber perdido el rumbo como sociedad y la política. Durante un tiempo dicté un posgrado en la Universidad de Buenos Aires y recuerdo que una de las cosas que le sorprendió a los asistentes era que planteaba que, en definitiva, es imposible tener un cumplimiento tributario adecuado si el Estado no tiene la legitimidad.

– ¿A qué se refiere cuando dice que el Estado no tiene legitimidad?
– A que la legitimidad se construye desde todo punto de vista, no sólo a través del combate a la corrupción que ayuda. Las personas tienen que saber que si hay alguien que seguro no va a consentir, o va a estar incómodo con prácticas desprolijas, va a ser recaudador de impuestos, porque es el que tiene que poner la cara ante la gente para juntar la plata. Aunque muchas veces me encuentro con planteos del tipo: "Vos juntas la plata para que otro se la robe". Este es un tema que cuando el Estado gana en legitimidad la gente confía en que es transparente, pero además en que está recibiendo algo de valor a cambio del esfuerzo que significa cumplir con el pago de los impuestos.

“Cuando el Estado gana en legitimidad la gente confía en que es transparente, pero además en que está recibiendo algo de valor a cambio del esfuerzo que significa cumplir con el pago de los impuestos”
“Cuando el Estado gana en legitimidad la gente confía en que es transparente, pero además en que está recibiendo algo de valor a cambio del esfuerzo que significa cumplir con el pago de los impuestos”

– ¿Por qué cree que la sociedad no asocia que los sistemas tributarios son consecuencia o se basan en decisiones legislativas y que en todo caso el recaudador, que es el que pone la cara, es simplemente el ejecutor de las normas?
– Lo que pasa es que en realidad es que el sistema republicano está basado en que debe representar la voluntad y las decisiones de las mayorías, en el marco de los acuerdos que convierten a una norma en Ley. Si las normas están percibidas como injustas, el ser humano se va a revelar. De hecho eso ya está ocurriendo.

Si las normas están percibidas como injustas, el ser humano se va a revelar. De hecho eso ya está ocurriendo

– ¿Dónde se manifiesta?
– Lamentablemente muchas veces los temas de impuestos se centran únicamente en los tributaristas, pero es muchísimo más amplio. Cuando se va al origen de la relación del Estado con el ciudadano uno de los conceptos modernos, modernos desde hace 200 o 300 años, desde la Revolución Francesa para acá, se encuentra con un concepto de ciudadanía política, que es una cantidad de derechos -nosotros somos los campeones del mundo en estar reclamando su ampliación-; pero hay en el mundo también un concepto de ciudadanía fiscal que acompaña lo anterior, que sostiene que para poder tener todo lo que la Constitución garantiza, como un mínimo de bienestar, igualdad de todos ante la ley, se requiere de instituciones que cuestan y que están vigilando todo para que las cosas ocurran correctamente. Y a cambio de todo eso, los contribuyentes se tienen que hacer cargo de este "muerto", que sería hoy, que es el Estado.

– ¿Cuándo empezó ese deterioro?
– Justamente, yo me pregunto ¿cuándo empezamos a tener que pagar obra social privada o la prepaga? En realidad todos estamos pagando sistemas de salud públicas o sindicales, no me importa quién lo dispuso. Fue un gobierno militar quien le dio a los sindicatos el manejo de las obras sociales. No me voy a poner a cuestionar eso, que son los trabajadores lo que lo están pagando; pero masivamente se van corriendo todos los que piden servicios de salud de calidad o qué creen que son de calidad a una prepaga. Esto mismo podemos decir de la educación o de la seguridad pública, como los que cuidan a los que viven en barrios privados. Con lo cual se duplican los pagos de los contribuyentes.

– ¿Por eso cada vez más se habla de una fatiga en la capacidad para pagar impuestos?
– Exacto. Un ejemplo fue la 125, las retenciones móviles a las exportaciones de soja, de la que se cumplieron 10 años  y no vi ninguna nota de fondo o reflexión que lo resaltara como un caso de rebelión tributaria muy parecido a algunos que veo ilustrados en el Museo de los Impuestos de Rotterdam a lo largo de milenios. Entonces, la rebelión tributaria sigue existiendo porque los argentinos ya nos hemos dado cuenta de que éste es un proceso de deterioro que viene aumentando en todos los frentes. Por eso, vengo sosteniendo que el Plan de Regionalización fue un intento de decir que si se siguen haciendo las cosas de esta manera, cada vez van a ser menos los que tengan que pagar el Estado.

