El gol con el que Tigre abrió el marcador en la final de la Copa de la Superliga, desordenó a Boca y lo obligó a modificar sus planes. Fue así como, solo siete minutos después, "El Matador" logró ampliar la diferencia. Sin embargo, esa segunda conquista llegó tras una jugada cargada de polémicas.

Tras un pelotazo largo, Federico González ganó por la izquierda. Todos reclamaron posición adelantada, pero el delantero estaba habilitado por Carlos Izquierdoz.

Tras superar a su marca, el atacante de Tigre asistió a Lucas Janson, que fue agarrado del cuello por el propio Izquierdoz , quien lo derribó en el área.  Inmediatamente, el árbitro Néstor Pitana sancionó el penal.

Se trata de una sujeción que provoca una infracción en una oportunidad manifiesta de gol. El penal estuvo bien cobrado.

Sin embargo, el árbitro cometió un error: Izquierdoz debió ser expulsado. El defensor debió ser castigado con la tarjeta roja ya que no fue una disputa, sino una sujeción del rival.

Pitana alternó errores y aciertos: en el inicio del partido se equivocó al no mostrarle la tarjeta amarilla a Walter Montillo por una plancha contra Julio Buffarini. Pero, en el comienzo del segundo tiempo, estuvo correcto en no sancionar penal cuando Sebastián Villa se tiró en el área. Hubo un roce que no llegó a ser una falta.

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