Cuáles son los riesgos de correr con déficit energético, según Harvard

Un estudio con más de 1.000 participantes en la Maratón de Boston reveló una brecha llamativa entre géneros y un dato sanitario que pocos esperaban encontrar

Una mujer con camiseta azul y pantalón corto gris se inclina hacia sus rodillas en una calle rodeada por otros corredores.
El análisis de 1.030 corredores asocia la baja disponibilidad de calorías con tiempos más flojos y un riesgo relativo 1,99 veces mayor de sufrir una urgencia sanitaria (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Correr con un déficit calórico no solo perjudica el rendimiento: casi duplica el riesgo de sufrir una emergencia médica durante una maratón. Esa es una de las conclusiones de un estudio liderado por la Universidad de Harvard a partir de los registros de más de 1.000 atletas que completaron la Maratón de Boston en el año 2022, según informó Mundo Deportivo.

Los investigadores buscaban determinar la relación entre la baja disponibilidad de energía —conocida como LEA, por sus siglas en inglés— y el desempeño de los corredores, así como los incidentes médicos registrados durante la carrera. Los resultados encendieron las alarmas en la comunidad deportiva: más del 40 % de las mujeres y cerca del 18 % de los hombres que participaron en el estudio presentaron indicadores de esta condición.

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Qué es este déficit energético y por qué preocupa a los especialistas

Infografía con ilustraciones y datos estadísticos sobre los efectos del déficit energético en los atletas de alto rendimiento.
Un estudio de la Universidad de Harvard en la Maratón de Boston señala que el déficit energético duplica el riesgo de sufrir emergencias médicas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta condición se produce cuando las calorías que una persona ingiere son inferiores a las que su cuerpo necesita para funcionar, ya sea por exceso de actividad física, por una alimentación insuficiente o por ambas causas al mismo tiempo. En atletas, este desequilibrio energético repercute de forma directa sobre el rendimiento físico y la salud general.

Cuando el déficit se vuelve severo, la condición escala a lo que se denomina deficiencia relativa de energía en el deporte (RED-S). El doctor José López Chicharro, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, explicó en declaraciones recogidas por Mundo Deportivo que la RED-S abarca efectos adversos en funciones corporales esenciales, incluyendo la regulación hormonal, la función cardiovascular o la síntesis de proteínas.

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Advirtió que los deportes de resistencia, estéticos y de categorías de peso son los más expuestos. El atletismo de fondo, el ciclismo, la gimnasia o el boxeo presentan mayor prevalencia de este desequilibrio y de RED-S, señaló, porque los atletas de esas disciplinas frecuentemente intentan reducir su peso para mejorar el rendimiento o alcanzar una imagen corporal determinada, aunque eso derive en consecuencias perjudiciales a largo plazo.

Los números del estudio: una brecha marcada entre géneros

Una corredora sentada en el suelo junto a una barrera recibe asistencia de personal voluntario tras cruzar la meta de un maratón.
Un estudio con registros de la Maratón de Boston detecta que correr con déficit calórico empeora las marcas y eleva los incidentes médicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

De los 1.030 corredores que participaron en la investigación, 546 eran mujeres y 484 eran hombres. Los datos revelaron una diferencia notable entre ambos grupos: la prevalencia del déficit energético fue del 42,5 % en las mujeres —232 corredoras— frente al 17,6 % en los hombres, lo que equivale a 85 de los 484 participantes masculinos.

Según recogió el medio español, los atletas sin indicadores de LEA lograron tiempos de carrera significativamente mejores que quienes sí los presentaron. La comparación contempló variables como los datos demográficos y antropométricos, el historial de entrenamiento y la experiencia previa en maratón. Además, los corredores sin LEA obtuvieron mejores posiciones promedio en el orden de llegada dentro de sus respectivas categorías.

Estos resultados refuerzan lo que médicos y entrenadores deportivos señalan desde hace años: la disponibilidad energética no es un detalle secundario en la preparación de un atleta, sino una variable determinante para llegar en condiciones a la línea de llegada.

El dato más alarmante: el riesgo médico se multiplica

Maratonista sentada en la acera con expresión de dolor, sujetando su tobillo derecho. Viste top blanco y shorts negros. Fondo borroso con otros corredores.
El doctor José López Chicharro advierte que el desequilibrio puede evolucionar a una deficiencia relativa de energía en el deporte (Imagen Ilustrativa Infobae)

Más allá del impacto en los tiempos, el estudio arrojó una advertencia sanitaria de peso. Los atletas con LEA tuvieron un riesgo relativo 1,99 veces mayor de sufrir una emergencia médica durante la carrera en comparación con quienes no presentaban la condición. Y en el caso de emergencias graves, ese riesgo escaló a 2,86 veces mayor.

Estos números cobran especial relevancia al considerar que la Maratón de Boston es una de las pruebas de atletismo popular más exigentes del mundo, con corredores de distintos niveles y edades. Una emergencia médica en plena carrera puede tener consecuencias serias, y los datos del estudio sugieren que el estado energético del corredor influye de manera directa en esa probabilidad.

El trabajo de la Universidad de Harvard es, según sus autores, el estudio más amplio realizado hasta la fecha que vincula indicadores de déficit energético con el rendimiento atlético y el riesgo médico en el contexto de una maratón masiva.

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