La carrera por la IA ya no beneficia solo a las Big Tech: los fabricantes de chips toman el control

Un reconocido inversor británico advirtió que el auge de la inteligencia artificial está reduciendo los márgenes de ganancias de gigantes como Google y Microsoft

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Fábrica futurista de chips con iluminación azul y verde. Se ven procesadores flotantes, brazos robóticos, ingenieros y pantallas holográficas con datos financieros.
Una gigantesca fábrica futurista de chips de inteligencia artificial, iluminada en tonos azules y verdes, con procesadores flotando sobre líneas automatizadas y gráficos financieros ascendentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La inteligencia artificial está empezando a cambiar el equilibrio de poder dentro de la industria tecnológica. Mientras gigantes como Google, Microsoft, Meta y Amazon aceleran inversiones multimillonarias para dominar la IA, algunos inversores ya advierten que esa carrera está erosionando uno de los pilares históricos de las grandes plataformas: su enorme capacidad para generar beneficios y flujo de caja.

Esa es la advertencia lanzada por el inversor británico James Anderson, quien aseguró que las compañías de software e internet atraviesan un cambio estructural provocado por el altísimo costo de desarrollar y sostener infraestructuras de inteligencia artificial.

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Según explicó en declaraciones recogidas por el diario Financial Times, los verdaderos ganadores de esta nueva etapa podrían no ser las plataformas digitales tradicionales, sino los fabricantes de chips y equipos especializados.

Centro de datos futurista con filas de servidores azules y verdes. Robots industriales ensamblan chips en una cinta. Pantallas de IA y ciudad tecnológica exterior.
Un centro de datos futurista con servidores brillantes y pantallas de IA donde robots industriales ensamblan chips avanzados, con una ciudad tecnológica visible a través de grandes ventanales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Anderson sostiene que empresas como NVIDIA, Taiwan Semiconductor Manufacturing Company y ASML están capturando gran parte del valor económico generado por la explosión de la IA. El motivo es sencillo: entrenar modelos avanzados requiere enormes centros de datos, miles de procesadores especializados y una capacidad tecnológica que hoy pocas compañías pueden ofrecer.

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El fenómeno ya está teniendo efectos visibles en Wall Street. Mientras las acciones vinculadas al hardware y los semiconductores siguen subiendo con fuerza, muchas empresas tradicionales de software enfrentan presión por el aumento de gastos operativos e inversiones en infraestructura de IA.

Según estimaciones de analistas de Morgan Stanley citadas en el informe, las grandes tecnológicas destinarán cerca de 2 billones de dólares entre 2024 y 2027 para ampliar sus centros de datos y alimentar el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial. Ese gasto incluye servidores, chips, refrigeración, energía y nuevas infraestructuras de procesamiento masivo.

Un paisaje futurista muestra torres de servidores similares a castillos y chips gigantes sobre un circuito. Tres ejecutivos observan pantallas con mapas y gráficos bursátiles.
Ejecutivos de tecnología planifican estrategias en un paisaje futurista de centros de datos y chips gigantes, simbolizando la intensa competencia global por la supremacía en inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Anderson, esto marca el fin de una etapa histórica para Silicon Valley. Durante casi dos décadas, compañías como Google, Meta, Microsoft y Amazon dominaron gracias a modelos de negocio extremadamente rentables y escalables. Ahora, la competencia por la IA estaría obligándolas a gastar cifras gigantescas para mantenerse en carrera.

El inversor incluso afirmó que “los fundamentos de las plataformas se han derrumbado”, en referencia a que ya no existe un camino tan claro hacia bajos gastos de capital y altos márgenes de beneficio como en años anteriores.

La situación también está modificando la relación entre software y hardware dentro del ecosistema tecnológico. Durante años, el software fue considerado el negocio más rentable y dominante. Sin embargo, la IA depende de componentes físicos extremadamente avanzados, algo que ha devuelto protagonismo a fabricantes de chips y maquinaria especializada.

En ese escenario, la dependencia global de compañías como TSMC preocupa cada vez más a los analistas. La empresa taiwanesa produce gran parte de los chips más avanzados del planeta y actualmente es clave para fabricantes como NVIDIA, Apple o AMD.

Una ilustración hiperrealista de un chip gigante de IA con circuitos brillantes en Wall Street, rodeado de rascacielos, pantallas bursátiles y personas.
Una ilustración hiperrealista muestra un chip gigante de inteligencia artificial emergiendo en Wall Street, rodeado de inversores preocupados y pantallas bursátiles que reflejan el dominio del hardware en el negocio tecnológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Anderson también se refirió a los intentos de otros actores por reducir esa dependencia. Mencionó, por ejemplo, los planes de Elon Musk para construir una enorme planta de fabricación de chips en Texas a través del proyecto TeraFab, destinado a abastecer compañías como Tesla y SpaceX.

Sin embargo, el inversor considera que competir contra fabricantes consolidados será extremadamente difícil debido a la complejidad tecnológica, la propiedad intelectual acumulada y las enormes barreras económicas del sector.

Otro punto que genera debate es cuánto tiempo podrá mantenerse la actual escasez de chips para IA. Algunos inversores temen que el mercado pase rápidamente de falta de oferta a un exceso de capacidad si la demanda de inteligencia artificial se desacelera. Anderson, en cambio, cree que la necesidad de hardware seguirá siendo mucho más fuerte y prolongada de lo que muchos esperan.

Cuatro científicos con batas blancas en un laboratorio de IA moderno con filas de servidores, pantallas holográficas de cerebros y datos, y equipos futuristas.
Científicos en un laboratorio avanzado de IA trabajan con supercomputadoras y visualizaciones holográficas para entrenar modelos de inteligencia artificial, marcando la vanguardia del desarrollo tecnológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión refleja cómo la inteligencia artificial está reconfigurando toda la industria tecnológica. Ya no se trata solo de desarrollar modelos avanzados o asistentes conversacionales, sino de quién controla la infraestructura física necesaria para hacerlos funcionar.

Por ahora, las grandes tecnológicas continúan aumentando sus inversiones en IA a un ritmo acelerado. Pero mientras la batalla por liderar esta nueva era se intensifica, algunos inversores empiezan a preguntarse si el verdadero negocio ya no está en las plataformas digitales, sino en las fábricas capaces de producir los chips que alimentan toda la revolución de la inteligencia artificial.

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