Iba a convertirse en chatarra, pero la salvaron: la increíble historia de la locomotora centenaria que volvió a rodar tras 22 años de trabajo

Rescatada del abandono y reconstruida con paciencia artesanal, la 3925 completó un extenso ensayo y reavivó una postal que parecía olvidada

Así fue parte de la travesía de la locomotora a vapor identificada como la unidad 3925 del Ferroclub, remolcando varios vagones de pasajeros cerca de Sevigne.

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Durante años quedó inmóvil, apagada y al borde del olvido. Su destino parecía sellado, pero la locomotora “La 39 Grande” volvió a rodar tras un proceso de restauración que demandó 22 años y fue devuelta a las vías bonaerenses casi un siglo después de su fabricación.

La máquina, identificada como Vulcan Foundry 12E N°3925, salió desde Remedios de Escalada hacia Dolores. Un viaje de prueba de más de 190 kilómetros, de acuerdo con una crónica de la agencia de noticias Diarios Bonaerenses (DIB) y un reporte de Noticias Argentinas.

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Los responsables de este logro fueron socios y voluntarios del Ferroclub Argentino, una asociación civil dedicada a preservar material ferroviario histórico. Y su trabajo se convirtió en realidad y admiración.

Personas reunidas a los lados de unas vías junto a grandes árboles mientras un tren a vapor con luz encendida avanza entre la multitud
La restauración de “La 39 Grande” se extiende durante 22 años con trabajo paciente y sostenido. (Ferroclub Argentino)

La historia de “La 39 Grande”

La escena tiene algo de rareza y de regreso. Negra, larga, con bielas rojas y una silueta que parece salida de otra época. La 3925 nació en 1927 en Manchester, Inglaterra, construida por la empresa británica fabricante de locomotoras, Vulcan Foundry: una serie de locomotoras pensadas para trenes expresos de pasajeros. Durante décadas formó parte del paisaje ferroviario argentino, hasta que su caldera se apagó en 1974.

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Ahí empezó el conflicto. Lo que había sido una pieza de potencia y movimiento quedó fuera de servicio, varada y expuesta al deterioro. La historia dio un giro en 1993, cuando fue rescatada en Lobos antes de quedar reducida a chatarra.

Ese traslado al centro de preservación del Ferroclub Argentino en Remedios de Escalada cambió el destino: del abandono pasó a una segunda vida posible.

Frente de una locomotora a vapor negra con una placa frontal roja con el número 3925 dentro de un taller industrial
El rescate de 1993 evita que la 3925 termine reducida a chatarra tras años de abandono. (Ferroclub Argentino)

La causa de ese rescate fue la obstinación de un grupo de aficionados y especialistas. Tomaron la decisión de tratar a la locomotora no como un resto del pasado, sino como una pieza viva del patrimonio ferroviario. El efecto apareció muchos años después: una máquina que parecía condenada al óxido volvió a tener vapor, ritmo y destino.

El recorrido que se volvió viral

El regreso no pasó inadvertido. La formación partió desde Remedios de Escalada y avanzó por la traza de la línea Roca rumbo a Dolores. Atravesando, sobre la marcha, Temperley, Alejandro Korn, Coronel Brandsen, Chascomús, Lezama y Castelli. Incluso, en varios tramos superó los 80 kilómetros por hora.

Una locomotora negra a vapor con el faro encendido circula por vías férreas junto a vagones de pasajeros y árboles
El Ferroclub Argentino preserva material ferroviario histórico y devuelve locomotoras al movimiento real. (Ferroclub Argentino)

A su paso dejó una postal poco común: vecinos que salieron a verla, familias enteras junto a las vías y una catarata de videos que circularon en redes sociales. La prueba técnica terminó convertida en acontecimiento emotivo.

Según DIB, el viaje también incluyó una parada técnica en Coronel Brandsen para cargar agua. Ese detalle mecánico, tan viejo como la propia locomotora, reforzó la sensación de estar frente a una escena corrida del tiempo. No era una maqueta ni una exhibición estática: era una máquina centenaria en marcha real.

Una locomotora de vapor negra estacionada dentro de un taller industrial junto a herramientas, repuestos y tres personas
La parada técnica para cargar agua en Coronel Brandsen refuerza la postal ferroviaria de otra época. (Ferroclub Argentino)

Cómo fue el proceso de restauración de la locomotora

La recuperación no se resolvió con pintura ni nostalgia. El proceso demandó alrededor de 22 años de trabajo y una reparación general compleja. Entre las tareas figuró el reentubado completo de la caldera, además de la fabricación y reparación de piezas que ya no existen en el mercado, según se desprende de diversas publicaciones de la página de Facebook del Ferroclub Argentino, en la que los artífices de esta travesía informaron el día a día de este y otros proyectos.

La falta de repuestos, lejos de clausurar el proyecto, obligó a reconstruir componentes casi de manera artesanal. La causa fue una obviedad técnica y brutal: una locomotora de casi 100 años no se repara como un vehículo común. El efecto fue un trabajo paciente, a escala humana, sostenido por socios y voluntarios del Ferroclub Argentino, una asociación civil dedicada a preservar material ferroviario histórico.

Locomotora de vapor negra con parachoques rojo, situada en un depósito con paredes de ladrillo y techo de estructura metálica
La falta de repuestos obliga a fabricar componentes de manera artesanal para completar la reparación general. (Ferroclub Argentino)

Uno de los momentos decisivos llegó en julio de 2023, cuando la caldera volvió a encenderse. Después llegaron nuevas pruebas y, más tarde, los recorridos que confirmaron que la locomotora podía volver a encabezar una formación.

Según DIB, la intención es integrarla a una formación histórica más amplia, con coches también restaurados.

La 39 Grande dejó de ser una reliquia inmóvil. Volvió a silbar, a pedir agua, a sacar humo y a mover ruedas sobre los mismos rieles donde parecía haber terminado su historia mucho tiempo atrás. Y un viaje de casi 200 kilómetros fue la mejor muestra del éxito de un trabajo en equipo que se extendió por más de dos décadas.

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