Contraseñas seguras: recomendaciones clave y cómo generarlas fácilmente con un gestor

Al confiar la tarea de almacenar y recordar los códigos de acceso a un gestor especializado, desaparece la necesidad de crear combinaciones que sean sencillas de memorizar

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Unir tres o cuatro palabras
Unir tres o cuatro palabras aleatorias forma una clave extensa y resistente a los ataques por fuerza bruta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las contraseñas seguras son la primera barrera para proteger la información personal y profesional en internet. Seleccionar y administrar claves robustas se ha vuelto esencial, pero no siempre está claro cómo lograrlo de forma sencilla y eficaz.

Existen dos caminos principales: crear contraseñas fuertes manualmente usando técnicas recomendadas, o recurrir a un gestor de contraseñas que facilite el proceso y aumente la seguridad.

Consejos para crear contraseñas seguras y robustas

Diseñar una contraseña segura requiere evitar errores habituales que pueden comprometer la protección de las cuentas. Utilizar datos personales, como nombres de familiares, mascotas o fechas importantes, representa un riesgo. Los ciberatacantes suelen consultar redes sociales y combinar información a su alcance para intentar descifrar contraseñas asociadas a las víctimas.

Diseñar una contraseña segura requiere
Diseñar una contraseña segura requiere evitar errores habituales que pueden comprometer la protección de las cuentas. (Imagen ilustrativa Infobae)

Numerosos usuarios piensan que cambiar algunas letras por números o símbolos —como reemplazar “e” por “3” o “o” por “0”— puede fortalecer sus claves. Sin embargo, estas prácticas se han vuelto tan comunes que los sistemas automatizados de ataque las consideran desde el primer momento. Lo recomendable es alejarse de patrones predecibles.

Una estrategia efectiva es la elaboración de contraseñas a partir de la combinación de varias palabras que, aunque no guarden relación aparente, resulten fáciles de recordar para el usuario.

Por ejemplo, unir tres o cuatro palabras aleatorias forma una clave extensa y resistente a los ataques por fuerza bruta. Esta técnica supera ampliamente el método tradicional de mezclar caracteres especiales, mayúsculas y números en contraseñas cortas, que suelen ser difíciles de memorizar y, en ocasiones, menos seguras.

Una estrategia efectiva es la
Una estrategia efectiva es la elaboración de contraseñas a partir de la combinación de varias palabras. (Imagen ilustrativa Infobae)

Herramientas como el estimador ZXCVBN, desarrollado por Dropbox, permiten medir la fortaleza real de una contraseña. Muchos verificadores integrados en páginas web no ofrecen resultados fiables, pero esta tecnología de código abierto ayuda a construir claves verdaderamente sólidas, evaluando la dificultad para ser descubiertas mediante ataques automatizados.

Gestores de contraseñas: la forma más fácil de tener claves seguras

La utilización de un gestor de contraseñas representa una alternativa práctica y segura para la mayoría de las personas. Estas aplicaciones no solo almacenan y sincronizan de manera segura todas las contraseñas en los distintos dispositivos, sino que también pueden generar claves aleatorias con altos estándares de seguridad.

Los gestores más avanzados, como los que integran los navegadores o aquellos disponibles como aplicaciones móviles, incorporan algoritmos propios diseñados por equipos de expertos en ciberseguridad. Esto garantiza que las contraseñas creadas no sigan patrones fácilmente reconocibles y que tengan la longitud y complejidad necesarias para resistir ataques.

Un usuario introduce su contraseña
Un usuario introduce su contraseña en la pantalla de bloqueo de un teléfono inteligente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una ventaja clave es que, al dejar en manos del gestor la memorización de las contraseñas, ya no es necesario que sean fáciles de recordar. El usuario solo debe recordar una contraseña principal, robusta y única, para acceder a todas las demás.

Además, estos programas detectan automáticamente los formularios donde se requiere crear o actualizar una clave y ofrecen la posibilidad de generar una nueva, ajustando características como la longitud o la inclusión de símbolos, en función de los requisitos de cada sitio web.

Cuando el usuario acepta y utiliza una contraseña sugerida por el gestor, esta se almacena y sincroniza de inmediato en todos los dispositivos vinculados. Así, las actualizaciones se aplican de forma automática y no hay riesgo de olvidar la nueva clave.

Unir tres o cuatro palabras
Unir tres o cuatro palabras aleatorias forma una clave extensa y resistente a los ataques por fuerza bruta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por qué evitar contraseñas débiles o repetidas

Reutilizar la misma contraseña en varios servicios, o elegir combinaciones simples, aumenta de manera considerable la vulnerabilidad frente a ataques. Si una plataforma sufre una filtración y la contraseña se encuentra entre las expuestas, todas las cuentas asociadas a esa clave quedan comprometidas.

Las contraseñas débiles, formadas por palabras comunes, secuencias numéricas sencillas o información personal fácilmente accesible, pueden ser descifradas en cuestión de segundos por programas especializados.

Por ello, tanto la creación manual de contraseñas fuertes como el uso de un gestor especializado resultan fundamentales para fortalecer la seguridad digital.

Reutilizar la misma contraseña en
Reutilizar la misma contraseña en varios servicios aumenta de manera considerable la vulnerabilidad frente a ataques. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Herramienta para evaluar la fortaleza de contraseñas

Contar con un sistema que valore la solidez de una contraseña es esencial para quienes optan por crear claves manualmente. El estimador ZXCVBN se posiciona como una de las referencias.

Su tecnología, desarrollada por Dropbox, analiza patrones y calcula la resistencia de la contraseña frente a diferentes tipos de ataques, proporcionando una estimación mucho más precisa que la mayoría de los verificadores tradicionales ofrecidos por las páginas web.

Esta herramienta de código abierto permite a los usuarios ajustar sus contraseñas en función de los resultados obtenidos, incrementando la longitud o variando las palabras y símbolos incluidos hasta alcanzar el nivel de seguridad recomendado.