Françoise Dolto, psicoanalista francesa: “Cuando un niño no es criado en el amor sino en el miedo, no aprende a amar sino a defenderse”

Claves para la crianza en la obra de esta gran pensadora y el contexto que cambió para siempre la pedagogía moderna

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Françoise Dolto, psicoanalista francesa: “Cuando un niño no es criado en el amor sino en el miedo, no aprende a amar sino a defenderse” (Crédito: Michele Brabo / Opale.photo / Grosby)
Françoise Dolto, psicoanalista francesa: “Cuando un niño no es criado en el amor sino en el miedo, no aprende a amar sino a defenderse” (Crédito: Michele Brabo / Opale.photo / Grosby)

A lo largo del siglo XX, las dinámicas de crianza sufrieron mutaciones dramáticas. Sin embargo, pocas figuras lograron sacudir las estructuras tradicionales del ámbito familiar y clínico con tanta agudeza como la pediatra y psicoanalista francesa Françoise Dolto. Su histórica afirmación, “Cuando un niño no es criado en el amor sino en el miedo, no aprende a amar sino a defenderse”, continúa resonando con una vigencia ineludible en consultorios, escuelas y hogares. Repasémosla.

En una lectura rápida, la idea de criar con amor a un niño resulta algo del sentido común. Son embargo, lejos de ser un simple aforismo biempensante, esta máxima condensa el núcleo teórico de una mujer que desafió a la psiquiatría de su época para otorgarle al niño un estatuto de sujeto. La célebre frase forma parte del andamiaje conceptual de La causa de los niños, un libro publicado originalmente en Francia en 1985 y que se convirtió de inmediato en un manifiesto ético y pedagógico.

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En un mercado editorial acostumbrado a los manuales de conducta rígidos y a las guías de crianza que trataban la infancia como una etapa de mera preparación para la adultez (o un estado de imperfección que debía corregirse), el volumen de Dolto irrumpió con una tesis radical: el bebé se comunica y comprende desde el nacimiento, y toda omisión o mentira sobre su historia familiar se inscribe en su cuerpo como un síntoma. Finalmente, La causa de los niños no fue solo un éxito de ventas.

Y no sólo eso, también transformó los cimientos de las instituciones educativas y de salud en Europa y América Latina. Dolto argumentaba que la neurosis del adulto no nace de la nada, sino de aquellas experiencias tempranas donde el miedo —utilizado como herramienta de control parental— sustituyó al diálogo afectivo. Pero para comprender el impacto de esta idea, es necesario revisar el contexto en que Françoise Dolto consolidó su pensamiento: el trágico y a la vez esperanzador siglo XX.

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Cubierta de libro azul y amarillo. Ilustración de un niño de contorno azul agarrado a la pierna de un adulto. Texto: Françoise Dolto, La causa de los niños, Paidos.
"La causa de los niños", de Françoise Dolto

Nacida en una familia parisina de corte conservador, le tocó atravesar los traumas colectivos de las guerras mundiales y las profundas mutaciones sociales de las décadas de 1960 y 1970. Contemporánea y aliada de figuras disruptivas como Jacques Lacan —con quien cofundó la Escuela Freudiana de París—, Dolto decidió llevar el psicoanálisis más allá de los círculos elitistas. Durante la posguerra, la infancia todavía estaba fuertemente ligada a modelos de obediencia ciega.

Muchos niños estaban acostumbrados a castigos físicos y silencios protectores (pero dañinos) sobre las realidades de la vida, la muerte y la sexualidad. En respuesta a esto, Dolto impulsó espacios revolucionarios como la Maison Verte (La Casa Verde) en 1979, un lugar de socialización temprana para niños pequeños acompañados por sus padres, concebido para mitigar la angustia de la separación sin recurrir al autoritarismo. Su popularidad creció exponencialmente y se volvió una figura pública.

En sus programas de radio diarios en la emisora France Inter respondía preguntas de padres traduciendo la alta teoría psicoanalítica en un lenguaje accesible y empático. Esta frase solía repetirla en esos programas. Pero, ¿por qué esa frase resume con tanta precisión todo su pensamiento? Porque para Dolto, el miedo es la antítesis del desarrollo psíquico sano. Cuando un entorno se vuelve hostil o impredecible, el cerebro y el aparato emocional del niño activan un protocolo de emergencia permanente.

En esos contextos, su energía vital —lo que en psicoanálisis llaman libido— deja de invertirse en la exploración del mundo, en el juego creativo o en la construcción de lazos afectivos recíprocos. En su lugar, el niño aprende a desarrollar “caparazones”. El amor, en la escuela doltoiana, no equivale a la sobreprotección ni a la ausencia de límites; al contrario, implica la responsabilidad de sostener al niño a través de la palabra verdadera, incluso cuando esa verdad es dolorosa.

Françoise Dolto (nacida como Françoise Marette en París en 1908) fue una de las figuras más influyentes del psicoanálisis y la pediatría (Crédito: Michele Brabo / Opale.photo / Grosby)
Françoise Dolto (nacida como Françoise Marette en París en 1908) fue una de las figuras más influyentes del psicoanálisis y la pediatría (Crédito: Michele Brabo / Opale.photo / Grosby)

Al ser criado en el amor, el niño interioriza un entorno seguro que le permite equivocarse, desear y aprender a amar al prójimo. Al ser criado en el miedo, la infancia se convierte en un campo de batalla invisible donde la única prioridad es no ser destruido. A décadas de la partida de Dolto, sus textos y reflexiones se mantienen como un faro indispensable y se vuelven fundamentales en tiempos donde las infancias se enfrentan a nuevas formas de desatención y sobreestimulación.

¿Quién es Françoise Dolto?

Françoise Dolto (nacida como Françoise Marette en París en 1908) fue una de las figuras más influyentes del psicoanálisis y la pediatría. Pese a la resistencia familiar, estudió medicina pediátrica convirtiéndose en una de las primeras integrantes de la Sociedad Psicoanalítica de París. A lo largo de su carrera, y en estrecha colaboración con pensadores como Jacques Lacan, revolucionó la clínica infantil al postular que los niños poseen una vida psíquica compleja desde el nacimiento.

Entre sus obras más célebres, además de la ya mencionada La causa de los niños, se destacan títulos fundamentales como La imagen inconsciente del cuerpo, El deseo de ser madre y ¿Qué es un niño?. Tras una vida dedicada por completo a la escucha y defensa de las infancias, falleció en París el 25 de agosto de 1988 a los 79 años, víctima de una fibrosis pulmonar. En su lápida se grabó una frase que resume su eterno compromiso con la evolución humana: “No tengan miedo, todo es vida”.

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