Además, hay un problema, nosotros nos hemos corrido. Por ejemplo, cuando renuncié a ARBA me decían que había sido muy duro para el cobro de impuestos. Pero lamento que tanta gente en su momento no lo haya entendido, porque la propuesta era para que hayan impuestos más bajos tienen que pagarlos todos, y no sólo el 60% o 65%. Y si a eso le agrega, para completar un combo explosivo, que hay un Estado total que ya representa más de 42% del PBI, es decir un Estado gigantesco, frente a una base imponible chica, da como resultado una catástrofe.

“La 125 fue un caso de rebelión tributaria muy parecido a algunos que veo ilustrados en el Museo de los Impuestos de Rotterdam a lo largo de milenios”
“La 125 fue un caso de rebelión tributaria muy parecido a algunos que veo ilustrados en el Museo de los Impuestos de Rotterdam a lo largo de milenios”

– Sin embargo, la recaudación tributaria muestra aún una alta resiliencia…
– Es cierto que muchos del campo argentino, que es el sector históricamente más competitivo a lo largo de más de un siglo, y que trae los dólares que el país necesita, paga, pero eso es porque le han puesto nuevos impuestos a la exportación. Pero, hoy ¿dónde vemos los síntomas de rebelión tributaria? La Argentina se está suicidando, está comiendo su propio hígado a través de derechos de exportación. No se puede tener ese gravamen a ninguna actividad, pero en especial a las que tienen valor agregado. Y si son de servicios, menos que menos. Eso, para mí es el síntoma final donde los ciudadanos ya realmente no quieren saber nada con financiar al Estado.

La Argentina se está suicidando, está comiendo su propio hígado a través de derechos de exportación. No se puede tener ese gravamen a ninguna actividad, pero en especial a las que tienen valor agregado. Y si son de servicios, menos que menos

– ¿Por qué en toda esta asociación de asociación de la elevada presión tributaria, la voracidad fiscal, el riesgo de rebelión fiscal, se le asocia con decisiones del Poder Ejecutivo, con el recaudador, y no con el Poder Legislativo qué es el que finalmente dice, frente a una propuesta del Ejecutivo, o de los propios diputados y senadores, como ocurrió el último año con el gravamen a la Renta Financiera?
– Lo que pasa es que, a mi juicio, hoy los legisladores pueden votar lo que quieran, pero va a tener un efecto durante un tiempo corto. Hay un concepto que dice que "la vida se abre su propio camino", es la evolución de la vida sobre la faz de la tierra a lo largo de millones de años.

Quiero que no se pierda de vista que hace 500 años, 400 años, masivamente personas de Europa se embarcaban y se cruzaban el Atlántico cuando todavía no estaba claro si no había un precipicio al final del horizonte, porque todavía hacía muy poco tiempo que si había demostrado que la Tierra era redonda; y no había internet, ni canales de cable o de noticias on line, como Infobae, que transmitían rápidamente las noticias. Y antes de llegar al otro lado, a muchos los mataba las enfermedades a bordo, o naufragaban porque no contaban con el parte meteorológico; y además estaban expuestos el ataque de corsarios. Y si pasaban todo eso, los esperaba un mundo salvaje, corriendo todo riesgo de muerte. Y si lograban  cruzar al Oeste, podrían aspirar a tener una vida distinta. ¿Por qué cree que aún así muchos se iban de París o Londres?

– Por la voracidad fiscal…
– Por el peso del Estado. Por eso los Estados Unidos en su Constitución le pone tantos límites al crecimiento del Estado: no puede tener empresas. Ahora, por más que los argentinos creamos que somos seres que pertenecemos a una genética diferente, la realidad es que somos humanos igual que aquéllos. Es más, en composición es muy posible que seamos muy parecidos porque somos producto de inmigraciones europeas casi todos. ¿Qué nos hace pensar que aquel proceso que en su momento llevó a arriesgar la vida, hoy no van a estar dispuestos a que el Estado los penalice con alguna norma, incluso las penales tributarias?

Como recaudador de impuestos he utilizados todas las herramientas con la mayor vehemencia, pero yo he aclarado, aclaro y advierto que así se implemente la pena de muerte a quién no pague un impuesto, van a seguir buscando la manera de no cumplirlo, si no logramos una especie de acuerdo sobre que este es el Estado que vamos a tener; estos son los valores y la eficiencia, y a cambio de eso los ciudadanos van a cumplir con las normas.

“Aclaro y advierto que así se implemente la pena de muerte a quién no pague un impuesto, van a seguir buscando la manera de no cumplirlo, si no logramos una especie de acuerdo sobre que este es el Estado que vamos a tener; estos son los valores y la eficiencia, y a cambio de eso los ciudadanos van a cumplir con las normas”
“Aclaro y advierto que así se implemente la pena de muerte a quién no pague un impuesto, van a seguir buscando la manera de no cumplirlo, si no logramos una especie de acuerdo sobre que este es el Estado que vamos a tener; estos son los valores y la eficiencia, y a cambio de eso los ciudadanos van a cumplir con las normas”

– ¿Qué lejos cree que estamos de ese punto de resistencia, porque más allá que la recaudación empezó a caer en términos reales, se observa una alta resiliencia?
– Estamos hablando de que en la Argentina hay un nivel de cumplimiento tributario ultrabajo. En Nueva Zelanda el IVA tiene una eficiencia de la alícuota del impuesto, en cuanto recauda en términos del PBI, que es de más de dos tercios, y en la Argentina es de sólo un tercio: una alícuota de 21% y 7,2% de recaudación en términos de PBI, son datos oficiales. Pero además, hay cientos de miles de argentinos que viven en un barrio cerrado en Colonia, Uruguay, que viajan ida y vuelta diariamente a Buenos Aires para cumplir con sus actividades laborales; muchos argentinos de capacidad contributiva media alta y alta que están cambiando ciudadanía a países vecinos, incluye a Chile, Paraguay, Uruguay, Bolivia, y sur de Brasil, donde cada vez más argentinos llevan sus negocios y después nosotros nos sorprendemos de que no hay inversiones en el país.

En la Argentina hay un nivel de cumplimiento tributario ultrabajo. En Nueva Zelanda el IVA tiene una eficiencia de la alícuota del impuesto, en cuanto recauda en términos del PBI, que es de más de dos tercios, y en la Argentina es de sólo un tercio

– Se ve en la tendencia creciente al atesoramiento de dólares…
– Si, pero veo que se habla de un nuevo blanqueo y yo creo que el blanqueo anterior fue un tremendo éxito táctico, pero también un tremendo fracaso estratégico, al mismo tiempo.

– ¿Cómo se explica eso?
– Si se logró la exteriorización de activos por más de USD 140 mil millones, que era una parte sustancial, y la primera vez que se llega a tanto, se le dio un golpe enorme al stock, pero ¿qué pasa con el flujo?

– ¿Al blanquear el stock, indirectamente no se forzó a declarar el flujo que generaba la economía informal de esos ciudadanos?
– No creo que nunca se haya pensado eso. Y su fue así me da más argumentos para sostener que hubo un error estratégico. Cuando se hace una amnistía tributaria lo que hay que hacer es encontrar un esquema que a partir del momento que se instrumenta esa posibilidad de regularización, que es un tremendo garrón para los que cumplen con el pago de sus impuestos, y ni que hablar para el recaudador, porque representa una catástrofe en términos de administración tributaria, se pueda hacer hacia adelante buena letra. Eso se podría haber hecho inventado alguna especie de algoritmo que hubiera permitido que los contribuyentes que se les encuentra una cantidad de condiciones que hacen el cumplimiento, se le garantice la presión tributaria razonable, que no pueda pasar de determinado punto .

– ¿Cómo cree que se podría hacer eso, si existe una maraña de más de 100 impuestos, considerando los 3 niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal?
– Tiene razón, pero digo no me importa, es decir en un momento determinado se puede constituir un fondo contra el cual se puedan descargar distintos conceptos, incluso entre las jurisdicciones. Por ejemplo, ARBA está estructurada, no como la AFIP, aunque la tomó en cuenta, sino principalmente a semejanza de la agencia tributaria catalana, producto que en ese momento hice una muy buena relación con el ministro de Economía de Cataluña, discriminada fiscalmente, pero a lado de la que tiene la provincia de Buenos Aires no es nada, porque sobre una base 100 ellos retienen el 94% de lo que recaudan, mientras que en la provincia es menos de la mitad. Es decir, el sistema de distribución de impuestos a la Nación nació podrido, con la incorporación de la provincia de Buenos Aires en 1862, cuando dio origen a la Argentina, porque los argentinos nos caracterizamos por barrer debajo de la alfombra, para resolver los temas.

