
Una llaga dolorosa cerca de los labios o dentro de la boca puede generar dudas, en especial porque las aftas y el herpes labial pueden comenzar con ardor u hormigueo y dificultar actividades cotidianas como comer, beber o hablar. Sin embargo, distinguir ambas lesiones es relevante para la salud bucal: las primeras no son contagiosas, mientras que la segunda está vinculada a un virus transmisible.
La ubicación, el aspecto de la lesión y la posibilidad de contagio permiten orientar esa diferenciación inicial. De acuerdo con Cleveland Clinic, las aftas aparecen en el interior de la boca y el herpes labial suele ubicarse en los labios o en la piel que los rodea, aunque puede haber excepciones en determinados cuadros clínicos.
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Ambas lesiones suelen mejorar sin intervención en alrededor de una o dos semanas, según instituciones sanitarias. Aun así, reconocer sus rasgos ayuda a adoptar medidas adecuadas para aliviar las molestias, evitar la transmisión del virus cuando corresponde y saber cuándo es conveniente solicitar una evaluación profesional.
La ubicación y el aspecto permiten diferenciar las aftas del herpes labial
Las aftas bucales, también llamadas úlceras aftosas, son lesiones redondas u ovaladas que se forman en los tejidos blandos del interior de la boca. Pueden aparecer en la cara interna de las mejillas o los labios, la lengua, las encías o el paladar blando. Suelen tener un centro blanco, amarillo o grisáceo, rodeado por un borde rojo, y pueden provocar dolor al comer, beber o hablar.
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El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial de Estados Unidos indicó que no son contagiosas y que su causa precisa no se conoce. Sin embargo, pueden asociarse con lesiones menores, estrés emocional, cambios hormonales, deficiencias de ácido fólico, hierro o vitamina B12 y algunas enfermedades sistémicas. La institución aclara que los factores vinculados a su aparición pueden variar entre personas.
El dermatólogo Anthony Fernandez, de Cleveland Clinic, señaló que puede comenzar con sensación de ardor u hormigueo y luego convertirse en una llaga dolorosa. También mencionó que el estrés puede influir en su aparición y que las lesiones menores en la boca, ciertos alimentos y algunas deficiencias nutricionales figuran entre los factores que se han relacionado con estos episodios.
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El herpes labial, en cambio, se asocia habitualmente con el virus del herpes simple tipo 1, conocido como VHS-1. Suele aparecer sobre los labios, alrededor de la boca, debajo de la nariz o en el mentón. De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial, se presenta como un conjunto de pequeñas ampollas llenas de líquido que pueden romperse, liberar contenido y formar costras.

Antes de que aparezcan esas ampollas, puede registrarse ardor, picazón u hormigueo en la zona. En algunos casos, el herpes labial puede acompañarse de fiebre baja, dolor de garganta, cansancio o ganglios linfáticos inflamados. La Universidad del Sur de California indicó que el virus puede permanecer en el organismo y reactivarse de forma ocasional, por lo que los brotes pueden reiterarse.
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La diferencia sanitaria más importante es que el herpes labial es contagioso. El virus se transmite mediante contacto cercano, como los besos, o al compartir vasos, cubiertos, bebidas o productos para los labios. Cleveland Clinic advirtió que también puede haber transmisión sin una llaga visible, aunque el riesgo es mayor durante un brote activo.

La prevención se enfoca en reducir irritantes y limitar la transmisión viral
En el caso de las aftas, las medidas de prevención apuntan a identificar factores que puedan favorecer su aparición. La Mayo Clinic recomienda observar si determinados alimentos irritan la boca o se relacionan con la recurrencia de las lesiones. Entre los productos que pueden generar molestias figuran los alimentos ácidos, picantes, salados o de textura dura, aunque no todos afectan de la misma manera a cada persona.
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La higiene bucal también ocupa un lugar en el cuidado preventivo. La entidad sanitaria sugiere el cepillado regular con un cepillo de cerdas suaves y el uso de hilo dental para reducir la presencia de restos de comida y evitar irritaciones en los tejidos. Asimismo, algunos dentífricos y enjuagues con lauril sulfato de sodio pueden resultar irritantes para ciertas personas.
Las lesiones en la mucosa bucal pueden originarse tras una mordedura accidental, un cepillado agresivo, tratamientos dentales o el roce de aparatos de ortodoncia. Por ese motivo, Cleveland Clinic aconseja consultar con un profesional odontológico si hay superficies dentales filosas o dispositivos que parecen desencadenar las llagas. Cuando las aftas son frecuentes, la evaluación médica puede ayudar a descartar deficiencias nutricionales o enfermedades asociadas.
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Para el herpes labial, la prevención incorpora una medida adicional: evitar que el virus se transmita a otras personas. Durante un brote activo, el Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial recomienda no besar ni compartir utensilios, vasos, botellas de agua u objetos de uso personal. También aconseja evitar tocar la lesión y después los ojos, ya que el virus puede propagarse a esa zona.
El lavado frecuente de manos y la reducción del contacto directo con la lesión forman parte de las precauciones mencionadas por Cleveland Clinic. La institución también recomienda usar protector solar o bálsamo labial con factor de protección solar si la exposición al sol se vincula con brotes previos, ya que la radiación ultravioleta puede actuar como desencadenante en algunas personas.
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Tanto las aftas como el herpes labial pueden requerir atención médica cuando las lesiones duran más de dos semanas, reaparecen con frecuencia, son inusualmente grandes o dificultan de forma marcada la alimentación, la bebida o el habla.
El Instituto Nacional de Investigación Dental y Craneofacial añade que la fiebre alta, la irritación ocular o síntomas intensos junto con un herpes labial justifican una consulta. Una evaluación profesional permite diferenciar estas lesiones de otros problemas bucales y definir el tratamiento adecuado para cada cuadro.
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