No fue la noche ideal para Darío Benedetto en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba en la final de la Copa de la Superliga ante Tigre. Una, dos, tres, cuatro, cinco y seis contó al finalizar la jornada cuando repasó las ocasiones de gol que desperdició a lo largo de 90 minutos de acción.

A los 15 minutos, Mauro Zárate lo habilitó de manera magistral a la espalda del defensor Néstor Moiraghi y quedó mano a mano con el arquero Gonzalo Marinelli. Abrió el pie derecho, pasó la resistencia del marcador central rival, pero la pelota dio en el poste.

En el cierre del primer tiempo, Carlos Tevez colocó un centro pasado desde el vértice derecho del área y Benedetto estaba solo por el segundo poste. Quiso tirar una tijera, pero le erró a la pelota.

En la segunda etapa su mala jornada se profundizó. Ya a los 18 minutos, Nicolás Capaldo jugó una pared con Lisandro López, quien en la posición de carrilero por derecha lo dejó solo en el punto de penal. Se tiró de palomita y su cabezazo rozó el palo.

Apenas una acción más tarde tuvo revancha: tomó en la puerta del área la pelota, controló y sacó un derechazo rasante que desvió bien Marinelli al córner.

El reloj señalaba la media hora del cierre cuando la mala suerte se materializó una vez más en el cuerpo del futbolista de 29 años: realizó un impecable salto, le ganó la posición a su marcador y metió un frentazo limpio que explotó en el travesaño.

En la siguiente, nuevamente ganó el espacio, Cristian Pavón lo habilitó e intentó definir de zurda, pero le pegó muy lejos del arco.

"No digo que sea un resultado injusto porque Tigre hizo un buen partido pero nosotros tuvimos las oportunidades, no las aprovechamos y lo pagamos caro. No quedaba otra que intentar porque estábamos jugando bien, generando situaciones… Una pelota en el palo, otra en el travesaño; cuando no es, no es. Hay que felicitar a Tigre", declaró el futbolista luego del compromiso.

El "Pipa" viene de una mala racha en la Superliga, donde apenas señaló dos goles en 15 presentaciones y estuvo lejos de los máximos artilleros del equipo en ese certamen (Zárate y "Wanchope" Ábila con 6). En esta Copa de la Superliga jugó cuatro encuentros pero no marcó. La realidad es diferente en la Copa Libertadores: gritó en tres ocasiones a lo largo de los seis partidos que disputó.

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