4 pasos para mostrarle a los hijos la forma correcta de disculparse

Para explicarle al niño el significado del perdón, es importante enseñarle la empatía y cómo ponerse en el lugar del otro. Expertos consultados por Infobae brindaron las claves para hacer de este momento un experiencia sana de aprendizaje

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“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”, reza la canción. Pedir perdón, muchas veces, no es fácil. Sobre todo para los chicos, quienes van incorporando un cúmulo de información a medida que crecen y conocen cómo es que funciona el mundo. Estamos acostumbrados a decirles a los niños que “se disculpen” tan pronto como los sorprendimos haciendo algo mal, pero la verdad es que no es correcto obligarlos a disculparse. Entonces, ¿cuál es la mejor forma de enseñarles? ¿Hay algún método correcto?

Habrá que detenerse un momento y hacerse la siguientes preguntas: ¿cuándo fue última vez uno se disculpó con alguien? ¿Fue difícil? Seguramente. Ahora, pensemos que si es complejo para un adulto, lo es más para un niños. Entonces, antes de obligar a un niño a disculparse, vale la pena seguir haciéndose preguntas del tipo: ¿qué tan rápido se disculpa uno cuando comete un error?, ¿lo dices de inmediato?, ¿toma tiempo? ¿cómo se siente cuando lo dices? ¿Se sientes culpable?

Hay una premisa para comenzar a entender el mundo de las disculpas en los más pequeños: para enseñarle al niño el significado del perdón, es importante enseñarle la empatía, entender el otro lado y tratar de contar la historia al revés. El niño comprende cómo se sintió la otra persona.

Infobae consultó a tres expertos y estos son 4 pasos posibles para enseñarle al niño a pedir una disculpa.

1 - El papel del perdón

"Antes de hablar del perdón a un niño es necesario transmitirle que todas las personas pueden pensar de diferente manera", dice a Infobae Nora Koremblit de Vinacur, licenciada en psicología, especialista en niños y adolescentes, y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina 
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"Antes de hablar del perdón a un niño es necesario transmitirle que todas las personas pueden pensar de diferente manera", dice a Infobae Nora Koremblit de Vinacur, licenciada en psicología, especialista en niños y adolescentes, y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (Getty Images)

El perdón viene a “limpiar” los sentimientos desagradables dentro de nosotros y permitir que el otro lado los libere también. Por supuesto, no depende solo de nosotros, sino también de si la otra parte está dispuesta a dejar ir la ira y el dolor o no. Por nuestra parte, y está en nuestras manos, es importante ver la responsabilidad, comprender el panorama completo, comprender nuestra parte en la historia, estar en un estado de contemplación y aprender “¿qué puedo hacer de manera diferente la próxima vez?”

Nora Koremblit de Vinacur, licenciada en psicología, especialista en niños y adolescentes, y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) expresó a Infobae: “Antes de hablar del perdón a un niño es necesario transmitirle que todas las personas pueden pensar de diferente manera. Es importante entender que a veces uno puede equivocarse y creer que puede hacer todo lo que quiera en cualquier parte. Por eso los adultos también se pueden equivocar. A veces no se da cuenta y necesita que haya otra persona que se lo explique para que no repita esas acciones. Sobre todo cuando lo que uno hace le puede molestar al otro y hasta doler”.

Guillermo Bruschtein psicoanalista de APA y Psiquiatra analiza a Infobae: “En los niños, que tienden a no poder controlar sus impulsos, cuando quieren algo, lo toman o agreden para tomar algo del otro. Y ahí son censurados o reprimidos por las figuras paternas, representantes de la ley y la verdad. Esto lo que provoca es una suerte de asombro y confusión en el niño. No hubo seguramente mala intención, pero sí un impulso de querer tomar o defenderse contra algo, sin tener la noción del daño hacia el otro”.

2 Muéstrele a su hijo cómo usted pide perdón

Cuando un padre le muestra a un niño cómo pedir perdón, estos ejemplos personales son más importantes que lo que usted dice. Delante de su hijo, discúlpese si accidentalmente pasó por alto a alguien en la fila o dígale perdón a su cónyuge si reaccionó de una manera que podría haberlo lastimado. El niño lo oirá y lo verá haciendo esto e internalizará que disculparse es un buen comportamiento.

