Freidora de aire vs horno microondas: cuál electrodoméstico consume más energía

Con potencias de entre 900 y 1.500 W, ambos pueden reducir el gasto frente a la cocina convencional. La clave está en el tiempo de uso y el volumen de comida

Una freidora de aire blanca con una mano ajustando un mando a la izquierda y un horno microondas oscuro a la derecha
Cada aparato viene en diferentes tamaños y se adapta a diferentes preparaciones. (Fotocomposición Infobae)
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Muchas familias se preguntan qué electrodoméstico consume más energía, la freidora de aire o el horno microondas, cuando buscan reducir el gasto eléctrico sin cambiar sus hábitos de cocina. La respuesta depende del plato, la cantidad de comida y, sobre todo, del tiempo de uso.

Los dos electrodomésticos concentran la cocción en espacios pequeños y suelen requerir menos electricidad que un horno convencional. Sin embargo, el microondas suele imponerse en preparaciones rápidas, mientras que la freidora de aire resulta más adecuada cuando se busca dorar o lograr una superficie crujiente.

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Qué aparato requiere menor potencia eléctrica

El microondas suele operar con una potencia de entre 900 W y 1.500 W, según los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Aunque la cifra puede parecer elevada, el aparato necesita pocos minutos para recalentar, descongelar o cocinar determinados alimentos.

Un microondas blanco en la mesada de una cocina - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El microondas suele consumir menos electricidad en tareas rápidas como recalentar, descongelar o cocinar verduras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por su parte, la freidora de aire suele situarse entre los 1.000 W y 1.800 W. Por esa razón, puede demandar más potencia que un microondas, aunque su consumo final depende de cuánto tiempo permanece encendida. Una freidora usada durante pocos minutos puede gastar menos que otro aparato con menor potencia que funciona durante más tiempo.

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Por qué el microondas suele ser la opción más eficiente para ahorrar

El microondas calienta los alimentos con rapidez y evita el largo período de calentamiento previo que requieren otros aparatos. Endesa señala que, en algunos platos, el ahorro frente a una cocina convencional puede alcanzar el 75%, por la menor duración de la preparación.

Su mejor rendimiento aparece en tareas concretas: recalentar comidas, descongelar alimentos y cocinar verduras al vapor; y cortar los ingredientes en porciones pequeñas reduce el tiempo de cocción. Otra alternativa consiste en apagar el electrodoméstico unos minutos antes de terminar, para que el calor acumulado complete el proceso.

La freidora de aire concentra el calor en un espacio reducido y permite dorar alimentos con un gasto menor al de un horno convencional. (Foto: Europa Press)
La freidora de aire concentra el calor en un espacio reducido y permite dorar alimentos con un gasto menor al de un horno convencional. (Foto: Europa Press)

Cuánta energía puede consumir una freidora de aire al año

Una freidora de aire de 1.000 W, utilizada 15 minutos por día, puede consumir cerca de 90 kWh al año, según Endesa. Esa cifra permite dimensionar su gasto anual, aunque puede variar según la potencia del modelo, la temperatura elegida y la frecuencia de uso.

El aparato aprovecha un compartimiento reducido y un sistema de circulación de aire caliente. Esto permite acortar los tiempos frente a un horno de gran tamaño y, en muchos casos, elimina la necesidad de precalentarlo. Por ese motivo, puede ser una alternativa de menor gasto para porciones pequeñas o medianas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una freidora de 1.000 W utilizada 15 minutos diarios puede registrar un consumo anual cercano a 90 kWh. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para qué comidas conviene usar cada electrodoméstico

El microondas tiene límites en recetas que requieren una corteza dorada, una masa horneada o una textura crujiente. No suele ser la opción indicada para repostería compleja ni para preparaciones que dependen de una cocción seca y uniforme en la superficie.

En cambio, la freidora de aire ofrece mejores resultados en papas, pollo, croquetas y otros alimentos que necesitan dorarse. Su funcionamiento se asemeja al de un horno de convección compacto.

Factura de luz y lamparita, cuentas a pagar sobre una mesa - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Apagar los aparatos antes de terminar la cocción y aprovechar el calor residual ayuda a reducir el uso de energía. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No obstante, para cocinar grandes cantidades puede ser insuficiente y obligar a realizar varias tandas, lo que aumenta el consumo y el tiempo total.

Qué hábitos permiten ahorrar recursos sin comprar otro electrodoméstico

El ahorro no depende solo del aparato elegido. Apagar el horno unos minutos antes de finalizar la cocción permite aprovechar el calor residual. Tapar las ollas reduce el tiempo necesario para hervir agua y ayuda a conservar la temperatura durante la preparación.

Asimismo, evitar el precalentamiento cuando la receta no lo exige puede reducir el gasto inicial. En platos de cocción prolongada, como algunos asados, es posible incorporar los alimentos desde el comienzo. Para descongelar, el microondas suele demandar menos energía que el horno o el uso de agua caliente.

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