Uno de los casos de sillas que recibió una sola estrella en la calificación. (PESRI)
Uno de los casos de sillas que recibió una sola estrella en la calificación. (PESRI)

La evolución en términos de seguridad en la industria automotriz viene mostrando resultados muy positivos, tanto que en las pruebas de choque, de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos, es cada vez más dificultoso encontrar vehículos con baja calificación. Pero hay elementos de protección que surgen como complemento, entre ellos las sillas infantiles, que en la Argentina, por caso, ya son de uso obligatorio para los menores de diez años. Y la mirada sobre esos productos, en los tests realizados en la región, es altamente deficitaria, tal como se demostró en siete años de evaluaciones llevadas a cabo.

La forma en que actúa una silla que recibió una estrella de calificación.

La prueba de las sillas en Latinoamérica es desarrollada desde 2013 por el Programa de Evaluación de Sistemas de Retención Infantil (PESRI), que tiene el respaldo de Global NCAP. La última ronda de tests involucró a 11 modelos de estos asientos, entre los cuales hubo seis que recibieron sólo una estrella, en el rango de calificación donde el máximo es cinco, y apenas tres de estos productos alcanzaron las cuatro estrellas.

La mirada se profundiza al analizar los siete años de trabajo, en los que se sometieron a pruebas de choque a 99 sillas y apenas una logró la máxima calificación. Después hubo 21 con cuatro estrellas, 34 con tres, 12 con dos y 31 con el puntaje más bajo.

Una silla con cuatro estrellas de puntuación y que utiliza sujeción con anclaje ISOFIX. (PESRI)
Una silla con cuatro estrellas de puntuación y que utiliza sujeción con anclaje ISOFIX. (PESRI)

Los ensayos se realizan sobre el mismo modelo, un Volkswagen Golf VII. Para las pruebas de impacto frontal “se utiliza el pulso de desaceleración medio de todos los autos evaluados por Latin NCAP”. En la prueba lateral, en tanto, se impacta contra una estructura fija, con un ángulo de 10 grados en la dirección del impacto.

Para este año “se seleccionaron once productos para evaluar de los mercados de Argentina, Brasil, México y Uruguay”, entre los que se incluyeron “dos modelos para bebés y nueve sillas multigrupo que pueden utilizarse en múltiples configuraciones”.

Otro caso de una estrella, en una silla que es sólo para transportar bebés.

En tal sentido, la entidad explica que “son populares” los SRI multigrupo, aquellos que pueden adaptarse al tamaño de los chicos, al tratarse de “una solución relativamente económica para transportar a los niños a lo largo de varias etapas del crecimiento”, pero se ve en la obligación de advertir que “las pruebas muestran nuevamente que nunca alcanzan buenos rendimientos en toda la gama de aplicación”.

Un sistema de retención infantil de tres estrellas.

No es menos relevante una problemática a veces compartida entre los fabricantes de los SRI con los productores de los vehículos, ya que los márgenes de seguridad de estos dispositivos crecen notablemente cuando se utiliza el sistema de anclaje ISOFIX para sujetar las sillas, mientras que al hacerlo con los tradicionales cinturones, el riesgo crece.

Sin embargo, el único que logró el tope es un modelo de la marca Cosco, el Moove, que fue probado en 2016 y sujetado con el cinturón de seguridad.

El listado con los resultados de las pruebas realizadas por PESRI en 2019.
El listado con los resultados de las pruebas realizadas por PESRI en 2019.

Los anclajes ISOFIX “permiten que el SRI se instale rígidamente al auto, si el vehículo está equipado con anclajes ISOFIX. Los anclajes ISOFIX contribuyen a reducir drásticamente el mal uso y la incorrecta instalación y por ende mejoran considerablemente la seguridad”.

Sobre los ensayos realizados recientemente, PESRI indicó que “los resultados generales están en línea con años anteriores y confirman que los asientos multigrupo pueden comprometer la seguridad”, pero que en ese sentido destacaron que tres de ellos, sujetados con el sistema ISOFIX, tuvieron “un buen puntaje, de 4 estrellas”: se trata del “asiento convertible para bebés/niños pequeños (Joie Spin 360) y dos asientos multigrupo (Kiddo Adapt y Bebesit Supersport)”.

Así se comportan sillas que fueron puntuadas con cuatro estrellas.

“En las pruebas dinámicas se registraron cargas elevadas en el niño, movimientos del dummy indeseables o algunos SRI que colapsaron, lo que resultó en un alto riesgo de lesiones que llevó a puntajes bajos”, argumentó la ONG.

Puntualizó que “varios SRI mostraron fallas serias en el impacto frontal: los arneses del Styll Baby Bebe Conforto, BB Protect Rodacross, Love 2026, Briccone butaca y Prinsel Matrix se rompieron cuando se testearon”, y que “el Prinsel Strada recibió puntos de penalización ya que el respaldo se dañó severamente en el impacto frontal”.

La problemática también se instaló en las normas regionales, tanto que “la protección contra impactos laterales aún no es legalmente requerida en América Latina”, y que por ende “la mayoría de los SRI evaluados ofrecen protección insuficiente o nula en impacto lateral”, dado que “las alas laterales no están suficientemente dimensionadas y/o el material de relleno es insuficiente”.

“Los portabebés Cosco Bliss y Styll Baby Bebe Conforto, así como el OK Baby Safe Trip 1 y Prinsel Strada registraron cargas altas en la cabeza y/o el pecho del dummy debido a la ausencia de alas laterales bien dimensionadas y/o relleno insuficiente”, resaltó el comunicado.

La legislación en la Argentina

Desde enero de 2018 que el uso de SRI es obligatorio en rutas nacionales para niños menores de diez años, tal lo dispuesto por el decreto presidencial 32/18, que modificó el decreto 779/95, reglamentario de la Ley de Transito 24.449.

Dos sillas que recibieron una estrella y la forma en que se desplazaron dentro del habitáculo. (PESRI)
Dos sillas que recibieron una estrella y la forma en que se desplazaron dentro del habitáculo. (PESRI)

“De esta forma, la exigencia, que antes era hasta los 4 años, se extendió hasta los 10 en todas las rutas nacionales. Sin embargo, cada jurisdicción debe adherir para que la normativa sea efectiva en su territorio. La sillita cumple un papel fundamental en la seguridad de los chicos: el uso correcto del SRI reduce en un 70% los riesgos de lesiones graves y fatales en caso de un accidente de tránsito”, expuso el gobierno nacional por aquellos días.

Más allá de este avance particular que se mostró en el Estado argentino, PESRI les recomienda a los gobiernos regionales “acelerar la introducción de SRI con anclajes Latch/ISOFIX y de vehículos con anclajes ISOFIX”, además de “exigir mejorar la protección frontal y protección lateral”.

Sistema con anclaje ISOFIX que recibió cuatro estrellas.

“Los SRI deberían ser capaces de pasar un tipo de prueba de choque con la severidad de los tests de Latin NCAP, que aunque son más exigentes que las normas de la ONU, son totalmente representativos de la realidad de tráfico de la región. Países de Europa, EEUU y Australia llegaron a buenos niveles de protección en caso de choque gracias a que sus vehículos son en mayoría 5 estrellas de seguridad, sobrepasando las exigencias de normas ONU”, insistió.

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