Los versos de amor del poeta Luis García Montero a su esposa, Almudena Grandes

Comenzaron a circular a la manera de rezo laico a poco de conocerse la noticia de la muerte de la gran escritora española. Fueron publicados en su libro “Almudena” y cobran ahora nuevos sentidos. Escritores y músicos despidieron a la querida narradora en las redes

Almudena Grandes y Luis Garcia Montero estuvieron juntos durante muchos años y fueron padres de tres hijos (Foto: Eduardo Parra/Getty Images)
Almudena Grandes y Luis Garcia Montero estuvieron juntos durante muchos años y fueron padres de tres hijos (Foto: Eduardo Parra/Getty Images)

Como el cuerpo de un hombre

derrotado en la nieve,

con ese mismo invierno que hiela

las canciones

cuando la tarde cae en la radio de

un coche,

como los telegramas, como la voz

herida

que cruza los teléfonos nocturnos

igual que un faro cruza

por la melancolía de las barcas

en tierra,

como las dudas y las certidumbres,

como mi silueta en la ventana,

así duele una noche,

con ese mismo invierno de cuando

tú me faltas,

con esa misma nieve que me ha

dejado en blanco,

pues todo se me olvida

si tengo que aprender a recordarte

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El poema se llama “La ausencia es una forma de inverno” forma parte del libro Almudena, del poeta, narrador y ensayista Luis García Montero (1958), dedicado a su esposa, la gran narradora Almudena Grandes, quien falleció este sábado a causa de un cáncer. García Montero, actual director del Instituto Cervantes, fue el gran amor, el marido y el padre de los hijos de la autora de El corazón helado y los versos del poeta circularon por las redes y los teléfonos de amigos y lectores de la narradora a la manera de rezo laico a partir del momento en que se conoció la noticia de su muerte.

Otro de los poemas de ese libro de García Montero adquiere ahora nuevos sentidos. Se llama “Confesiones” y dice así:

Yo te estaba esperando.

Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,

de la letra sin pulso y el verano

de mi primera carta,

por los pasillos lentos y el examen,

a través de los libros, de las tardes de fútbol,

de la flor que no quiso convertirse en almohada,

más allá del muchacho obligado a la luna,

por debajo de todo lo que amé,

yo te estaba esperando.


Yo te estoy esperando.

Por detrás de las noches y las calles,

de las hojas pisadas

y de las obras públicas

y de los comentarios de la gente,

por encima de todo lo que soy,

de algunos restaurantes a los que ya no vamos,

con más prisa que el tiempo que me huye,

más cerca de la luz y de la tierra,

yo te estoy esperando.


Y seguiré esperando.

Como los amarillos del otoño,

todavía palabra de amor ante el silencio,

cuando la piel se apague,

cuando el amor se abrace con la muerte

y se pongan más serias nuestras fotografías,

sobre el acantilado del recuerdo,

después que mi memoria se convierta en arena,

por detrás de la última mentira,

yo seguiré esperando.

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“Estoy muy dolido, lleno de tristeza muy honda con la muerte de Almudena, noticia que he recibido en Guadalajara. Fue grande en todo sentido. Gran amiga solidaria, gran anfitriona (nunca la olvidaré en su cocina en Madrid preparando infinitos platos de comida española), y, más allá de todo, gran escritora capaz de unir la historia terrible de la España negra con las vidas que creo su imaginación, en un gran fresco, toda una gran catedral literaria”, le escribió a Infobae desde México el Premio Cervantes nicaragüense Sergio Ramírez, quien en su cuenta de Twitter subió varias fotos con la escritora española, de quien era muy amigo.

Otra poeta, una de las favoritas de las generaciones más jóvenes, Elvira Sastre, la despidió así en Twitter: “La vida es una auténtica mierda cuando te atraviesa el corazón así. Sabia, generosa, inteligente: nunca pude mirar a Almudena Grandes sin la breve distancia que da la admiración. Ella, en cambio, en cada encuentro daba las dos manos. Mis amigos se quedan huérfanos. Será difícil.”

“España se quedó más pequeña hoy; perdió ese país que era Almudena. Almudena Grandes tenía el apellido que iba con ella; con su grandeza de espíritu, su fuerza de mujer, su voz rotunda, sus letras recogiendo lo perdido de la historia. Salve Almudena! Gracias”, escribió en su cuenta la enorme poeta y narradora Gioconda Belli. Y escribió algo más: “Odio la muerte. Hoy la odio más que otros días porque se llevó a Almudena y nos dejó sin todos los libros que aún podía haber escrito. Estoy consternada. Mi pésame para todos sus amigos entrañables y para Luis, sus hijas y su hijo.”

También los músicos despidieron a Almudena en las redes. “Descanse en paz Almudena Grandes, una mujer valiente. Nuestro más sentido pésame a todos los que la querían y admiraban y un abrazo infinito a Luis García Montero. Muera la muerte.”, fue el adiós de Joaquín Sabina, mientras que Alejandro Sanz, aseguraba que “Hoy todos tenemos el corazón helado. Tu ser, tus palabras, tus novelas…te hacen eterna. Gracias por todo lo que nos has regalado. Un abrazo a todos los seres queridos de Almudena Grandes”.

“No puedo creer que murió Almudena Grandes. Simplemente eso, no lo puedo creer”, tuiteó Claudia Piñeiro. “Tristeza infinita y mucha bronca por la muerte de Almudena Grandes. Una persona maravillosa, divertida y solidaria. Una escritora excepcional que nos deja novelas bellísimas. Era imposible no quererla”, tuiteó desde su cuenta el escritor argentino Sergio Olguín.

“Encontrar a Almudena por festivales y ferias del mundo era garantía de buena charla, risas, anécdotas compartidas. Acá, en Polonia, en Galicia. Cada vez que compartí un tiempo con ella fue agradable compañía. Nos quedan sus libros en la biblioteca de tantos de nosotros. Y la tristeza de que se haya ido tan pronto”, le dijo Claudia Piñeiro a Infobae.

“Qué injusta es la muerte. Y más aún cuando rapta a la inmensa Almudena Grandes. Eso de que “nos queda su obra” me enfurece todavía más. La quisiera viva, sin enfermedad al acecho, sin pelea perdida. Pero eso es imposible; qué injusta es la vida, que nos quita la brillantez de esa mujer, tromba humana, mirada precisa, emoción justa. La despido con unas palabras, de Las edades de Lulú: “La belleza es un monstruo, una deidad sangrienta a la que hay que aplacar con constantes sacrificios…”, le dijo a este sitio la escritora argentina Florencia Canale.

La escritora Almudena Grandes, en una fotografía de archivo. (EFE/Luca Piergiovanni)
La escritora Almudena Grandes, en una fotografía de archivo. (EFE/Luca Piergiovanni)

Almudena Grandes, fallecida este sábado en Madrid a los 61 años a consecuencia de un cáncer, fue una de las escritoras españolas más relevantes de las últimas generaciones, con obras como Las edades de Lulú, Malena es un nombre de tango o la serie Episodios de una guerra interminable, que arrancó en 2010 inspirada en su admirado Benito Pérez Galdós -del que dijo que había sido el escritor más importante de su vida-, cuando publicó Inés y la alegría, primer título de la serie y que le valió el Premio de la Crítica de Madrid, el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska en Ciudad de México y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.

El lector de Julio Verne (2012), Las tres bodas de Manolita (2014), Los pacientes del doctor García (2017) -Premio Nacional de Narrativa en 2018 en España- y La madre de Frankestein (2020) fueron los siguientes títulos.

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