La expresión de necesidad de un cambio radical en los hábitos de alimentación fue más alta entre las mujeres (Shutterstock)
La expresión de necesidad de un cambio radical en los hábitos de alimentación fue más alta entre las mujeres (Shutterstock)

La preocupación por una alimentación más saludable forma parte de la agenda de los argentinos y resulta evidente que cada vez existe mayor conciencia al respecto.

Algo de esto se desprendió de una reciente encuesta, según la cual “aun cuando hay una mayor conciencia de la población sobre la importancia de una alimentación saludable, todavía existe un importante camino por recorrer para que esa conciencia se transforme en hábitos de consumo más sanos que repercutan positivamente en la salud”.

Para Andrés Cuesta, secretario académico de UADE, “es notorio que un 73% de los encuestados haya expresado la necesidad de algún tipo de cambio en sus hábitos alimenticios por diferentes motivos”.

“Sin embargo, si bien casi la mitad de los argentinos (48%) manifestó que su peso actual es superior al ideal, sólo un 11% afirmó realizar algún tipo de dieta para bajar de peso. A su vez, sólo un 5% señaló que realiza alguna dieta orientada simplemente a comer mejor. Por otra parte, un 40% afirmó que los fines de semana suelen cuidar menos su alimentación”, detalló.

En primer lugar, la encuesta de UADE y Voices! indagó por la percepción que tienen los argentinos respecto de su propio peso corporal. Al respecto, casi la mitad (48%) manifestó que su peso actual está por encima de su peso ideal. Por el contrario, el 8% dice estar por debajo de su ideal, mientras que el 43% alega encontrarse en su peso ideal.

La percepción de encontrarse por encima del peso ideal propio es levemente más alta entre las mujeres (50% vs. 45% en los hombres), entre quienes tienen entre 30 y 49 años (53% vs. 49% de los mayores de esa edad y 41% de los más jóvenes), entre los ciudadanos de nivel socioeconómico medio y alto (52% vs. 44% entre los de nivel bajo) y entre los que recibieron educación media o superior (53% y 54% respectivamente vs. 412% entre quienes solo recibieron educación primaria).

A continuación, los encuestados fueron consultados sobre si consideraban que debían cambiar sus hábitos alimenticios o no. Al respecto, el 27% sostuvo que no debería cambiar nada, mientras que el 73% expresó la necesidad de algún tipo de cambio en sus hábitos alimenticios. Específicamente, el 55% manifestó que debería cambiar solo algunos de sus hábitos alimenticios, mientras que el 18% alegó que debería cambiar radicalmente los mismos.

El 2% de quienes realizan algún tipo de dieta lo hace por ser vegetariano, mientras que el 1% por ser vegano (Shutterstock)
El 2% de quienes realizan algún tipo de dieta lo hace por ser vegetariano, mientras que el 1% por ser vegano (Shutterstock)

La expresión de necesidad de un cambio radical en los hábitos de alimentación fue más alta entre las mujeres (21% vs. 14% de los hombres), entre quienes poseen entre 30 y 49 años (22%), entre los residentes del Gran Buenos Aires (25%) y entre los ciudadanos de menor nivel educativo (20% entre quienes accedieron únicamente a la educación primaria vs. 18% entre quienes poseen educación secundaria y 12% en aquellos que cuentan con algún tipo de educación superior).

El 27% de los argentinos dijo seguir algún tipo de dieta. Esta afirmación es más alta entre las mujeres (31%), entre los ciudadanos de mayor edad (37% entre los de 50 años o más), entre los ciudadanos de mayor nivel socioeconómico (41%) y de mayor nivel educativo (38% entre quienes cuentan con educación superior de algún tipo) y entre los residentes de la Ciudad de Buenos Aires (38%).

Entre quienes afirman seguir algún tipo de dieta, cuatro de cada diez (40%) lo hace para bajar de peso, lo que representa el 11% del total de la población nacional.

