La biografía de un histórico jefe del Regimiento de Patricios se convirtió en un libro que unió a cuatro generaciones

‘Tras las huellas de un soldado’, con la historia del coronel Narciso Bengolea Llobet, es un proyecto familiar de abuelos, hijos y nietas. “Quisiera que sus valores sirva como un faro moral”, dice el autor Fernando Bengolea

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Portada de libro con un kepi militar azul oscuro, una lanza de madera y un sable metálico cruzados, sobre un paisaje desértico con montañas al fondo.
“Tras las huellas de un soldado”, el libro “verdaderamente intergeneracional” sobre la vida del coronel Narciso de Bengolea

“La idea se le ocurrió a mi padre”, dice Fernando Bengolea. Su padre se llamaba Narciso Bengolea. Quería escribir un libro, pero no cualquier libro, sino un rescate, una investigación, la del coronel Narciso de Bengolea (1858-1934), su abuelo. Así surgió Tras las huellas de un soldado, una biografía que atraviesa generaciones: que fue iniciada por su nieto, seguida por su bisnieto y su tataranieta Ximena.

El Coronel Narciso Nepomuceno Bengolea Llobet fue un destacado militar argentino que sirvió como jefe del Regimiento de Patricios entre los años 1893 y 1896 (con el rango de Teniente Coronel antes de su posterior ascenso) y un veterano de las campañas oficiales de la época, lo que lo llevó más tarde a ocupar la presidencia del Centro Militar de Expedicionarios al Desierto del Ejército y Armada.

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“Mi padre, que entonces tenía 99 años, pero tenía una lucidez asombrosa, que era abogado activo y antiguo profesor de Historia, se le ocurrió escribir sobre su abuelo Narciso de Bengolea, por quien tenía devoción. Pensaba que era un prócer olvidado y a la vez conocía muchísimas anécdotas en forma directa. Y quería honrarlo”, cuenta Fernando en diálogo con Infobae Cultura.

“Tras las huellas de un soldado”  de los Bengolea
Narciso de Bengolea (1858-1934)

“Empezamos en 2012. Mi padre escribía a mano, pero como tenía dificultades de vista, escribía ilegible, entonces mis hermanas y yo lo reescribíamos y ajustábamos los textos. Paralelamente investigábamos el contexto histórico, hechos y personajes, todo ajustado a su legajo militar, que daba la certeza de tiempo y espacio”, dice y agrega: “Siempre parecía listo para editar, pero surgía algo novedoso y volvíamos a empezar”.

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Así pasaron seis años. “Seis años increíbles”, subraya, porque el proyecto se volvió familiar y afianzó el vínculo que los unía. “Esto lo mantenía activo y le alargó la vida. Por esto no me apuraba en terminar”, dice sobre su padre, que finalmente murió en 2018, a los 105 años. Pero en ese momento no pudieron ponerle el punto final al libro. Hubo un “impasse” por “razones de la vida” que duró ocho años.

“Mis hijas siempre me alentaban a terminarlo, para honrar a su abuelo. Para mí era una deuda de honor. Finalmente me pusieron fecha límite. Junté lo faltante y mi hija Ximena se sumó para la revisión y edición. Y mi otra hija, Angie, interpretando la idea de mi padre, diseñó la tapa”, cuenta Fernando, orgulloso del trabajo familiar. “Terminó siendo un proyecto verdaderamente intergeneracional. Estamos todos felices”, asegura.

“Tras las huellas de un soldado”  de los Bengolea
Fernando y Ximena Bengolea con un ejemplar de 'Tras las huellas de un soldado' en sus manos

Lo inesperado ocurrió cuando el libro comenzó a circular. Empezaron a aparecer objetos históricos que nadie sabía que aún estaban en las distintas casas de las ramas de la familia: relojes de oro, sables, partes de su uniforme, álbumes, cartas, documentos. Lo que parecía una simple edición familiar terminó convirtiéndose en una sorprendente expedición a la memoria y las raíces de una familia argentina.

“Me encantaría que llegue a muchos lectores”, dice Fernando sobre el final de la conversación. “Además de que conozcan la historia de Narciso de Bengolea, quisiera que sus valores y una vida abnegada al servicio del país, esa huella que dejó, sirva como un faro moral para las nuevas generaciones, inspirando valores de integridad y patriotismo que nuestra Argentina necesita”, concluye el autor.

*Tras las huellas de un soldado se presenta el viernes 26 de junio a las 18 en el Regimiento de Patricios (Av. Int. Bullrich 481, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

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