
Tropezar en público o cometer un error menor puede ser motivo de vergüenza para muchos, pero la ciencia muestra que reírse de uno mismo en esos momentos puede transformar la percepción que los demás tienen de cada uno. Diversos estudios han indicado que este gesto hace ver a las personas como más cálidas, competentes y auténticas.
Un estudio publicado en Journal of Personality and Social Psychology en 2026 reafirma que sentir gracia ante equivocaciones favorece las relaciones sociales. Según la profesora Övül Sezer, coautora de la investigación en la Universidad de Cornell, aceptar el error y reaccionar con humor puede cambiar por completo el ambiente, ya que pasamos de ser juzgados a resultar identificables y cercanos para quienes nos rodean.
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En una serie de seis experimentos con más de 3.000 participantes, los investigadores observaron cómo la reacción ante percances embarazosos influye en la percepción social. Cuando las personas se reían de sí mismas, solían recibir evaluaciones más positivas en rasgos clave como calidez, competencia, moralidad y autenticidad, en comparación con quienes reaccionaban con vergüenza visible. Según Sezer, se trata de una señal de autoaceptación y transmite el mensaje de que no nos preocupa en exceso el juicio ajeno.

La percepción de los demás acerca de la vergüenza tiene matices importantes. Los observadores consideraron desproporcionado que alguien se sintiera muy avergonzado por un error menor, interpretándolo como señal de inseguridad o una preocupación excesiva por la opinión externa. En cambio, cuando la reacción era el humor, los testigos percibían que el individuo comprendía la trivialidad del error y no sentía la necesidad de dramatizarlo.
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Este enfoque coincide con observaciones del mundo del espectáculo: la psicóloga clínica Ildiko Tabori, quien trabaja con comediantes en el Laugh Factory de Hollywood, explica que cuando un artista se ríe de sí mismo, disipa la tensión y facilita la empatía del público, que se siente autorizado a compartir la risa, recogió Time Magazine.
Cuáles son los beneficios en la salud física y mental
Los efectos no son únicamente sociales, sino que se trasladan hacia el bienestar general. Las investigaciones muestran que puede reducir el estrés, mejorar la memoria y fortalecer los lazos sociales. Este tipo de risa ayuda a ver los errores y defectos con mayor amabilidad, favoreciendo una perspectiva más positiva sobre la vida y sobre uno mismo.
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Estudios previos hallaron que, aunque la autocrítica excesiva puede asociarse con baja autoestima o ansiedad, cuando el humor propio se utiliza de forma adecuada, puede aumentar la felicidad, la confianza y la capacidad de adaptación, explica una investigación.

El humor propio también actúa como una herramienta eficaz contra las tensiones. Se ha demostrado que reduce las hormonas del estrés, relaja el cuerpo y mejora el sistema inmunológico. Según Verywell Mind, cuando se afrontan situaciones difíciles con humor, se produce un cambio de mentalidad que permite transformar el estrés negativo en “eustrés”, o estrés positivo, lo que contribuye a una mayor resiliencia y empoderamiento.
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Desde el punto de vista físico, puede tener efectos protectores sobre el corazón. Expertos del Centro Médico de la Universidad de Maryland, citados por NBC Better Today, revelaron que quienes lo hacen con frecuencia y mantienen un buen sentido del humor presentan menos riesgo de enfermedades cardíacas.
Los participantes con diagnósticos cardíacos tenían un 40% menos de probabilidades de reír en diversas situaciones, lo que sugiere un vínculo directo entre la capacidad de tomar las cosas con humor y la salud cardiovascular.
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A nivel emocional, la risa facilita la autoconciencia y permite explorar los propios defectos con amabilidad y autocompasión. Utilizarlo de forma autocrítica ayuda a comprender los propios comportamientos y motivaciones, facilitando el manejo de desafíos y promoviendo un mayor equilibrio mental.
Cuándo reírse de uno mismo, según expertos

Reírse de uno mismo puede ser sumamente beneficioso, pero no siempre resulta apropiado. El estudio, publicado en febrero de 2026 y liderado por Övül Sezer, subraya la importancia de calibrar la reacción según la gravedad del error. “Cuando se trata de errores sociales inofensivos, reírse de uno mismo suele dar mejor imagen que sonrojarse o mostrar vergüenza”, afirma Sezer. Sin embargo, advierte: “Lo fundamental es que la reacción sea proporcional a la gravedad del momento”.
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El humor propio solo genera una impresión positiva si se utiliza ante errores triviales y sin consecuencias graves. Por ejemplo, según el experto, citado en Time Magazine, si alguien tropieza en público pero nadie resulta herido, esto puede transmitir autoaceptación y cercanía. Por el contrario, si la acción provoca daño a otra persona, pierde su efecto beneficioso y puede interpretarse como insensibilidad.
Cuando la situación involucra consecuencias para terceros, los observadores esperan señales visibles de remordimiento y empatía. En palabras de Sezer: “En esas situaciones, la gente espera señales visibles de remordimiento”. En el experimento final de la investigación, los participantes consideraron “significativamente menos competente y menos moral” a quien se burló luego de afectar a un tercero que a quien mostró vergüenza.
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El contexto social también juega un papel esencial. El humor autocrítico puede ser útil para conectar con los demás y mostrar cercanía, pero “es importante no subestimar las propias habilidades y capacidades en situaciones donde se requiere mayor seriedad, como en el ámbito profesional y académico”, señala Verywell Mind.
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