De Toy Story 5 a la vida real: la adicción a la tablet que combaten Woody y Buzz Lightyear también está en tu casa

De acuerdo con Unicef, el 32% de los adolescentes entre 11 y 18 años ya supera las cinco horas diarias en internet y redes sociales, cifra que el fin de semana se dispara al 50%

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Toy Story 5 - tráiler e imágenes oficiales
En Toy Story 5, Woody, Buzz Lightyear y Jessie enfrentan una amenaza que no tiene plástico ni cuerda: una tablet. (Pixar)

Woody, Buzz Lightyear y Jessie regresan a la pantalla grande con Toy Story 5, y esta vez el enemigo no es un coleccionista ni un juguete: es una tablet. La nueva película de Pixar, dirigida por Andrew Stanton, presenta a Lilypad, una tableta inteligente con forma de rana que llega a manos de Bonnie y desplaza a sus juguetes.

En el trailer, Lilypad le dice a Bonnie que ella “necesita a alguien de este siglo” y le promete que el juego digital es superior al físico. Jessie, desesperada, llama a Woody por walkie-talkie: “Estoy perdiendo a Bonnie frente a este dispositivo”.

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Con este contundente dialogo, Jessie resume lo que muchas familias en el mundo están experimentando: una adicción a las pantallas por parte de los hijos.

Para ilustrarlo con datos: el estudio “Impacto de la tecnología en la adolescencia. Relaciones, riesgos y oportunidades” de Unicef en España de 2025 realizado con adolescentes de 11 a 18 años indica que un 32% invierte más de 5 horas diarias en el uso de internet y las redes sociales, porcentaje que asciende hasta un 50% el fin de semana.

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"Estoy perdiendo a Bonnie frente a este dispositivo", le dice Jessie a Woody por walkie-talkie, para ilustrar la situación. REUTERS/Jack Taylor
"Estoy perdiendo a Bonnie frente a este dispositivo", le dice Jessie a Woody por walkie-talkie, para ilustrar la situación. REUTERS/Jack Taylor

Un estudio publicado en la revista académica PLOS ONE en 2025 analizó a 1.878 niños de entre 12 y 48 meses en 19 países de América Latina con distintos niveles socioeconómicos, y confirmó que los menores pasan frente a las pantallas más tiempo del recomendado.

La investigación, titulada “Uso de pantallas, libros e interacciones de adultos en el lenguaje y las habilidades motoras de los niños pequeños”, evaluó además el impacto de ese exceso en el desarrollo cognitivo y lingüístico de los infantes.

“Aunque la mayoría de las asociaciones pediátricas brindan recomendaciones uniformes sobre el uso de pantallas (es decir, cero uso para niños menores de dos años y una hora acompañados por adultos para preescolares), estas pueden no considerarse plausibles dadas las diferencias culturales que podrían existir entre las diferentes regiones de América Latina”, dice el estudio mencionado.

“Por ejemplo, algunos resultados muestran que en entornos vulnerables el tiempo que se pasa frente a las pantallas aumenta, quizás debido a la falta de acceso a recursos educativos o a información sobre las consecuencias del uso de pantallas”, agregan.

Toy Story 5 - Disney/Pixar
Tres de cada diez adolescentes de entre 11 y 18 años pasan más de cinco horas diarias en internet y redes sociales. (Cortesía: Disney/Pixar)

Por qué las tablet (o pantallas) generan adicción

La razón por la que Bonnie y los niños reales no puede despegar los ojos de la tablet tiene una explicación neurológica. Las pantallas generan un flujo constante de estímulos que activan el sistema de recompensa de dopamina en el cerebro, el mismo mecanismo involucrado en la adicción a la nicotina o la cocaína, según advierte la Dra. Marisa Azaret, del Hospital Nicklaus Children’s.

Cada notificación, recompensa en un juego o contenido de entretenimiento genera una descarga breve pero intensa de dopamina que el cerebro inmediatamente reclama repetir. En niños, cuyo cerebro todavía está en desarrollo, ese ciclo es especialmente poderoso: los hace más propensos a buscar gratificaciones inmediatas y más vulnerables a perder el control sobre el tiempo de uso.

Cuando el uso frecuente se convierte en adicción

El Centro Alodis de Psicología, especializado en bienestar infantil, establece una distinción precisa: el uso frecuente permite que el niño mantenga el sueño, el rendimiento escolar y las relaciones sociales; la adicción tecnológica, en cambio, lleva al menor a necesitar cada vez más tiempo de pantalla para sentirse satisfecho, a irritarse ante cualquier límite y a descuidar el resto de su vida.

Toy Story 5
Un niño con uso frecuente mantiene el sueño, el rendimiento escolar y la vida social. Uno con adicción tecnológica necesita más pantalla para sentirse bien, se irrita ante cualquier límite. (Disney/Pixar)

Las señales de alerta son concretas: irritabilidad desproporcionada cuando se restringe el acceso al dispositivo, dificultad para interrumpir el uso por iniciativa propia, bajo rendimiento escolar, trastornos del sueño por la exposición a la luz azul y un aislamiento progresivo de las interacciones familiares.

Las consecuencias físicas tampoco son menores: insomnio, dolores de cabeza, problemas de visión y sedentarismo.

Los especialistas del Centro Alodis añaden pautas prácticas para un uso responsable: definir horarios específicos para el uso de dispositivos, establecer zonas libres de pantallas en el hogar —especialmente los dormitorios— y crear rutinas familiares que no giren alrededor de las pantallas.

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