Si necesitas el televisor para dormirte debes cuidar tu salud mental y evitar estos riesgos

Este hábito puede solucionar situaciones a corto plazo, pero con el tiempo genera dependencia y afecta el descanso

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Hombre acostado de lado en una cama con sábanas blancas, sosteniendo un control remoto. Un televisor muestra una calle de ciudad nocturna. Una lámpara en la mesita de noche.
Ver TV antes de dormir responde a mecanismos psicológicos y a rutinas tecnológicas que influyen en el sueño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Quedarse dormido frente al televisor es una costumbre que muchos tienen y, para algunas personas, parece ser la única manera de conciliar el sueño. El hábito de encender el televisor antes de dormir responde a una combinación de mecanismos psicológicos y factores relacionados con la rutina tecnológica actual.

Este fenómeno, lejos de ser una simple distracción, tiene implicaciones que van desde la gestión del estrés hasta el impacto en la calidad del descanso y el funcionamiento del cerebro.

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Por qué existe la necesidad de ver TV antes de dormir

Muchas personas recurren a la televisión en la noche como una forma inconsciente de manejar el estado mental previo al sueño. La presencia de sonido ambiente, como el que ofrece un programa, una serie o una película reproducidos de fondo, genera una sensación de seguridad y compañía.

La psicóloga clínica Sarah Silverman sostiene que este tipo de hábito favorece la desconexión de pensamientos intrusivos, cuando el cerebro escucha algo familiar, no precisa procesar nueva información, lo que facilita la transición al sueño.

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Un joven de cabello oscuro acostado en una cama con sábanas blancas, cubierto por un edredón, mirando una televisión encendida en una habitación oscura.
La televisión antes de dormir puede dar sensación de seguridad y compañía, y ayudar a desconectar pensamientos intrusivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En contextos de alta exigencia o estrés, el silencio puede resultar abrumador. En ausencia de ruido, la mente tiende a llenarse de preocupaciones, recuerdos o planes.

El televisor, al emitir sonidos en un volumen moderado, actúa como un distractor que evita la aparición de pensamientos repetitivos o ansiedad anticipatoria. El fenómeno se asemeja al efecto de los denominados ruidos blancos, como el de un ventilador o el golpeteo de la lluvia, que muchas personas utilizan también como compañía nocturna.

Cuál es el impacto de ver televisión antes de dormir

El uso de pantallas antes de dormir introduce otro elemento clave: la exposición a la luz azul. Esta longitud de onda, presente en dispositivos electrónicos y en los modernos sistemas de iluminación, tiene un efecto directo sobre el ciclo sueño-vigilia.

La Harvard Medical School y la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) han documentado que la luz azul, especialmente durante la noche, interfiere en la producción de la melatonina, la hormona que regula el sueño.

Un hombre con barba y camiseta blanca yace despierto en la cama, apoyado sobre su brazo, con expresión de cansancio y frustración; un reloj digital marca las 2:47 AM.
En contextos de estrés, el televisor funciona como distractor y reduce la aparición de preocupaciones, recuerdos o ansiedad anticipatoria. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ritmo circadiano, que marca los periodos de vigilia y descanso en las personas, se ve alterado por la presencia de luz artificial en horarios nocturnos. Incluso una exposición mínima, como la que puede generar una lámpara de mesa, es suficiente para retrasar la secreción de melatonina y modificar el ciclo natural del sueño.

El efecto es más marcado con la luz azul que con otras longitudes de onda, lo que explica por qué los dispositivos electrónicos resultan tan disruptivos.

Un experimento realizado por investigadores de Harvard demostró que seis horas y media de exposición a luz azul suprimen la melatonina durante el doble de tiempo respecto a la luz verde de igual intensidad. Además, el ritmo circadiano se desplaza el doble, lo que puede llevar a problemas como insomnio, somnolencia diurna y fatiga persistente.

Problemas para la salud mental de este hábito

El uso extendido de la televisión y otros dispositivos para dormir no está exento de consecuencias. Aunque en el corto plazo pueda proporcionar una sensación de alivio o facilitar el sueño, a largo plazo genera dependencia de un estímulo externo.

Mujer con expresión de angustia acostada en la cama oscura, con los ojos abiertos. Un reloj digital en la mesita de noche marca las 3:33 AM.
El hábito de dormir con televisión puede generar dependencia de estímulos externos y cambiar la asociación de la cama con el descanso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De este modo, el cerebro deja de asociar la cama con un espacio de descanso natural y comienza a vincularla con la necesidad de recibir estímulos audiovisuales para relajarse.

La exposición crónica a luz azul y a sonidos artificiales durante la noche puede desencadenar problemas más amplios de salud. Diversas investigaciones han vinculado la falta de sueño reparador con el aumento del riesgo de depresión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y obesidad. El cuerpo, al no completar los ciclos profundos de descanso, experimenta un deterioro en funciones fisiológicas esenciales.

Los expertos recomiendan limitar la exposición a pantallas al menos dos horas antes de dormir y utilizar luces tenues de color rojo, menos propensas a alterar los ritmos circadianos.

En el caso de personas que trabajan en turnos nocturnos o dependen mucho de aparatos electrónicos, el uso de gafas que bloquean la luz azul puede ayudar a proteger los niveles de melatonina, aunque no resuelve por completo el problema de fondo.

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