A continuación, el 28% de quienes siguen alguna dieta lo hace por restricciones de salud, mientras que el 20% alega realizarla simplemente porque desea comer mejor. El 4% realiza dietas para aumentar la masa muscular, mientras que el 3% lo hace para subir de peso. Esta última afirmación representa el 1% del total nacional (contra el 8% que manifestó estar por debajo de su peso ideal).

Finalmente, el 2% de quienes realizan algún tipo de dieta lo hace por ser vegetariano, mientras que el 1% por ser vegano. Estos valores representan el 1% y el 0,2% de la población total respectivamente.

Por su parte, cuatro de cada diez argentinos afirman cuidar menos su alimentación los fines de semana, hábito que es más común a medida que se asciende en la escala socioeconómica (37% bajo, 43% medio y 45% alto) y entre los residentes de la Ciudad de Buenos Aires (48%).

La delgada línea entre la salud y la enfermedad

Cuatro de cada diez argentinos afirman cuidar menos su alimentación los fines de semana, hábito que es más común a medida que se asciende en la escala socioeconómica (Shutterstock)
Cuatro de cada diez argentinos afirman cuidar menos su alimentación los fines de semana, hábito que es más común a medida que se asciende en la escala socioeconómica (Shutterstock)

Se preguntó a los más de mil participantes de todo el país si padecían algún tipo de situación adversa en su vida cotidiana relacionada a la alimentación y ante este requerimiento un 35% manifestó padecer alguna dolencia. A nivel general, estas afecciones o situaciones son más comunes entre las mujeres (40% vs. 29% de los hombres), los ciudadanos mayores de 50 años (54% vs. 27% los de 30 a 49 años, y 23% los menores de 30 años), los de mayor nivel socioeconómico (38% en nivel bajo vs. 31% en nivel medio y 27% en nivel alto respectivamente) y quienes sólo cuentan con educación primaria (40% vs 30% en el resto de la población).

Respecto a las dolencias concretas que tenían, un 16% afirma padecer de hipertensión, situación que es más común entre los ciudadanos de mayor edad (35% entre los mayores de 50 años) y de menor nivel socioeconómico (21% en el nivel bajo vs. 9% en el nivel alto de la escala socioeconómica).

En segundo lugar un 11% afirmó padecer de hambre recurrente, pudiéndose deber a situaciones de ansiedad, angustia o estados de stress. Este escenario es más frecuente entre las mujeres (14% vs. 7% de los hombres) y los más jóvenes (15% de quienes poseen entre 16 y 29 años vs. 8% de los mayores de 50 años) y es un poco más elevado a mayor nivel socioeconómico (13% entre los estratos más altos vs. 10% de los niveles más bajos, lo que muestra esta dolencia hace referencia a causas emocionales más que a una situación socioeconómica).

El 9% de la población comunicó padecer de diabetes, situación más común entre los mayores (17% de los mayores de 50 años frente al 3% de quienes tienen entre 16 y 29 años). La presencia de esta afección va en alza a medida que se desciende en la escala socioeconómica (3% en nivel alto, 6% medio y 11% bajo).

El 6% aseguró padecer de hígado graso, situación más frecuente entre los mayores de 50 años (11%) frente a los más jóvenes (1% de quienes tienen entre 16 y 29 años).

El 4% manifestó poseer intolerancia a la lactosa, que se presentó más común entre las mujeres (7% vs. 2% de los hombres) y los mayores de 50 años (8%) frente a quienes tienen entre 16 y 29 años (2%).

Uno de cada 20 encuestados (0,5%) declaró sufrir de celiaquía, mientras que 1 de cada 50 manifestó padecer de anorexia (0,2%) o bulimia (0,2%).

Constanza Cilley, directora ejecutiva de Voices!, destacó que “la alimentación y los temas relacionados con ella son un aspecto clave en la sociedad actual. La gente percibe que debe cambiar sus hábitos pero estos cambios son difíciles de implementar. Es clave la educación pero también la orientación de que cómo incorporar los nuevos hábitos. Este estudio muestra que una parte importante de la población tiene referentes en los redes sociales sobre el tema pero los lineamientos de una alimentación saludable deben ser provistos por las autoridades sanitarias y este es un desafío del Estado”.

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