– ¿Cómo se manifiesta en el frente fiscal?
– Por ejemplo, para la ciudadanía política se ve que lo que más predomina es el reclamo de derechos para todo, para cualquier cosa. Me encantan los derechos, pero quiero saber cómo se paga eso, que por supuesto no sea con inflación o deuda pública. Nosotros le reconocemos a la provincia de Buenos Aires que tiene que tener una participación política, y fiscal de acuerdo a la importancia con el resto de las jurisdicciones. Pero nunca se logró, porque la Constitución dice que los impuestos directos estarán a cargo de las provincias, entonces, ¿Ganancias por qué lo cobra la Nación?, es decir es un ingreso que le corresponde a los fiscos locales .

“Para la ciudadanía política se ve que lo que más predomina es el reclamo de derechos para todo, para cualquier cosa. Me encantan los derechos, pero quiero saber cómo se paga eso”
“Para la ciudadanía política se ve que lo que más predomina es el reclamo de derechos para todo, para cualquier cosa. Me encantan los derechos, pero quiero saber cómo se paga eso”

– ¿La reforma de la Constitución en 1994 no buscó corregir eso, con el mandato de un acuerdo marco para rediscutir la Coparticipación Federal de Impuestos?
– Ese es otro ejemplo que, para mí, está detrás de muchos de los problemas que tenemos económicos y por supuesto fiscales: la Ley de Coparticipación discutámosla después. ¿Usted la vio?, está como director de Economía en Infobae, ¿ya publicaron la nueva Ley?, porque si fue así me la perdí…

– Claramente no, porque desde el vamos se sabía que en la Argentina es casi imposible lograr un acuerdo marco entre las 24 jurisdicciones, cuando todos reclaman más, y la Nación no tiene nada para ceder, por el abultado déficit fiscal, casi crónico…
– No va a haber solución al tema de los impuestos en la Argentina hasta que no encontremos también una solución con el tema del Estado: 1) los valores, empezando por la transparencia de instituciones estables y respetadas; 2) efectividad y eficiencia, es decir el logro de resultados y con el menor costo posible; y 3 un nivel de gasto que se pueda pagar. El punto central, es que el sistema tributario no tiene que matar a la gallina de huevos de oro, es decir que deje que la actividad productiva opere al máximo y que trate de recaudar sobre los flujos y stocks de riqueza, pero con mucha sintonía fina, para no afectar el rendimiento del sistema económico. Y recuerdo que vamos para una década sin crecimiento en términos reales netos, e incluso se ha retrocedido en el promedio por habitante.

El sistema tributario no tiene que matar a la gallina de huevos de oro, es decir que deje que la actividad productiva opere al máximo y que trate de recaudar sobre los flujos y stocks de riqueza, pero con mucha sintonía fina, para no afectar el rendimiento del sistema económico

Pero si no se determina previamente cuál es el tamaño del Estado que la sociedad argentina está dispuesta a pagar es imposible diseñar un sistema tributario. La Convertibilidad fue un intento de eso/strong>. En realidad es parecido a lo que dice Javier Milei cuando sostiene: "vamos a eliminar el Banco Central". Pero la Convertibilidad requería de medidas estructurales que no se hicieron.

– ¿Cómo se sostuvo hasta ahora el financiamiento del Estado?
– Por un tiempo se recibió el efecto de la suba del precio de la soja; se utilizó ciento de miles de dólares de endeudamiento del sector público; más el financiamiento inflacionario que es adrede. La famosa conferencia de prensa del 28 de diciembre de 2017 del Jefe de Gabinete, con el presidente del Banco Central y los ministros Nicolás Dujovne y Luis Caputo, lo que hizo, básicamente, fue decir "vamos a cobrar el impuesto inflacionario". Y ¿cómo reaccionó la gente?, con lo que ocurrió en el mercado cambiario a partir de abril de 2018. No es un problema que originó este Gobierno, en todo caso lo que hizo fue no entender el proceso que viene la Argentina: los argentinos no quieren más pagar este Estado; quieren que tenga una presencia, pero no éste Estado.

