Qué es y cómo funciona la tecnología de ultracongelación por aire forzado para carnes y vegetales

Mediante radicales de hidroxilo con capacidad oxidativa, estos equipos neutralizan malos olores y degradan químicos agrícolas en la piel vegetal

Filete de salmón, latas abiertas de sardinas y mariscos, rodajas de lima, tomates cherry y alcaparras sobre una tabla de madera
Los congeladores modernos aplican manipulación térmica activa para regular la temperatura y preservar los nutrientes de la comida. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los congeladores modernos incorporaron manipulación térmica activa para controlar la temperatura y la velocidad de enfriamiento, argumentando los fabricantes que es para preservar la textura, el sabor y el valor nutricional de los alimentos.

La congelación tradicional a -18 °C enfrentó un límite estructural: el enfriamiento lento formó macrocristales de hielo dentro de carnes y vegetales. Esas estructuras rompieron las paredes celulares y, durante la descongelación, favorecieron la pérdida de jugos, nutrientes solubles y firmeza.

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La ultracongelación por flujo de aire forzado aceleró el proceso hasta cinco veces frente a un congelador estándar. La mayor velocidad solidificó el agua en microcristales que no alteraron la membrana celular, por lo que los alimentos retuvieron mejor su estado tras descongelarse.

Ilustración en acuarela de una mujer inclinada frente a un refrigerador abierto con botellas y comida en una cocina oscura.
La congelación tradicional a -18 °C produce macrocristales de hielo que rompen las paredes celulares y provocan pérdida de jugos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Microcristales y conservación sin daño celular de los alimentos

La subcongelación suave a -3 °C se ubicó entre la refrigeración convencional, de 4 °C, y el congelamiento profundo. En carnes y pescados, esa temperatura cristalizó solo la capa externa de las proteínas.

Según Panasonic, el método que implementaron permitió conservar ingredientes durante hasta siete días sin petrificarlos. Los alimentos quedaron listos para cortar y cocinar, sin los tiempos de espera propios de la descongelación ni los cambios bruscos de ambiente asociados a la proliferación bacteriana.

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Los ciclos térmicos especializados en las neveras de ellos, también redujeron el tiempo de enfriamiento de preparaciones calientes. Caldos, sopas y alimentos infantiles pueden bajar su temperatura en pocos minutos y evitar la permanencia en la franja de proliferación microbiológica, entre 10 °C y 60 °C.

La tecnología de ultracongelación por flujo de aire forzado acelera el enfriamiento hasta cinco veces respecto de los congeladores estándar.
La tecnología de ultracongelación por flujo de aire forzado acelera el enfriamiento hasta cinco veces respecto de los congeladores estándar.

Purificación interna y control del consumo eléctrico

Los radicales de hidroxilo, partículas nanométricas cargadas de agua con capacidad oxidativa, inhibieron hasta el 99,9 % de las bacterias en las superficies. El mismo mecanismo neutralizó olores intensos y degradó más del 90 % de los residuos de pesticidas en la piel de frutas y verduras.

La estabilidad térmica dependió también de compresores de velocidad variable, denominados Inverter, y de sensores que detectaron la apertura de puertas, la carga interna y la temperatura ambiental. El sistema de Panasonic ajustó la potencia del motor para evitar picos de consumo eléctrico.

Un golpe de frío controlado aceleró la absorción de condimentos y jugos en las fibras musculares de los alimentos marinados en 15 minutos.

Lonchas de jamón y tiras de tocino sobre una tabla de madera junto a dos paquetes plásticos transparentes en una encimera de cocina.
Los ciclos térmicos reducen en pocos minutos la temperatura de preparaciones calientes para evitar la proliferación de bacterias entre 10 °C y 60 °C. . (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reparar o desechar los electrodomésticos

Cuando un aparato llega al final de su ciclo, sus piezas pueden ingresar a procesos de desmontaje y clasificación; y pocos lo saben. La decisión de reparar o sustituir un equipo no debe depender únicamente del valor del arreglo. También, intervienen la antigüedad del aparato, su consumo de energía y su impacto ambiental, algo que se debe consultar directamente con el fabricante para evitar gastos de más.

La vida útil de estos productos oscila entre 7 y 10 años, aunque plantea que los mantenimientos preventivos y una revisión técnica pueden extender su funcionamiento durante ese periodo.

Sin embargo, existe la opción de desechar el aparato pero con una opción renovable para que lso fabricantes peudan usar de nuevo ciertas partes del electrodoméstico.

Tras la recolección, los equipos ingresan a un proceso en el que sus componentes se desmontan y clasifican. Los metales y plásticos pueden recuperarse, mientras que los gases y otros elementos que requieren manejo especial reciben un tratamiento adecuado.

Andrés Santana, gerente de Sustentabilidad Ambiental para la región Andina de Mabe, vinculó la disposición final de los equipos con las decisiones de compra y uso de los consumidores. “La forma en que disponemos de nuestros electrodomésticos también hace parte de un consumo responsable. Así como pensamos en cuál equipo comprar y cómo utilizarlo, también debemos preguntarnos qué ocurrirá con él cuando llegue al final de su vida útil”.

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