El acusado, detenido el viernes pasado por la Policía de la Ciudad.
El acusado, detenido el viernes pasado por la Policía de la Ciudad.

El viernes pasado, luego de siete meses de investigación, la Sección Ciberdelitos contra la Infancia de la Policía de la Ciudad detuvo frente al hospital Pedro Elizalde, el ex Casa Cuna, a G., un enfermero de 29 años que trabajaba desde hace varios años en el lugar. La orden de capturarlo fue pedida por la fiscal porteña Daniela Dupuy, la misma que logró la condena a Ricardo Russo, el ex pediatra del Garrahan sentenciado a diez años de cárcel por producción y posesión de pornografía infantil.

G. -cuyo nombre e imagen fueron mantenidos en reserva por las autoridades- fue acusado exactamente del mismo delito, tener en su poder y generar material ilegal que muestra el abuso de niños. En la mañana de hoy, la jueza Alejandra Dotti resolvió su prisión preventiva y será enviado, según fuentes cercanas a la causa, al pabellón número 9 de Marcos Paz, donde son encerrados los acusados de delitos sexuales, particularmente delitos contra menores como Jonathan Fabbro, condenado a 14 años por abusar de su ahijada.

El dato que llevó a G. provino de una causa de la Justicia nacional, un desprendimiento, fue identificado con nombre y apellido. Así, la fiscal Dupuy, cabeza de la reciente Unidad Fiscal especializada en delitos informáticos creada por orden del fiscal general Juan Bautista Mahiques, comenzó su tarea, encontraron que compartía contenido ilícito a través de Telegram y WhatsApp a otros hombres que ahora son investigados. Su casa en La Matanza fue allanada, le incautaron dispositivos donde encontraron “cientos de imágenes y videos”, asegura una fuente del caso.

El problema principal es, precisamente, la pornografía infantil que G. supuestamente produjo.

Daniela Dupuy, fiscal del caso (Santiago Saferstein)
Daniela Dupuy, fiscal del caso (Santiago Saferstein)

Se empezó a analizar el contenido de sus aparatos. Se encontró, por ejemplo, una situación de abuso sexual con una nena que sería parte de su familia. Pero lo más grotesco de todo, sin embargo, estaba directamente en su teléfono.

El celular fue peritado por el Centro de Investigaciones Judiciales porteño. En una carpeta encontraron una foto de una bebé con síndrome de Down con una sonda adherida a su cuerpo, una evidente situación de hospitalización. La criatura en la foto tiene dos años aproximadamente.

El pediatra Russo tenía un modus operandi para obtener su material: lo hacía con niñas que eran sus pacientes en consultas médicas, con el permiso de sus propias madres, que confiaban en el especialista. Pero el material encontrado por el CIJ en el teléfono de G., si es realmente suyo, si realmente lo produjo él, va un paso más allá: los investigadores pudieron ver una situación de abuso evidente.

G., el enfermero, en el momento de su arresto.
G., el enfermero, en el momento de su arresto.

Ricardo Russo nunca fue imputado por abuso. G. todavía no tiene esa cruz en su contra. Sin embargo, es posible que la tenga, algo que agravará radicalmente su situación penal y podrá convertirlo en el centro de lo que puede ser el caso de pedofilia más aberrante de la historia argentina reciente.

La foto de ese bebé abusado es el centro de preocupación de la fiscal Dupuy, así como las imágenes de la nena: una comparación de imágenes a cargo de un especialista podrá determinar si el miembro que aparece en la foto es el de G.

La bebé todavía no fue identificada. A través de los metadatos de la imagen se podrá determinar dónde fue tomada la foto, si fue compartida, si proviene de otro aparato. Por otra parte, si la bebé es identificada, se podrá saber si estuvo internada en el Elizalde o en otro centro médico: se cree que G. trabajó, al menos, en otros dos hospitales públicos.

Seguí leyendo: