Cómo es posible cocinar sin fuego: La tecnología de semiconductores que cambió la cocina

Los nuevos modelos de placas ajustan la energía según el tipo de recipiente, detectan automáticamente cuando hay una olla o sartén y controlan con precisión el calor

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La innovación de la placa de inducción reside en su sistema, que calienta directamente el recipiente sin necesidad de llama ni resistencias incandescentes. (Foto: Gemini)
La innovación de la placa de inducción reside en su sistema, que calienta directamente el recipiente sin necesidad de llama ni resistencias incandescentes. (Foto: Gemini)

Hace más de 30 años, en Zaragoza, España, se crearon las primeras placas de inducción, lo que abrió la posibilidad de cocinar sin fuego ni resistencias al rojo.

Lo anterior fue posible gracias a una tecnología basada en semiconductores de efecto de campo que hoy se fabrica a escala global en la planta de Montañana de BSH Electrodomésticos y explica por qué una de cada cuatro placas de inducción que se venden en el mundo sale de esa ciudad.

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Cómo funcionan las cocinas que no requieren fuego

Según explicó 20bits, la clave técnica de cocinar sin fuego está debajo del cristal. Una placa de inducción no funciona como el gas ni como una vitrocerámica tradicional: no hay llama ni una resistencia incandescente, sino bobinas que generan un campo magnético.

Cocina moderna con placa de inducción negra y olla metálica; se muestra un corte transversal con bobinas de cobre y circuito electrónico activos.
La tecnología de placas de inducción, transforma la cocina al utilizar semiconductores de efecto de campo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando se coloca encima una olla o sartén compatible, ese campo calienta directamente el metal del recipiente. La placa no transmite calor como superficie previa, sino que crea las condiciones para que el calor aparezca en la base del utensilio.

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Esa es la razón de que la respuesta sea más rápida y de que la cocción se detenga casi de inmediato al retirar el recipiente. El sistema evita tener que calentar antes una superficie para que después esa superficie caliente la olla o la sartén.

De qué forma ha evolucionado esta tecnología doméstica

Las primeras placas de inducción domésticas requerían una electrónica separada, instalada bajo el zócalo, y mandos externos que obligaban a intervenir en el mueble de cocina. Eran aparatos pensados todavía para demostrar que la idea funcionaba.

Imagen que muestra tres generaciones de placas de inducción: una antigua con componentes expuestos, una intermedia con controles integrados y una moderna con pantalla táctil.
La evolución de las placas de inducción pasó de diseños rudimentarios con electrónica separada a integraciones compactas y flexibles con sensores y pantallas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Con el tiempo, esa arquitectura se compactó. La electrónica pasó a integrarse bajo la superficie y los mandos quedaron incorporados en la propia placa, mientras el producto dejaba de parecer una rareza para convertirse en un electrodoméstico cotidiano.

La transformación no fue solo visual. Bajo el cristal se desarrollaron la electrónica de potencia, encargada de generar los campos electromagnéticos; los sistemas de control, que regulan cómo y cuándo se entrega la energía; y la sensórica, que detecta la presencia del recipiente, sus movimientos o la activación de una zona.

Lo que para el usuario es subir al nueve o bajar al tres, por dentro implica la coordinación entre bobinas, sensores, software y circuitos de potencia. Esa integración explica que una superficie negra, limpia y silenciosa pueda ejecutar órdenes simples con precisión térmica.

Por qué nació la idea de crear una cocina sin fuego

Primer plano de un fogón de estufa a gas de acero inoxidable encendido, con una llama azul brillante sobre la rejilla negra. Se ven mandos en el frente.
El artículo doméstico es un reemplazo a la estufa tradicional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

José Juste Pallarés, director de operaciones y tecnología de BSH Electrodomésticos en España, situó el origen de esa trayectoria en la colaboración con la Universidad de Zaragoza. “Todo este camino lo hemos recorrido de la mano de investigadores de la Universidad de Zaragoza”, afirmó Juste.

Según dijo Juste a 20bits, fue a finales de los años 70 cuando el ingeniero Mariano Sanz propuso a la entonces Balay investigar el uso de la inducción en la cocina, una aplicación que hasta ese momento estaba reservada a operaciones industriales.

Ese trabajo culminó en la creación de la primera cocina de inducción del mundo basada en semiconductores de efecto de campo.

Cómo eran las primeras cocinas de inducción

Vista en ángulo superior de una placa de inducción negra de cinco zonas sobre una encimera gris, con controles táctiles y círculos blancos distintivos.
Primeros modelos de placas de inducción con círculos marcados sobre el cristal, diseñados para recordar la estructura de los fuegos tradicionales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las primeras generaciones imitaban la lógica de los fuegos tradicionales, con círculos marcados sobre el cristal y tamaños definidos para que quien venía del gas o de la vitrocerámica reconociera una estructura familiar.

Después llegaron zonas adaptables a distintos diámetros, espacios para paelleras o cazuelas grandes y configuraciones aptas para bandejas alargadas.

En algunos modelos, la placa activa solo la parte necesaria según la posición del recipiente. En otros, esa flexibilidad se amplía con numerosos inductores bajo el cristal y pantallas que representan dónde está colocada la olla o la sartén.

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