Sonia Braga en
Sonia Braga en "Bacurau"

Sonia Braga, de 69 años, es uno de los íconos culturales vivos más grandes de Brasil; vive en los últimos años un renacimiento de su carrera cinematográfica de la mano del director Kleber Mendonça Filho. En 2016 se estrenó Aquarius, por ella protagonizada. Una notable historia de resistencia y dignidad de una mujer grande, escritora y periodista, que vive sola en el departamento frente al mar, en Recife. El terreno de ese edificio es apetecible para otro tipo de emprendimientos inmobiliarios. Pero ella, una inolvidable Clara, se niega a vender su departamento que es el último que falta para ejecutar el negocio. La película, una alegoría universal anti-gentrificación, sumó premios en su recorrido de festivales internacionales. Sonia Braga también: fue ungida como “mejor actriz” en Mar del Plata, La Habana y Cartagena de Indias.

Ahora con la firma del mismo director brasileño -en este caso comparte crédito con su habitual productor, Juliano Dornelles- llega Bacurau. Un shockeante western tropical, ambientado en un imaginario pueblo del estado de Pernambuco que bien podría ser -admite ella durante la entrevista- Caetés, el pueblo nordestino pobre y polvoriento dónde nació Lula. Bacurao está ubicado en esa región que en Brasil llaman Sertao (que viene de “desertao”, un desierto muy grande) y allí sucede una trama fantástica de cowboys y cowgirls, tan de John Carpenter como de Tarantino, entre un grupo de gringos que matan por adrenalina, un alcalde corrupto y los habitantes del pueblo que resisten a base de psicotrópicos.

Trailer de "Bacurau", de Kleber Mendonça Filho

Aquí Sonia Braga es Domingas, la médica del pueblo, tan malhumorada como angustiada. Una expresión que la acompaña en cada una de sus intervenciones, incluida una magistral escena compartida con Udo Kier, el actor alemán que también brilla en la trama (y que acredita una larga trayectoria que incluye trabajos para Herzog, Von Trier, Darío Argento y Van Sant).

Justamente el diálogo comenzó al preguntársele por las dos poderosas mujeres que interpretó en Aquarius y Bacurau, dos películas muy distintas pero igualmente arrebatadoras de un mismo director. Y la primera, larga respuesta derivó en todos los temas resaltados al inicio de este texto. “Voy a responderte en dos planos: sobre mi rol, y también sobre mis sensaciones en el set de filmación. Para Aquarius leí el guión y vi claramente cómo era el personaje, viajé a Recife (una ciudad que no conocía) y comenzamos. Fue todo maravilloso. Durante el rodaje Kleber llegó a decirme que no se daba cuenta si estaba hablando con Clara o con Sonia… (risas), Así era mi identificación con el personaje. Y además el hotel dónde me hospedaba quedaba a una cuadra del set, caminaba dos minutos y llegaba. Fue un trabajo muy duro por otra parte, porque Clara era 98 % de la película. Pero quedé tan feliz que recuerdo haberle dicho a Kleber y Juliano que me avisarán para su próxima película, que allí también quería estar…

Sonia Braga y Udo Kier
Sonia Braga y Udo Kier

- Finalmente le enviaron el guión de Bacurau.

- Uf. Luego de leerlo nos mandábamos mensajes de whatsapp con Kleber. “Lo leí”. “¿Y...?” me preguntó. “Wow”, le respondí (risas). Me grababa mensajes a mí misma con todo lo que se me ocurría a medida que iba leyéndolo. Unos días después me escribió: “¿Domingas?”, le respondí “¿te parece?” El pueblo era el protagonista en sí. Sabés, soy del Sur de Brasil (N. de la R: nació en el estado de Paraná) y para nosotros siempre el “Sertao” resultó muy muy lejano. Leyendo el guión sentía que todos los personajes eran extremadamente regionales, de la zona, y no me sentía capaz de interpretar eso. Entonces Kleber me preguntó “¿Querés ser Domingas?” y le dije “Claro que quiero”.

- ¿Cómo fue la filmación de la película?

- Ah… El lugar: no podía llegar caminando luego de dos minutos como en Recife (risas). Una hora en auto, si no llovía y los caminos quedaban inutilizados. Te cuento una pequeña historia del detrás de la escena. Kleber y Juliano eligieron este lugar, tan seco…

- Creo que se parece mucho al pueblo dónde nació Lula. Lo vi en un documental sobre su vida.

