(Video: Argentina, tierra de amor y venganza, El Trece)

Desde el inicio de Argentina, tierra de amor y venganza (ATAV), la relación entre Lucía (Delfina Chaves) y Bruno (Albert Baró) fue creciendo capítulo a capítulo. Tanta fue la repercusión de la pareja de la ficción que los televidentes se fanatizaron con cada escena, a tal punto que en las redes sociales fueron bautizados como Brunia, las iniciales de sus respectivos nombres.

Y en el capítulo número 79 de este miércoles, llegó el momento más esperado del programa líder de El Trece, aunque se dio luego de varios episodios que ponían en peligro este vínculo que tuvo un reencuentro inesperado, como fue en un principio el casamiento del personaje de Delfina Chaves con Torcuato Ferreyra (Benjamín Vicuña) y el acercamiento entre Bruno y Francesca (Malena Sánchez).

Todo se dio cuando ante la posible concreción de una operación inmobiliaria con la casa del Tigre, propiedad de la familia Morel, obligó a Lucía a trasladarse hacia allí. Grande fue su sorpresa cuando apareció Bruno en el lugar.

El español logró con su cometido: se hizo pasar por un cliente interesado en comprar la propiedad para poder encontrarse a solas con su amada. Si bien intentó mantener cierta distancia (al ser la mujer de Ferreyra) Lucía no pudo evitar la atracción que siente por Bruno.

"Dígame la verdad, Lucía. Dígalo. Aquí nadie nos escucha. Diga que aunque esté casada usted también me ama", esas palabras calaron hondo en la joven. Lejos de todo y de todos, ambos se dejarán llevar por la pasión e hicieron el amor por primera vez… y todo traspasó la pantalla.

Preocupado por la ausencia prolongada de su esposa, Torcuato (Vicuña) la buscó en el conventillo, pero no logró con su cometido. Decepcionado y triste, el hombre intenta encontrarla y comienza con las sospechas de que su mujer lo engaña.

De todas maneras, poco preocupada se la vio a Lucía que no pasó la noche en su casa. Luego decidió volver, pero con un recuerdo imborrable de aquel hombre que la hizo pasar una de las mejores veladas de su vida. "Tengo que irme", le dijo a Bruno, que lamentó la despedida.

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