Tomislav Ivkovic, el arquero que humilló a Maradona cada vez que lo enfrentó en un penal

El yugoslavo pasó a la historia por ganarle una apuesta al astro argentino en el duelo de los 12 pasos. La última vez que se cruzaron fue en el Mundial de Italia

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FIFA World Cup – Italia
FIFA World Cup – Italia 1990 Tomislav Ivkovic festeja luego del penal atajado a Maradona (Foto: Juha Tamminen)

La Copa del Mundo de 1990 es recordada como una de las competiciones más emotivas para los argentinos. Cada vez que se escucha Un estate italiana la nostalgia invade los corazones albicelestes y las imágenes de Sergio Goycochea atajando los penales se representan de forma inmediata en la mente de los hinchas.

El equipo liderado por Carlos Bilardo accedió a la final habiendo ganado 2 partidos (Unión Soviética y Brasil) y empatado 3 (Rumania, Yugoslavia e Italia). Las derrotas ante Camerún y Alemania completaron la participación de un elenco que pudo luchar por el título gracias a la disciplina táctica ideada por uno de los mejores estrategas de la historia.

Más allá de la producción albiceleste, en el cruce de los cuartos de final frente a Yugoslavia se vivió un duelo adicional en el que Diego Maradona perdió ante Tomislav Ivkovic. Después de un 0 a 0 cerrado y aburrido, los del Doctor se impusieron desde los doce pasos gracias a los tantos de Serrizuela, Burruchaga y Dezotti, pero lo llamativo fue el momento que protagonizó el astro argentino frente al arquero rival.

Con un toque sutil Pelusa intentó engañar al experimentado yugoslavo, pero su remate fue desviado por Ivkovic. Fue un golpe duro para el capitán argentino, aunque el trabajo de Goycochea mermó el dolor, ya que sus atajadas ante Benovic y Hadzibegic depositaron a la Selección en la semifinal ante Italia.

El mano a mano entre el 10 y el 1 fue una revancha de un cruce que habían tenido un año antes, en octubre de 1989, cuando el Nápoli eliminó al Sporting de Lisboa de los 32avos de final de la Copa UEFA. En aquella oportunidad Ivkovic también le detuvo el disparo a Maradona, con la particular apuesta que habían sellado instantes previos a la ejecución.

"Te juego 100 dólares a que no me conviertes el gol", le había dicho el yugoslavo a la estrella mundial. Lejos de sentirse intimidado, Maradona aceptó el desafío y se adueñó de la pelota para inflar la red. Con la cara interna de su izquierda el ídolo argentino cruzó su remate y el arquero lo humilló con una soberbia tapada. Fue un presagio de lo que sucedería en el Mundial, dado que en ambos casos el conjunto del Diez avanzó a la siguiente instancia a través de la definición por penales. De todos modos, la humillación de la frustrante falta de precisión fue velozmente olvidada por la felicidad de la victoria.

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