
Más de 400 estudiantes universitarios, de 20 regiones del país, participan en el encuentro más importante de jóvenes líderes del país: CADE Universitario. El evento es un baño de realidad para ellos que, si bien son los más destacados de sus universidades e institutos, no han vivido una crisis previa a lo que venimos experimentado desde el 2020. Primero fue el COVID-19, que desnudó todas las carencias que teníamos como país. Cuando lo peor de la pandemia había pasado, Rusia invade a Ucrania, le agrega más gasolina al problema de la cadena de suministro y acentúa un proceso inflacionario global que hasta el momento no se logra controlar.
Esta crisis nos afecta a todos, pero no con la misma fuerza. ¿En este contexto, de verdad cabe la posibilidad de creer que la envidia de alguien sea el progreso del otro? Si reflexionamos un poco sobre nuestra realidad nacional y mundial, experimentamos cierto nivel de fragmentación a todo nivel. La mayoría de organizaciones del país no sale de sus agendas, no articulan iniciativas para lograr los grandes acuerdos que necesitamos, no se preocupan en generar espacios de diálogo donde puedan supeditar sus agendas particulares a la de la agenda nacional.
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Sufrimos un problema de “hiperetiquetado”, por ejemplo, seguimos arrastrando por quién votamos. Si lo hiciste por una u otra opción eres automáticamente conservador o progresista, o estás en contra de todo y sientes rencor ¿En verdad es así de lineal y contundente?
La hiperetiqueta es la opción más superficial, irreflexiva y destructiva de aproximarse a una persona o pensamiento, es quizá una de las razones por las cuales experimentamos esta fragmentación en la actualidad. Basta con escuchar que alguien votó por tal o cual candidato para cerrar cualquier rendija de diálogo antes de escuchar siquiera cuál es su nombre o lo que piensa.
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Somos un país diverso, en todo el sentido de la palabra, pero estamos llamados a construir nuestra identidad nacional en base a esa diversidad, así como Víctor Andrés Belaunde dijo: “La peruanidad es una síntesis viviente”, pero no olvidemos de que es una síntesis comenzada, no acabada y por eso necesitamos espacios de diálogo donde peruanos de todas las sangres dejemos nuestras etiquetas a un costado y nos pongamos de acuerdo sobre las cosas esenciales que necesitamos para construir el país que merecemos.
La edición de este CADE Universitario buscó justamente eso, ser testigos de la gran y valiosa diversidad en la cual se sustenta nuestra identidad nacional y que nos permita escucharnos.
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Luego de este CADE, los jóvenes ya no serán los mismos. Formarán parte de algo más grande; serán aquellos que se pondrán el país en los hombros y lo sacarán adelante; construirán ese Perú que todos queremos, donde no importe en qué cuna naciste, cuál es tu nombre o a qué colegio fuiste. Construirán un Perú en el que solo importe el amor a la patria y el servicio incondicional al prójimo, porque ellos lo entienden: Tu progreso es mi progreso.

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