- Dejame ver… (mientras sigue conectada, busca en Google el lugar exacto de nacimiento del ex presidente de Brasil). Sabía que era de Pernambuco, pero no del Sertao propiamente. ¡Es cierto! Caetes se llama el pueblo. Y por lo que veo se parece a Barra, dónde se filmó la película. Un escenario perfecto para un western… Lo más extraordinario que pasó es que cuando un par de días antes de empezar el rodaje ¡llovió luego de 8 años! Chicos de 10 años no recordaban ni habían visto nunca cómo era la lluvia. Fue como un milagro para la gente de ahí: estaban tan felices ¿podés imaginar lo que era para ellos, que llueve después de tanto tiempo? Juntaban el agua de la lluvia. Ellos beben, se bañan, cocinan, con un tipo de agua extremadamente mineral, incluso salada. Insalubre. Y para la película esta lluvia de varios días redundó en que todo el paisaje se ve muy verde. Algo inesperado. En mi caso además, este tema provocó que no viajara todos los días desde un hotel durante una hora, hasta llegar al pueblo. Me quedé en el pueblo, con el equipo de filmación y la gente que ahí vive. Así pude comprender cómo debía ser Domingas, mi personaje.

"No entiendo el concepto de ahora que habla de mujeres fuertes; las mujeres siempre fueron fuertes ¡Son las madres!", dijo

- Tanto en Aguarius como en Bacurau usted interpreta a dos mujeres de fuerte personalidad y autoridad ¿Encuentra alguna coincidencia con el actual momento de ascensión del movimiento feminista en buena parte del mundo?

- Ok, espere un momento… Las primeras mujeres de fuerte personalidad que vi en mi vida fueron mi madre y mi abuela. Mi padre murió cuando yo tenía 8 años, exactamente la noche después del día en que habíamos perdido todo por malos negocios. Entonces quedó mi madre con 7 niños y niñas a cargo. Así que imagínese que para mí ver una mujer fuerte no es nuevo. No entiendo el concepto actual que habla de mujeres fuertes; las mujeres siempre fueron fuertes ¡Son las madres! Siempre tuvimos voces que se hicieron oír: Rosa Luxemburgo, Angela Davis, las madres de los desaparecidos en Argentina… En muchas entrevistas sobre Aquarius me hacían notar la personalidad de Clara, su rol de “mujer fuerte”. Y yo les decía “No, ella es un ser humano fuerte”. En mi caso no es de ahora, ya interpreté otras mujeres así, como por ejemplo Ruby Archuleta en El secreto de Milagro (N. de la R: dirigida por Robert Redford, con quien luego inició una relación sentimental), ella alentaba a la gente a la rebelión en el pueblo, era quién los arengaba… Seguramente me atraen este tipo de personajes, incluso aquellas mujeres que parecen débiles las convierto en fuertes. Doña Flor también… Ella rompe las reglas y se queda con los dos hombres. Gabriela… También desafía reglas y conquista una ciudad de hombres. En Aquarius creo que Clara se convirtió en símbolo de resistencia porque casi al mismo tiempo sucedió el impeachment contra Dilma.

Jose Wilker, Sonia Braga y Mauro Mendonca en la versión cinematográfica de
Jose Wilker, Sonia Braga y Mauro Mendonca en la versión cinematográfica de "Doña Flor y sus dos maridos", novela de Jorge Amado (Carnival/Kobal/Shutterstock)

- ¿Qué sucedió en ese sentido, con su personaje Domingas en Bacurau?

- Uf... (suspira). Fue algo extraño para mí. Nunca fui actriz de formación académica, mi escuela fue la calle, observar a la gente real. Pero algo sucedió para que mi personaje cargue con ese rostro de dolor que tiene durante la película. Perdí a una querida amiga, alguien muy admirada: Marielle Franco fue asesinada. La había conocido un par de semanas antes de viajar a Pernambuco para filmar la película. Tengo una amiga en Río de Janeiro que, cuando viajo para allá, organiza reuniones para que conozca gente interesante de la ciudad, artistas, políticos… Así la conocí a Marielle: cuando se paró delante mío y, empezó a hablarme noté que estaba hablando con alguien realmente fuerte. No una mujer fuerte, era un ser humano fuerte. Ella no hablaba de las mujeres, hablaba de los seres humanos, de todos los habitantes del planeta Tierra, tenía un mensaje de unidad. Cuando estaba en el set de filmación, como Domingas, supe la noticia que la habían asesinado. Cargué con ese dolor de la pérdida durante toda la filmación. Ahora mismo cuando he vuelto a ver la película, percibo esa tristeza.

- En ambas películas, subyace además el eco de la realidad de Brasil. ¿Qué sucede? ¿Qué es lo que ve a la distancia?

- ¿Debo contestar esta pregunta? (risas). La verdad es que no lo sé. Nadie lo sabe. Nadie sabe sobre los incendios en el Amazonas, la contaminación del mar, el despido de científicos, la censura, el robo de los recursos del cine brasileño… Si tuviera que decir “qué pasa”, preguntaría “¿qué pasa?” No sé, es difícil hablar de esto. Creo que uno de nuestros grandes problemas como pueblo es permanecer como ciegos frente a ciertos problemas, negarlos. Si estuviste en Río, lo sabrás. En mi país la gente de clase media alta ¡le tiene miedo a los niños! ¿Cómo se les va a temer a los chicos? Algo anda realmente mal si eso sucede.

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