“No es un problema que originó este Gobierno, en todo caso lo que hizo fue no entender el proceso que viene la Argentina: los argentinos no quieren más pagar este Estado; quieren que tenga una presencia, pero no éste Estado”
“No es un problema que originó este Gobierno, en todo caso lo que hizo fue no entender el proceso que viene la Argentina: los argentinos no quieren más pagar este Estado; quieren que tenga una presencia, pero no éste Estado”

– Resolver eso requiere de consensos políticos, del que se habla mucho, pero se concreta poco…
– Exacto. Por eso estoy muy amargado cuando se cuestiona a algún dirigente en la Argentina por la edad, como hizo la diputada Elisa Carrió en una entrevista que dio a Infobae. En cambio, me gustó mucho que su medio publicara la nota y la foto del encuentro entre la experiencia y pericia del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, con la capacidad de articulación de acuerdos políticos del Senador Miguel Ángel Pichetto, porque si bien no estoy seguro de que vayan a ser candidatos, creo son activos que cualquiera puede consultar. Y estoy convencido de que el marketing político se acabó, porque servirá para ganar elecciones, pero no para solucionar los problemas económicos, como vi en Infobae que la inflación del último año ascendió a 47,6%, la más alta en 21 años. Y a usted se le ha ocurrido hacer una nota que refleja los más profundos desajustes estructurales de la Argentina que arrastra desde hace mucho más de un siglo.

– Usted mencionó al comienzo de la entrevista su propuesta de regionalización, ¿en un lenguaje llano y concreto, dentro de lo posible y probable, en que consiste?
– Lo que concretamente busca, que está totalmente probado, es encontrar el tamaño y la escala del Estado apropiada para poder recuperar la eficiencia y empezar a reconstruir la relación entre contribuyentes y su voluntad de hacerse cargo de financiar ese Estado.

Hay que encontrar el tamaño y la escala del Estado apropiada para poder recuperar la eficiencia y empezar a reconstruir la relación entre contribuyentes y su voluntad de hacerse cargo de financiar ese Estado

– ¿Cómo sería?
– Lo que propongo es que la provincia de Buenos Aires, como mínimo, se considere como 2 provincias distintas: 1) la del Conurbano, que tiene una fisonomía y aparte una agenda de resolución de conflictos de carácter urbano de manera permanente; y 2) la productiva enorme que convive en un territorio del tamaño de la República de Italia; Chile, y que las problemáticas del interior de Buenos Aires son vinculadas al desarrollo, mientras que la problemática del Conurbano esta vinculada con la urgencia social . Ambas requieren de estructuras especializadas y distintas para poder funcionar.

Y como estoy en contra del aumento de los gastos políticos, estoy en contra de partir la provincia de Buenos Aires en varias; eso sería un error gravísimo. La manera sería encontrar, con la misma estructura política, la manera para la toma de decisiones más ágil y acercar el gasto al lugar donde el mismo produce el beneficio. Tiene que haber un equilibrio entre el depredador y su presa. Recomiendo ver la película Rey León, para tomar nota de que el Estado no puede seguir siendo el depredador del sector privado, sino que tiene que encontrar, a través de un acuerdo político, no de una norma aislada, un Estado pagable. Si no lo hacemos, esto va a terminar ocurriendo igual. Ya hemos tenido advertencias diversas en la historia económica en la historia Argentina reciente.

– ¿Cuáles?
– En 2018, en el momento que aquello que se le llama "los mercados", que no son personas oscuras disfrazadas que están detrás de nadie, y si bien van haber especuladores y buitres no necesariamente son ellos, decidieron no financiar más al Estado. Hace 500 años muchos corrían el riesgo de irse a otros continentes, hoy se van a ir a colonizar la Luna, porque no van a financiar más a este Estado. Eso hay que entenderlo . Por tanto, no habrá sistema tributario que valga si no mejora la relación entre el Estado y la gente, desde una profunda reestructuración profunda del funcionamiento de las cosas en la Argentina, porque ha entrado en una crisis terminal. Se requerirá de reconstruir la confianza, y eso exige hacer con pericia las reformas estructurales necesarias. Sin eso no salimos. Y eso es resorte de la política, no es lo mío, pero lo veo.

Fotos: Guillermo Llamos