Murió "Peperina", la mujer que inspiró la canción de Serú Girán

La periodista Patricia Perea inspiró a Charly García a la hora de componer su famoso tema. Falleció a los 56 años en Córdoba

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En medio de la última dictadura militar, el 16 de noviembre de 1979, Charly García se presentó en el Club Municipal del barrio Alta Córdoba. En ese show estuvo presente Patricia Perea, quien escribía sobre música en la revista Expreso Imaginario, y criticó con dureza el espectáculo y lo calificó de "decadente".  Jamás se imaginó que se convertiría en "Peperina", mítica figura del rock nacional. Murió el domingo pasado, a los 56 años, en su Córdoba natal.

“Peperina”
“Peperina”

A raíz de las críticas que había recibido en aquella ocasión Charly García le "dedicó" una canción, Peperina. Se editó en el disco bajo el mismo nombre de Serú Girán y fue tocada por primera vez en vivo en Obras, en septiembre de 1981, año en el que ella se alejó de la música. En 1983, cuando presentó Clics Modernos en el Luna Park, lo incluyó en la lista, y dijo: "Voy a tocar un tema de una chica que le gustaba ir a habitaciones de moteles, a ver si le daban algo. Y cuando no le daban, se enojaba. Decía 'ay estos chicos, qué mal que tocan'".

Peperina luego estudió y se licenció en Filosofía, dio clases en la facultad y en colegios, escribió un libro de poemas y en 1995 contó su historia en el libro Peperina por Peperina. Ese mismo año su historia llegó al cine, con una película protagonizada por Andrea del Boca y dirigida por su pareja en aquel entonces, Raúl de La Torre.

Según Peperina, su vida no fue para nada fácil: "Fue una cruz que tuve que llevar toda mi vida, hasta el día de hoy. Hay gente que imagina que soy lo que dice la película o la canción y nada que ver".

 
 

Peperina

Quiero contarles una buena historia
la de una chica que vivió la euforia
de ser parte del rock
tomando té de peperina.
Típicamente mente pueblerina
no tenía huevos para la oficina
subterráneo lugar de rutinaria ideología.
Romántica entonaba los poemas más brillantes
susurrándo al oído de mil representantes:
te amo, te odio, dame más.
Mirando al campo se olvidó del hombre
mirando al rico se vistió de pobre
para poder saber lo que chusmeaban las vecinas.
En su cabeza lleva una bandera
ella no quiere ser como cualquiera
ella adora mostrar la paja de la cara ajena. 
Y dentro de su cuento ella era Cenicienta,
su príncipe era un hippie de los años sesenta. 
Te amo, te odio, dame más.
Trabaja en los recitales,
vive escribiendo postales, 
duerme con los visitantes
y juega con los locales, 
su cuerpo tiene pegada grasa de las capitales.
Te amo, te odio, dame más. 
Te amo, te odio, dame más.
Te amo, te odio, dame más.