Viéndolo bailar tap o colgándose de un arnés cuesta creer que hoy el doctor Alberto Cormillot celebre nada menos que sus 80 años de vida. Sin embargo, basta escuchar a este hombre que le dedicó más de medio siglo a brindarle una mejor calidad de vida a las personas con obesidad para encontrar la razón a tanta energía.

"Hay un libro que se llama "El mundo visto a los 80" y digo esto no tiene un carajo que ver conmigo (risas). Yo estoy preparando una muestra de tap en el Teatro Astral (el próximo 5 de septiembre) y un plenario de ALCO para el 22 de septiembre en un colegio de Caballito donde se hace todos los años", arrancó.

"Ya no soy un pendejo, hay una devolución de la realidad, pero por otro lado no condice con las otras cosas y yo me dejo llevar por la energía. No poseo ningún talento especial, pero tengo siempre la curiosidad de estar haciendo cosas nuevas", agregó el prestigioso médico, cuya preocupación en este momento pasa por "armar la transición" en todas las instituciones que dirige.

Dueño de un espíritu joven, prepara su muestra de tap para el próximo 5 de septiembre en el Astral
Dueño de un espíritu joven, prepara su muestra de tap para el próximo 5 de septiembre en el Astral

"Cuando hay un líder fuerte es un lío, en algún momento algo va a pasar, pero yo soy muy consciente de eso. Yo tuve dos cáncer y eso me dice 'guarda que no sos de plástico'. Yo tengo a mi hijo, pero ¿cómo reemplazás con un solo tipo a alguien que hace no sé cuántos años que viene laburando 14 horas por día? Entonces, tenés que pensar en un equipo", analizó, para luego referirse a cómo fue que llegó a la medicina y a insertarse en los medios.

"Hubo muchas casualidades, muchas coincidencias, y muchos trenes que pasaron que yo no fui a buscar. Yo entré en Medicina porque me echaron del Liceo en cuarto año y si yo le decía a mi vieja que me echaron, me mataba. Entonces, di quinto libre y fue la única vez que la pude confundir a mi vieja, me echaron del Liceo y terminé la secundaria, y mi vieja no sabía si felicitarme o putearme. Un día un compañero me dijo '¿porqué no te venís conmigo a Medicina?' y dije 'bueno, voy con vos'", recordó.

El doctor junto a su hijo Adrián, quien siguió su camino en la medicina y la comunicación
El doctor junto a su hijo Adrián, quien siguió su camino en la medicina y la comunicación

"Mi vieja tenía una farmacia y era enfermera, y yo toda la vida conviví con el servicio, el 50 por ciento de lo que yo sé de medicina es dar un servicio. Ahí empecé, pero en ese entonces un tipo que hacía obesidad y el enfoque psicosomático no existía, no existía la tristeza, la ira, la envidia, la depresión, las fobias", agregó sobre sus comienzos.

"Y ahí me enganché con la Obesidad, me enganché con lo psicosomático y tuve la suerte que trabajaba Florencio Escardó en la televisión y mi mamá me decía 'mirá que bien que habla ese doctor' y yo quería ser como Florencio Escardó, y busqué entrar en la televisión hasta que llegué a Buenas tardes, mucho gusto", explicó.

(Crédito de Foto: Nicolás Aboaf)
(Crédito de Foto: Nicolás Aboaf)

"Ahí me tiré al Alcoholismo, porque Obesidad  no existía todavía como campo, y empecé a comprender el síndrome de la enfermedad crónica, y me fui enganchando con eso. Después quise ayudar a los grupos más pobres y que no podían pagarse un tratamiento y armé ALCO, después armé el Dieta Club, las viandas, una carrera en la facultad, etc. Y armé un hospital en Malvinas Argentinas, el único hospital municipal gratuito", profundizó.

A la hora de hacer un balance de su vida afirmó: ."Balance hago permanentemente en cada una de mis instituciones, mi vida es un balance permanente, no es un balance que hago cada año, cada aniversario. Yo creo que si no tenés un estado de insatisfacción te estás perdiendo de algo, mi balance es éste"

"A medida que pasan los años viene algo inevitable, que es que el cuerpo declina, entonces yo, cuanto más declina, más lo entreno, en algún momento me va a ganar el cuerpo (risas) pero por ahora lo voy empatando", sostuvo, para luego comentar cómo nació su pasión por el tap y el aéreo.