“Reconocerse responsable de algo, que nos hemos equivocado, y sentirse arrepentido es difícil de asumir y transmitir. Más difícil que ejercer el perdón es enseñarlo. No se trata sólo de educar a los niños a decir “perdón”, sino que además, tengamos que promoverlos a sentir. El disculparse y saber perdonar es un acto de humildad y grandeza. Siempre está acompañado de la empatía, del saber ponerse en el lugar del otro. Implica tanto pedirlo como saber aceptar “te perdono” de manera genuina y sin rencores”, dice a Infobae la psicóloga y profesora, Gisela Lado.

“Reconocerse responsable de algo, que nos hemos equivocado, y sentirse arrepentido es difícil de asumir y transmitir. Más difícil que ejercer el perdón es enseñarlo", expresó la psicóloga y profesora Gisela Lado 
(Getty Images)
“Reconocerse responsable de algo, que nos hemos equivocado, y sentirse arrepentido es difícil de asumir y transmitir. Más difícil que ejercer el perdón es enseñarlo", expresó la psicóloga y profesora Gisela Lado (Getty Images)

“Es importante que el niño pueda identificar y valorar lo que han hecho mal y ponerlo en palabras, diferenciar un accidente de una acción intencional, hacer gráfico el malestar que conlleva en el otro y en uno mismo cuando una situación lastima, explicar la importancia de los límites y que todo acto tiene consecuencias. El acto de disculparse es un intento de reparar un daño ocasionado”, agrega Lado.

3 - Demuestra lo que es estar del otro lado

Si uno hizo algo y siente que podrías haber actuado de manera diferente frente a su hijo, se disculpa e indica que la próxima vez que notarás tu comportamiento, su hijo verá lo que es estar del lado del que se disculpa. Verá a alguien importante que sepa cómo ser humano y explorará otra forma de comportarse si es necesario.

Si el niño de comienzo le cuesta verbalizarlo podemos implementar que lo haga a través de un dibujo, un abrazo”, propone Lado. “Ayudarlo a restituir la situación y pensar de manera conjunta alternativas de resolución posibles a la elegida en el momento, marcar con claridad que las malas acciones pueden surgir por estar capturados por emociones como el enojo o el dolor, pero que si las pone en palabras y busca formas distintas de verlo esos sentimientos pueden reconvertirse. Puede utilizarse juegos o dramatizaciones para concretizar lo que les comunicamos”, agrega la especialista.

Koremblit de Vinacur suma: “La utilización de la palabra, el diálogo, la reflexión es lo que más necesita un niño de un adulto para poder pensar juntos acerca de lo ocurrido”.

Bruschtein dice que resulta siempre interesante, poder trasmitirle al niño, la noción del daño hacia el otro. Y de que ese daño puede infringir en un otro, a su vez el otro se lo puede infringir a él. ¨Por lo tanto la idea es reparar ese daño sí, pidiendo disculpas pero ante todo, pudiendo hacer que ese sentimiento no se repita y quede mediatizado no por el impulso, sino por la palabra o por algún otro tipo de sentimiento como puede ser resignarse también a que no todo se puede. Quere decir: no se puede todo lo que se quiere y no se pude por otro lado quitar lo que es de otro”, explica el psicólogo.

4 - Enfatice la intención positiva al disculparse

No tiene sentido forzar una petición de perdón y es importante reflexionar sobre su significado. Es suficiente que un niño experimente la emoción del otro, permita que los niños aprendan de sus errores y recuerde demostrar que comprende sus acciones
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No tiene sentido forzar una petición de perdón y es importante reflexionar sobre su significado. Es suficiente que un niño experimente la emoción del otro, permita que los niños aprendan de sus errores y recuerde demostrar que comprende sus acciones (Getty Images)

Al pedirle al niño que se disculpe, es conveniente enfatizar la intención positiva que tuvo en ese momento y recordar que su comportamiento es el resultado y la expresión de una fuerte emoción o necesidad que no ha sido respondida. En otras palabras, el niño puede haber tenido buenas intenciones, pero la “ejecución” fue torcida.

No tiene sentido forzar una petición de perdón y es importante reflexionar sobre su significado. Es suficiente que un niño experimente la emoción del otro, permita que los niños aprendan de sus errores y recuerde demostrar que comprende sus acciones. La mejor manera de enseñarle a un niño a disculparse es desde un lugar sensible y empático.

“No es aconsejable que se obligue a los niños a sólo repetir el perdón como si fuese un acto de buenos modales para no generar confusión y que no se lea como mentira, sino que debe ser con sinceridad. Recordemos que como adultos somos los encargados de transmitir conceptos y principalmente dar el ejemplo, si un hijo no lo evidencia en la conducta de sus padres, difícilmente pueda asir lo que le estamos diciendo”, finaliza Lado.

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