Alimentación y salud ocular: qué dice la evidencia sobre los suplementos y las vitaminas

La calidad de la dieta influye en distintos procesos de la visión y puede acompañar el cuidado de los ojos, aunque las investigaciones distinguen entre hábitos generales y apoyos puntuales para cuadros específicos

Un ojo en el centro rodeado por hojas de col kale, zanahorias, un lomo de salmón, frutos secos y bayas sobre un fondo de tono crema.
La alimentación influye en la salud ocular porque aporta nutrientes que intervienen en la retina, la córnea y la respuesta al estrés oxidativo (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La alimentación ocupa un lugar central en la salud ocular porque aporta nutrientes vinculados con funciones clave del ojo, como la actividad de la retina, la protección de la córnea y la respuesta frente al estrés oxidativo, un proceso asociado al envejecimiento celular. Instituciones como universidades, centros médicos y organismos de investigación muestran que el estado nutricional influye en la conservación de la función visual y en la evolución de algunas afecciones oculares.

Ese vínculo, sin embargo, no se traduce en una solución única ni en beneficios automáticos a partir de un solo nutriente. La dieta equilibrada aparece como la base del cuidado y la suplementación queda limitada a situaciones concretas, según la Universidad del Estado de Ohio. A partir de ese consenso, la discusión actual se centra en qué respaldo tiene cada estrategia y en qué casos puede resultar útil.

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El papel de los suplementos en la salud ocular

Según la Universidad del Estado de Ohio y la Mayo Clinic, no existe un único suplemento que mejore por sí solo la visión ni una indicación general para que toda la población tome vitaminas para los ojos. De acuerdo con la institución educativa, una dieta saludable suele incluir los nutrientes necesarios para sostener la función ocular, y la suplementación cobra sentido sobre todo cuando hay carencias específicas.

Primer plano de un ojo humano con iris azul, verde y marrón, pupilas negras y pestañas largas. Hay una luz reflejada en el ojo.
La evidencia indica que una dieta equilibrada sostiene la función visual y que la suplementación para los ojos se limita a carencias o cuadros específicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre los nutrientes mencionados de forma reiterada en las fuentes aparecen la vitamina A, la vitamina C, la vitamina E, la vitamina D, el zinc, la luteína, la zeaxantina y los ácidos grasos omega-3. Según indicó Nishika Reddy, oftalmóloga de GoodRx, estos compuestos participan de distintos procesos vinculados con la retina, la córnea, la protección frente al estrés oxidativo y la respuesta inflamatoria. La vitamina A, por ejemplo, está asociada con los pigmentos de la retina y con la visión en condiciones de poca luz, mientras que la luteína y la zeaxantina forman parte de los carotenoides presentes en el tejido ocular.

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Sin embargo, existe una excepción en la que muchos expertos hicieron hincapié: la formulación AREDS2, estudiada para la degeneración macular asociada a la edad. Según informó la Universidad del Estado de Ohio, este multivitamínico de venta libre incluye luteína, zeaxantina, vitaminas C y E, además de zinc y cobre, y puede reducir en promedio un 25% el riesgo de que empeore la degeneración macular cuando la retina ya presenta un deterioro intermedio.

La Mayo Clinic agregó que esa estrategia no mostró beneficio en personas sin la enfermedad o en etapas iniciales, mientras que el National Institute of Health precisó que la suplementación con antioxidantes y zinc puede ralentizar la progresión en personas con degeneración macular intermedia o con enfermedad avanzada en un solo ojo.

Una mano con guante azul aplica una gota con un gotero en el ojo abierto de una persona.
La vitamina A, la vitamina C, la vitamina E, la vitamina D, el zinc, la luteína, la zeaxantina y los omega-3 participan en procesos clave de la salud ocular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la Universidad de Michigan, los suplementos con betacaroteno pueden aumentar el riesgo de cáncer de pulmón en fumadores, una observación retomada también por GoodRx. El NIH añadió que los suplementos AREDS2 contienen cantidades altas de ciertos nutrientes, lo que puede afectar la digestión o alterar el metabolismo de medicamentos.

Por eso, varias de las fuentes remarcan que cualquier suplementación debe evaluarse con un profesional de la salud visual o con el médico tratante, especialmente si existen otras enfermedades o se usan fármacos de manera habitual.

Qué alimentos concentran los nutrientes vinculados con la salud ocular

Las instituciones coinciden en que la vía principal para obtener nutrientes relacionados con la salud ocular es la alimentación. Tanto la Universidad Estatal de Ohio como Johns Hopkins Medicine sostienen que una dieta equilibrada suele aportar lo necesario para mantener la función visual y acompañar el cuidado de los ojos a lo largo del tiempo.

Pescado asado, ensalada griega con queso feta y aceitunas, pimientos, calabacín y berenjena asados, hummus, aceitunas, pan, aceite de oliva y ajos.
Las verduras de hoja verde, las frutas ricas en vitamina C, los pescados grasos, los huevos, los lácteos, los frutos secos y las semillas concentran nutrientes vinculados con la salud ocular (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Verduras de hoja verde, como espinaca, col rizada, acelga y brócoli, son fuentes ricas de luteína, zeaxantina y, en algunos casos, vitamina A.
  • Frutas y verduras ricas en vitamina C, entre ellas naranjas, kiwi, frutillas, pimientos, coliflor y repollo.
  • Pescados grasos o azules, como salmón, atún, caballa, sardinas, arenque y fletán, mencionados como fuentes de ácidos grasos omega-3.
  • Yemas de huevo y lácteos, incluidos por los expertos entre los alimentos que aportan nutrientes vinculados con la función ocular.
  • Zanahorias, batata, calabaza, melón cantalupo, damascos y otras frutas y verduras de color intenso, citadas por su aporte de betacaroteno, que el organismo puede convertir en vitamina A.
  • Frutos secos y semillas, como almendras, semillas de girasol, semillas de lino, semillas de chía y nueces, asociados con vitamina E, grasas saludables y otros compuestos de interés.
  • Bayas, cítricos, té y otros alimentos con flavonoides o antioxidantes, mencionados por Johns Hopkins Medicine como parte de una alimentación variada que puede contribuir al cuidado ocular.

La Mayo Clinic y Johns Hopkins Medicine añadieron que patrones alimentarios amplios, como la dieta mediterránea, permiten reunir muchos de estos nutrientes sin recurrir a productos aislados. Frutas, verduras, cereales integrales, pescado y grasas saludables aparecen así como una base alimentaria que, además de su vínculo con la visión, se asocia con beneficios generales para la salud.

Las entidades también ubican el cuidado ocular dentro de un marco más amplio. La Universidad de Ohio incluyó entre las claves para preservar la salud visual una dieta sana y equilibrada, ejercicio regular, protección frente a los rayos UV con gafas de sol y sombreros, no fumar y consumir pescado dos veces por semana. En paralelo, la casa de estudios recordó la importancia de los controles oculares periódicos, al señalar que los problemas de visión pueden aparecer a cualquier edad y que la detección temprana facilita su tratamiento.

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