"Estaba en una charla hablando de que la gente pospone cosas en la vida porque no son importantes, hablando del adelgazamiento, cuando uno decide no adelgazar es porque en ese momento no era importante. Entonces dije, 'por ejemplo para mí es importante aprender zapateo americano, hace 30 años que digo que lo voy a hacer y no lo hago'. Se paró alguien y dijo 'Ya que está, ¿por qué no resuelve su posposición?' y yo dije 'bueno', porque me gustan los desafíos", lanzó.

"Empecé tímidamente y después empecé 'y si probamos con esto y con lo otro', y después dije 'me gustaría empezar una coreografía bajando del aire' y fui y me colgué y ahí empecé con el aéreo, y la gente dice ¿qué cara… estás haciendo? (risas), y bueno, hago lo que puedo. Yo siento que siempre hay que ser alumno de algo, porque si vos sos alumno te das cuenta que por más que seas experto en algo en el resto de las cosas sos cero, sos un aprendiz. Entonces, eso te ayuda a mantener la mente de aprendiz, más cuando te metiste en una disciplina que no tiene nada que ver con lo que hiciste toda tu vida", se sinceró.

Consultado sobre si sentía que había impuesto un estilo en los medios de comunicación, respondió afirmativamente. "Creo que sí, hay dos o tres cosas que me lo marcan, primero la gente que me lo agradece. Creo que yo llegué a identificar el lenguaje, que uno puede hablar sencillo, y que no necesitás pasar un examen como si le estuvieras hablando a tus colegas, sino como si le estuvieras explicando a tu tía", confesó.

Una postal familiar junto a Monika, la madre de sus hijos -fallecida el año pasado-, y una de sus nietas
Una postal familiar junto a Monika, la madre de sus hijos -fallecida el año pasado-, y una de sus nietas

"Estoy en el programa número 1 de radio (Cada Mañana, en Mitre), si vos estás es porque funciona, estoy en Canal 9, en Qué mañana, y yo sé que los días que estoy, funciona. Ahora creo que vuelve Cuestión de Peso, conmigo. O sea, tengo una devolución del mundo externo que no es solamente lo que vos te creés sino que el mundo coincide en que vale la pena comunicar", resaltó, para luego contar algunas de las numerosas figuras de la política y el espectáculo a las que le tocó atender a lo largo de cinco décadas.

"Al principio, cuando empecé, trataba a famosos de la década del '70 y del '80. Cuando volvió la democracia atendí a todos los presidentes de la vuelta de la democracia, salvo a los Kirchner. A De la Rúa no lo veía directamente, pero le mandaba las viandas", recordó.

“A medida que pasan los años viene algo inevitable, que es que el cuerpo declina, entonces yo cuanto más declina más lo entreno. En algún momento me va a ganar el cuerpo pero por ahora lo voy empatando”, afirmó entre risas
“A medida que pasan los años viene algo inevitable, que es que el cuerpo declina, entonces yo cuanto más declina más lo entreno. En algún momento me va a ganar el cuerpo pero por ahora lo voy empatando”, afirmó entre risas

"Traté a medio mundo, a Dulio Marcio, a la Coca Sarli… Coca era un personaje maravilloso, con sus animales, sus historias. El Gordo Porcel, Bergara Neumann, Víctor Laplace, Norman Brisky, Graciela Borges, Leonor Benedetto, fueron relaciones que crecieron después en la amistad. Con Pepe Iglesias y Juan Carlos Mareco, fueron monstruos. Con Antonio Carrizo tenía muy buen vínculo y aprendí mucho con él", agregó al respecto, para luego recordar alguna de las tantas anécdotas que le tocó vivir junto a ellos.

"Las que se comentan siempre son las de Porcel, que venía a hacer la dieta y después se comía la pizza, la doblaba en cuatro, él mismo la contaba, y bajó 30 kilos", concluyó entre risas esta verdadera eminencia de la medicina, para quien basta definirlo citando que publicó más de 50 libros y 300 trabajos pedagógicos, presentó cerca de 100 trabajos científicos en revistas y congresos internacionales y participó activamente en más de 500 congresos y reuniones científicas a lo largo de su carrera.

Pero que siempre, más allá de los honores y distinciones que ha sabido cosechar, tuvo como premisa esa vocación de servicio que aprendió a mamar desde pequeño, viendo a su madre enfermera.

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