
Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook y actual CEO de Meta, habría entregado auriculares con cancelación de ruido a vecinos del barrio Crescent Park, en Palo Alto, como una forma de compensar las molestias generadas por casi ocho años de obras continuas en torno a su complejo residencial.
El gesto, revelado por The New York Times, se produjo tras reiteradas quejas de residentes por el ruido constante, los bloqueos de calles y la transformación del entorno urbano provocada por la expansión inmobiliaria del empresario.
De acuerdo con el medio estadounidense, Zuckerberg ha invertido más de 110 millones de dólares en la compra de al menos 11 viviendas ubicadas en Edgewood Drive y Hamilton Avenue a lo largo de los últimos 14 años.
Este conjunto de propiedades, que originalmente conformaban un vecindario residencial tranquilo habitado por abogados, académicos y profesionales vinculados a la Universidad de Stanford, se ha convertido progresivamente en un gran complejo privado marcado por la presencia permanente de equipos de construcción, seguridad privada y eventos exclusivos.
La entrega de auriculares con cancelación de ruido formó parte de una serie de obsequios ofrecidos por el personal del magnate tecnológico para apaciguar el malestar vecinal durante los periodos de mayor actividad. Entre estos regalos también se incluyeron botellas de vino espumoso y cajas de donas de la cadena Krispy Kreme. Sin embargo, según algunos testigos, estas acciones no siempre lograron reducir la tensión existente en la comunidad.

El descontento de los residentes se explica, en gran medida, por la duración y la magnitud de las obras. Durante casi ocho años, los vecinos han convivido con maquinaria pesada, escombros, cortes de tránsito y ruidos persistentes. Algunos aseguran que la calidad de vida en Crescent Park se ha deteriorado notablemente, no solo por la construcción, sino también por la creciente presencia de cámaras de vigilancia y patrullas de seguridad privada asociadas a las propiedades de Zuckerberg.
Parte de las viviendas adquiridas por el fundador de Meta se encuentran actualmente desocupadas, a pesar de que Palo Alto es una de las ciudades con mayor escasez de vivienda en Estados Unidos.
Otras propiedades han sido reconvertidas en casas de huéspedes, amplios jardines privados, una cancha de pickleball y una piscina con piso hidráulico. En un periodo determinado, incluso funcionó en el complejo una escuela privada destinada a los hijos de Zuckerberg y a los de otras familias, un uso que, según el reporte, no cumpliría plenamente con las ordenanzas de zonificación locales.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los residentes es la construcción subterránea asociada al complejo. Debajo de las viviendas de Palo Alto, Zuckerberg habría añadido cerca de 650 metros cuadrados de espacio descritos oficialmente como “sótanos”, aunque algunos vecinos los califican como “búnkeres” o comparan el conjunto con la “cueva de murciélagos de un multimillonario”.

Este tipo de infraestructura subterránea también está presente en otras propiedades del empresario, como su finca en Hawái, donde construyó una estructura bajo tierra de 460 metros cuadrados que, según él mismo ha declarado, no corresponde a un refugio apocalíptico.
Frente a las críticas, un portavoz de Mark Zuckerberg emitió una declaración al medio Fortune, en la que señaló que el empresario, su esposa Priscilla Chan y sus hijos han vivido en Palo Alto por más de una década y que valoran formar parte de la comunidad. Según el vocero, la familia ha tomado medidas que superan las exigencias locales con el objetivo de minimizar las perturbaciones en el vecindario.
No obstante, esta no es la primera vez que Zuckerberg enfrenta controversias relacionadas con sus proyectos inmobiliarios. En 2016, las autoridades de Palo Alto rechazaron una propuesta para demoler cuatro viviendas y reemplazarlas por construcciones más pequeñas con grandes sótanos, integradas en un mismo complejo. Aunque el plan fue denegado en su forma original, el empresario avanzó posteriormente con obras similares de manera fragmentada, una estrategia que, según críticos locales, le permitió sortear ciertas restricciones regulatorias.
Las disputas en torno a las propiedades del fundador de Meta no se limitan a California. Zuckerberg es propietario de una extensa finca de aproximadamente 937 hectáreas en Kauai, Hawái, donde sus compras de terrenos y planes de edificación también han generado rechazo entre residentes locales. Además, posee inmuebles en el lago Tahoe y una mansión en Washington, D. C., lo que refuerza la dimensión de su cartera inmobiliaria.
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