El "corta la bocha" lo marcó para siempre y de alguna forma quedó como marca registrada de su intento de incursión en la política. Sin embargo, Ivo Cutzarida siempre siguió aferrado a su verdadera pasión: la actuación.

"Nunca dejé de hacer teatro, incluso estoy con otra obra que se llama El Sótano, se busca empleado. Aunque en un momento fui punta de lanza de un montón de ideas y de cuestionamientos que hoy parecen totalmente normales, pero hace cuatro años parecía que yo estaba loco", dice el artista, quien a partir del 15 de junio próximo -en el Teatro de la Sociedad Italiana de San Miguel- volverá a estar de gira por el gran Buenos Aires con Felices los cuatro, que protagoniza con Gustavo Conti, Silvina Escudero, Tamara Bella y Héctor Pazos.

"Realmente la comedia es muy divertida. Y en estos días, poder divertirse un poco no tiene precio. Una comedia hecha con cinco profesionales, bien escrita, bien dirigida, con precios accesibles: cartón lleno -advierte Ivo-. Tengo 31 años de teatro y nunca hice una obra por la cual no pagaría un ticket para ir a ver. Para mí, el material es fundamental".

"La frase 'corta la bocha' la interpretaron mal -lamenta-. Es una frase de los bocheros, de acercar la bocha al bochín. Significa 'No desparrames las bochas', 'Hacela corta', 'No discutas boludeces'. Un tipo que sale a matar, termina muerto o preso: corta la bocha, no discutamos más".

Tiempo de revancha

Pese a aquella confusión, Cutzarida siente una suerte de reivindicación. "Es increíble cómo hoy todos los que me criticaban están diciendo exactamente lo mismo que yo, y toda la política agarró y levantó mis ideas. Y cuando salí a hablar del tema cultural, que empecé a leer el Martín Fierro, todos se cagaban de risa. Y ahora, no hay un solo político que no te hable del problema cultural, moral y ético en el que estamos. Entonces, al final, los locos eran los boludos que me cuestionaron".

¿Ahora se avivaron?! Empezaron a sacar las leyes Cutzarida: a darle bola a la víctima, que es la familia, a que el Estado se ocupe de eso, proteger la vida, a cuestionar la impunidad, todas las cosas que yo salí a debatir y a cuestionar. Todos dejaron que me inmole y después pasaron por arriba de mi cadáver. Son una manga de hipócritas, ratas de alcantarilla. Y ahora, cuando voy a los programas, no hay un solo periodista que se atreva a decirme ni 'a'".

Todos dejaron que me inmole y después pasaron por arriba de mi cadáver. Son una manga de hipócritas, ratas de alcantarilla

Porque Ivo está seguro de lo que dice, cueste lo que cueste. O lo que le costó… "En los debates jurídicos y filosóficos los hacía pelota a todos, los pasaba por arriba, porque sabía perfectamente los temas de los que hablaba. Y entonces, empezaron a tergiversar, a tomárselo como en joda, a decir que le quería cortar la bocha a la gente, como hace el periodismo cuando no encuentra argumentos. Y cuando a mi prontuario para tratar de callarme, se encontraron por primera vez con un tipo que no tiene nada, que es una hoja en blanco. '¿Y encima este loco no se calla? Bueno, entonces sáquenlo de los medios'".

"Pero ahí me di cuenta de la hipocresía, lo caretas que son todos, cómo van todos para donde sopla el viento. Yo no voy para donde sopla el viento, voy para donde sopla mi conciencia, que es una cosa muy distinta. Por eso, me di cuenta de que yo no sé si sirvo para la política acá en la Argentina, porque yo digo lo que pienso y hago lo que siento. Y en la política, eso no sirve: son todos mentirosos -se indigna-. Pero yo estoy tranquilo: no le bajo la mirada a nadie. Y mis ideas están basadas en lo que aprendí del Evangelio, del Martín Fierro y del Código Penal".

Made in Ivo

"Pensé en registrar la frase, pero si hacía eso estaba buscando un beneficio comercial, no estaba tratando de mejorar al país. Y yo estaba tratando de enderezar el pensamiento de la Argentina, porque si seguimos pensando y actuando y haciendo lo que veníamos haciendo literalmente nos vamos a ir a los caños. La Argentina está en una etapa crítica, es un cuerpo enfermo, y si cada uno no empieza a comportarse de otra manera esto se hunde".

 

Y si bien es cierto que no la pasó bien con las críticas, el actor no descarta volver a probar suerte en la política. "Voy a ver, porque hay mucha gente que me dice 'Marcaste el paso, fuiste el tipo que abrió el debate y tuviste razón en todo'", dice Cutzarida, quien se encuentra cursando la carrera de Counseling. "Quiero ayudar a la gente con esta carrera nueva, de consultor psicológico, de ayuda efectiva, de ir al meollo del problema teniendo en cuenta a la persona".

A la vez que definie a Adolfo Rodríguez Saá como "el tipo más sabio de la política, Ivo posiciona su mirada en el Gobierno. "Era necesario un recambio por la salud de la democracia, pero los gobiernos representan lo que somos. La gente se equivoca cuando se cree que no tiene nada que ver con lo que pasó y con lo que pasa: son argentinos que nos están gobernando".

Pero advierte: "Creer que cada uno puede hacer lo que se le canta las pelotas y que un tipo en la Casa de Gobierno va a solucionar tus problemas, es de pelotu… Y la gente sigue hablando de Cristina y de Macri como si dependiera todo de ellos, y a Macri y a Cristina no los vas a ver en la pu… vida. Vos, tu vida, depende de los vecinos, de cómo te relacionás con la gente en tu trabajo, de cómo vos te comportás con tus seres queridos, cuando vas a la cancha, cuando estás en la calle, cuando hacés cada transacción comercial. Acá tiene que haber una toma de conciencia general".

A modo de conclusión, y pese a su diagnóstico, Cutzarida deja un mensaje de esperanza y unidad. "Apoyo a todas las personas y los funcionarios que quieran hacer las cosas bien. Yo no soy un tipo fanático ideológicamente. Quiero gente honesta, hay que tirar del carro, hay que empujar. Si empujamos todos, salimos".

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