El reloj también cuenta: el horario de los carbohidratos gana importancia en el control de la glucosa

Un informe de Prevention, basado en un trabajo publicado en Frontiers in Physiology, indica que el organismo suele manejar mejor el azúcar temprano y empeora al avanzar el día, con variaciones individuales

Un plato blanco con pollo, brócoli, espinacas, zanahorias, tomates y quinua. Junto al plato hay un vaso de agua con limón, auriculares y una banda elástica.
Una investigación publicada en Frontiers in Physiology sugiere que el cuerpo maneja el azúcar con más eficiencia por la mañana y peor por la tarde y noche (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Cuando se habla de carbohidratos y azúcar en sangre, la atención suele concentrarse en qué alimentos elegir y en qué cantidad. Un reporte reciente de la revista Prevention puso el foco sobre otro factor que gana espacio en la investigación médica: el horario en que se consumen los hidratos de carbono también puede influir en los niveles de glucosa.

El artículo, basado en evidencia científica y en la opinión de especialistas en nutrición, señala que el organismo procesa la glucosa con mayor eficiencia durante la mañana. De acuerdo con un estudio publicado en Frontiers in Physiology, la tolerancia a la glucosa tiende a ser más alta en las primeras horas del día y cae hacia la tarde y la noche. Las expertas consultadas por la publicación estadounidense aclararon que ese patrón no define una regla universal, pero sí puede orientar decisiones alimentarias, sobre todo en personas con diabetes tipo 2 o prediabetes.

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Qué dice la evidencia sobre el horario

Infografía explicativa con un reloj, dibujos de alimentos e ilustraciones sobre el metabolismo de la glucosa y la ingesta de carbohidratos.
Una infografía detalla la influencia del horario de consumo de carbohidratos en el metabolismo de la glucosa y ofrece pautas para una alimentación equilibrada (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio citado por Prevention vincula esa variación con el ritmo circadiano, el sistema interno que regula funciones biológicas a lo largo del día. Según esa línea de investigación, el metabolismo de la glucosa no responde de la misma manera por la mañana que por la noche, lo que abre interrogantes sobre el impacto del horario de las comidas en el control glucémico.

Kendra Haire, nutricionista dietista registrada en Texas, sostuvo que el momento del día en que se comen ciertos alimentos sí puede incidir en el equilibrio del azúcar en sangre, en especial en personas con diabetes tipo 2. En declaraciones recogidas por el medio, la especialista remarcó que ese dato no implica concentrar todos los carbohidratos en una sola comida.

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En la misma línea, Sapna Peruvemba, dietista especializada en alimentación vegetal en California, señaló que el vínculo entre el reloj biológico y la glucosa existe, aunque la evidencia todavía no alcanza para fijar una pauta general. La Asociación Americana de Diabetes (ADA) considera este campo como un área de estudio en desarrollo y no recomienda, por ahora, un esquema único de horarios para toda la población.

Cuándo conviene moderar los carbohidratos

Mujer sentada con camisa azul, mesa blanca, plato con dos rebanadas de pan blanco y pasta penne, mano levantada en señal de rechazo, fondo gris.
Nutricionistas señalan que, al avanzar el día, el azúcar en sangre tiende a subir con más facilidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los momentos en los que el horario adquiere relevancia es la noche. Según explicó Haire, los niveles de glucosa suelen elevarse con más facilidad a medida que avanza el día, por lo que una cena con exceso de hidratos o un snack cercano a la hora de dormir puede sostener valores altos durante varias horas.

La especialista advirtió que una cena abundante en carbohidratos o un refrigerio nocturno puede mantener la glucosa elevada durante toda la noche. Ese comportamiento también puede repercutir en la hemoglobina A1C, un indicador que permite estimar el promedio de azúcar en sangre en el tiempo. La ADA advierte que los valores altos en las primeras horas del día pueden reflejar un control insuficiente durante la noche anterior.

Otro momento en el que los carbohidratos pueden resultar útiles es antes de la actividad física. Peruvemba explicó que esos alimentos aportan energía disponible para el trabajo muscular y pueden ser de ayuda antes del ejercicio. La cantidad y el horario dependen del tipo de entrenamiento, de la duración, del nivel de glucosa de cada persona y del tratamiento que reciba.

La calidad de la dieta sigue al frente

Una mesa de madera con un plato de tostada de aguacate y huevo frito, un plato de frutas variadas, un bol de ensalada de pollo y quinoa, y un reloj analógico.
La evidencia vincula el reloj biológico con una mayor capacidad de procesar glucosa a primeras horas y una caída posterior (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá del horario, las especialistas coincidieron en que el foco principal debe estar en el tipo de carbohidrato, en la porción y en la combinación con otros nutrientes. Peruvemba planteó que la prioridad no debería estar en “mirar el reloj”, sino en evaluar qué clase de hidrato se consume, cuánto y con qué alimentos se acompaña.

La recomendación, según detalló el artículo, es asociar los carbohidratos con fibra, proteínas o grasas saludables. Esa combinación puede enlentecer la digestión y reducir los picos de glucosa tras las comidas. También se aconseja distribuir la ingesta a lo largo del día, en vez de concentrarla en una sola comida.

Para quienes observan que comer más carbohidratos complejos durante la mañana y moderarlos hacia la tarde mejora su control glucémico, las expertas señalaron que la estrategia puede ser útil, siempre con seguimiento profesional. La evidencia disponible no fija una hora ideal para todos, pero sí refuerza una idea: el momento de comer empieza a ocupar un lugar más visible en la conversación sobre salud metabólica.

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