
Sentirse vacío en medio de los logros es una paradoja frecuente en la vida actual. Aunque las redes sociales y los estándares contemporáneos celebran el éxito visible, millones de personas experimentan una sensación de estancamiento que no se resuelve con reconocimientos ni metas alcanzadas.
Según Arthur C. Brooks, profesor de la Universidad de Harvard y referente en el estudio de la felicidad, este malestar tiene raíces sociales y culturales profundas, pero existen prácticas científicas para recuperar el sentido personal. Así lo explicó en una entrevista con Tamsen Fadal en The Tamsen Show.
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Brooks sostiene que este fenómeno no se debe a fracasos individuales, sino a cambios sociales y tecnológicos que han debilitado los vínculos humanos y dificultado la búsqueda de propósito. Asimismo, señala que, aunque la sociedad moderna fomenta la productividad y el éxito externo, muchas personas carecen de una narrativa personal que les permita articular su sentido vital.
El profesor identifica seis pilares, respaldados por la ciencia, para reconstruir el bienestar: hacerse grandes preguntas, priorizar relaciones auténticas, aceptar el sufrimiento, cultivar la trascendencia, buscar el propósito propio y experimentar la belleza real en el presente.
La importancia de hacerse grandes preguntas
Arthur C. Brooks destacó que cuestionar el propósito vital fue fundamental para la condición humana. “El principal predictor de depresión y ansiedad es la incapacidad de articular el sentido propio de la vida”, señaló en The Tamsen Show.
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Por otra parte, recomendó dejar de buscar respuestas rápidas y animó a formular preguntas como “¿por qué estoy aquí?” o “¿por quién daría mi vida hoy?”, convencido de que la valentía de plantear estas dudas abre el camino al descubrimiento personal.

Brooks sostuvo que el amor y las amistades auténticas son el eje del bienestar. En ese sentido, advirtió sobre la tendencia a sustituir vínculos genuinos por conexiones digitales y afirmó: “Intentamos resolver el amor con tecnología”.
Y señaló que solo la interacción presencial puede fortalecer la intimidad y reducir la soledad, mientras que las relaciones virtuales aumentan el aislamiento.
También defendió que el sufrimiento puede ser “una poderosa fuente de crecimiento y sentido”. Explicó que el dolor debe ser aceptado como maestro, ya que evitarlo solo agrava el vacío existencial y dificulta la maduración emocional.
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Trascendencia, propósito y sentido auténtico
Brooks planteó la trascendencia como antídoto al egocentrismo moderno, invitando a experimentar algo mayor que uno mismo. “La vida se vuelve aburrida si solo estamos en nuestra propia compañía todo el día”, señaló.
En tanto, sugirió incorporar prácticas espirituales, filosóficas o actividades que inspiraran asombro y permitieran “mirar hacia arriba y hacia fuera, servir a otros”.
Para quienes no practicaban una religión, recomendó explorar otros enfoques espirituales o participar en actividades que generaran un sentido de conexión y misterio.

Finalmente, distinguió entre empleo y propósito personal como una cuestión esencial. Relató que, según su experiencia con estudiantes de la Universidad de Harvard, quienes se enfocaban solo en expectativas externas tendían a alejarse de aquello que realmente los motivaba. “Imagina que eres 25% más feliz en cinco años: las primeras razones siempre tienen que ver con relaciones y amor, no con carrera o dinero”, comentó.
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La experiencia de la belleza y la presencia fue el sexto pilar propuesto por Brooks. Advirtió sobre los riesgos de la vida simulada y la hiperconectividad: “Hoy un niño pasa entre cuatro y siete minutos al día en la naturaleza, pero más de cuatro horas frente a una pantalla; eso está completamente al revés”, señaló en The Tamsen Show.
Recomendó reducir la intermediación digital y fomentar la vivencia real de paisajes, música y actos de generosidad. Subrayó que la belleza solo podía experimentarse estando realmente presente y que el significado vital no podía simularse a través de dispositivos.
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Consejos prácticos para matrimonios y relaciones profundas
En el ámbito de las relaciones de pareja, Brooks propuso tres reglas clave para fortalecer el matrimonio: “descartar las alternativas”, comprometerse plenamente sin considerar otras opciones; “mantener la positividad”, compartir los buenos momentos y evitar centrarse solo en los problemas; y “crecer juntos en lo espiritual o emocional”, a través de prácticas como rezar, meditar o buscar una conexión profunda.

Para enfrentar la soledad en la pareja, recomendó fortalecer el contacto físico, el diálogo íntimo y la unidad frente a los desafíos familiares. Según Brooks, el camino hacia la plenitud no fue inmediato ni simple, pero quienes apostaron por el amor cotidiano y la búsqueda de sentido en sus vínculos encontraron en esos gestos la verdadera fuente de felicidad duradera.
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