Llegó diciembre y también llegaron las tan esperadas Fiestas. Este año, con la pandemia del coronavirus, seguramente se valore mucho más el sentarnos con las familias a compartir la cena navideña o la de Año Nuevo que otros años. Y a raíz de eso hay que seguir cuidando la salud, y la alimentación también es importante.
La gran preocupación de esta época es la comida y la pregunta de siempre es: ¿tenemos que hacer dieta? La respuesta es no, de ninguna manera, pero sí hay que tener algunos cuidados, porque la alimentación tiene un impacto directo en la salud y creo que este año nos enseñó a valorarla aún más.
Si bien no me gusta “contar calorías”, esta comparación te puede servir para entender qué puede pasar con los excesos en esta época: en una cena de Navidad podemos llegar a consumir unas 10.000 calorías, el equivalente a 5 días de alimentación normal.
No es la última cena, es una cena en familia para disfrutar. Por lo tanto, no ayunes durante todo el día para después darle con todo. Hacé las ingestas habituales durante el día y hasta sugiero que no llegues con el estómago vacío. Por ejemplo, antes de salir comé una fruta, una porción de queso o un yogurt.

Otra cosa muy importante: servite en el plato lo que vas a comer. Todo junto, de esa manera podés tener noción de lo que vas a comer y podés elegir. Si vas picoteando, seguramente comas de más. Acordate que la sensación de saciedad tarda en llegar. Comé despacio, evita atraconarte con la comida.
También tenés que tener cuidado con la cadena de frío. Si tenés que transportarte de un lugar a otro, refrigerá los alimentos (podes conseguir las bolsitas refrigerantes que venden en la farmacia) y andá sirviendo por tandas, no todo junto varias horas sobre la mesa así minimizás el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
Cuidado con el alcohol. Intercalá con otras bebidas, por ejemplo limonada o aguas saborizadas caseras.
Con las clásicas entradas, podés sumar algunas un poco más livianas, como por ejemplo: bastoncitos de zanahoria, apio, tomates cherry, aceitunas con dips saludables como una mayonesa de remolacha y de paso utilizás las hojas de remolacha para hacer unas ricas croquetas.

Y para los postres, algo fresco y natural como una ensalada de frutas de estación. No tienen porqué ser las frutas más caras y exóticas. Un ejemplo: pera, manzana y naranja.
Recordemos que llegamos a fin de año con mucha tensión, cambios en nuestros hábitos, aumento de estrés y peso y baja calidad de sueño, todos factores que predisponen a enfermedades cardiovasculares. Cuidémonos, aprendamos a disfrutar de una cena sin excesos, a saborear los alimentos, y sobre todo a disfrutar en familia.
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