Ejercicio y presión arterial: cómo responde el cuerpo cuando los valores están altos o bajos

La actividad física influye en el sistema circulatorio de distintas formas según la condición de base y requiere adaptar el tipo de entrenamiento, la hidratación y la recuperación para reducir riesgos y optimizar beneficios

El corazón se siente cansado
El ejercicio modifica la presión arterial en tiempo real y también puede influir sobre sus valores en el mediano plazo (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

La presión arterial cambia de manera constante para sostener funciones básicas del organismo, desde el riego del cerebro hasta el trabajo muscular. Cuando se mantiene dentro de rangos adecuados, permite que la sangre circule con la fuerza necesaria por arterias y vasos sanguíneos. En ese equilibrio, el ejercicio ocupa un lugar central porque modifica la demanda del cuerpo en tiempo real y también puede influir sobre la presión en el mediano plazo.

Cuando los valores son bajos de forma sostenida, puede aparecer la hipotensión. En personas sanas puede no causar síntomas, pero en otros casos se asocia con mareos, fatiga, visión borrosa o desmayos, sobre todo al cambiar de posición o después de la actividad física. En el otro extremo, la presión arterial alta exige un esfuerzo mayor del sistema cardiovascular y eleva el riesgo de eventos como infarto o accidente cerebrovascular. De acuerdo con un artículo de Harvard Health, el momento posterior al ejercicio merece atención especial porque puede producirse una caída adicional de la presión.

PUBLICIDAD

Esa relación con el movimiento no es igual en todos los casos. Los expertos coinciden en que la actividad física puede ser beneficiosa tanto en personas con hipotensión como en quienes tienen hipertensión, pero remarcan que el tipo de ejercicio, la intensidad, la postura y la recuperación posterior modifican la respuesta del organismo. Por eso, más que una indicación general, el entrenamiento requiere precauciones específicas según el perfil de cada persona.

Entrenar con presión baja

El ejercicio puede resultar útil y seguro, aunque ciertas condiciones aumentan la probabilidad de síntomas. Según publicó Harvard Health, el esfuerzo físico eleva la presión mientras dura la actividad porque el corazón late más rápido para llevar sangre rica en oxígeno a los músculos. El problema puede aparecer después, cuando la presión desciende de manera natural y se produce la llamada hipotensión postejercicio, una baja que puede reducir el flujo sanguíneo hacia el corazón y el cerebro.

PUBLICIDAD

Lauren Mellett, fisioterapeuta y especialista cardiopulmonar, explicó que esa caída puede provocar mareos o aturdimiento, sobre todo si la presión ya era baja antes de entrenar. También indicó que los cambios posturales rápidos durante la actividad pueden desencadenar síntomas. Esa observación coincide con lo informado por la British Heart Foundation, que recomienda levantarse de manera lenta después de estar acostado o sentado durante mucho tiempo para evitar episodios de mareo.

Varias personas entrenan en un gimnasio con máquinas de pesas, cintas de correr y bicicletas estáticas. Se ve un gran ventilador de techo y ventanas grandes.
La hipotensión puede causar mareos, fatiga, visión borrosa o desmayos, sobre todo al cambiar de posición o después del ejercicio (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las medidas prácticas, una de las más repetidas es la hidratación. Harvard Health señaló que la deshidratación puede agravar la hipotensión y que no alcanza con beber mucha agua justo antes del ejercicio, sino que conviene mantener una ingesta repartida a lo largo del día. La British Heart Foundation también sostuvo que beber suficientes líquidos ayuda a sostener el volumen sanguíneo y recordó que el plasma, componente principal de la sangre, está formado en gran parte por agua.

Las adaptaciones en el tipo de entrenamiento también son importantes. Según publicó la casa de estudios, los ejercicios sentados, como una bicicleta estática reclinada o una máquina de remo, pueden reducir el efecto de la acumulación de sangre en las piernas. La natación ofrece una ventaja similar porque coloca el cuerpo en posición horizontal. Mellett advirtió sobre los ejercicios que implican pasar rápido de una posición baja a una alta y sobre ciertas posturas de yoga en las que la cabeza queda por debajo del corazón.

Entrenar con presión alta

La actividad física regular es una de las herramientas más importantes para reducir el riesgo cardiovascular, según indicó la Heart Foundation. La recomendación no se limita a ejercicios intensos. La asociación señaló que las actividades aeróbicas de intensidad moderada, como caminar a paso ligero, trotar, nadar o andar en bicicleta, son opciones adecuadas para contribuir al control de la presión. También mencionó ejercicios de fuerza con pesas, bandas de resistencia o el propio peso corporal, con la indicación de realizarlos a intensidad moderada y sin contener la respiración.

Brazo adulto con manguito de presión arterial sobre mesa de madera. Una mano sostiene un estetoscopio. Monitor digital indica 138/92 mmHg. Brazalete médico, ilustración de corazón.
La hipertensión exige un mayor esfuerzo del sistema cardiovascular y eleva el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular (Imagen Ilustrativa Infobae)

No toda práctica es equivalente en personas con hipertensión. Según publicó la fundación, algunas actividades muy intensas y breves, como el levantamiento de pesas a máxima exigencia, el entrenamiento de intervalos de alta intensidad o ciertos deportes extremos, pueden requerir evaluación médica previa, sobre todo si la presión no está bien controlada. La misma fuente también recomendó precaución con algunas posturas de yoga y pilates que cambian de forma marcada la posición del cuerpo.

La consulta con profesionales de salud aparece como otro punto relevante. Los expertos sostienen que la mayoría de las personas con hipertensión puede hacer ejercicio de forma segura, pero recomiendan hablar con un médico o un enfermero si hace tiempo que no realizan actividad física.

Qué pasa con la presión en el entrenamiento

Durante la actividad, la presión suele aumentar porque el sistema cardiovascular necesita bombear más sangre hacia los músculos. Ese ascenso es temporal y comienza a descender una vez que termina el esfuerzo. En personas con hipertensión, ese proceso forma parte de la adaptación normal al ejercicio, siempre que la intensidad sea adecuada y no existan contraindicaciones específicas.

Un profesional de la salud con uniforme azul y guantes blancos toma la presión arterial a una mujer. En una mesa pequeña hay un monitor de presión.
La hipotensión postejercicio puede aparecer al terminar la actividad y reducir el flujo sanguíneo hacia el corazón y el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Después de entrenar puede producirse una baja transitoria llamada hipotensión postejercicio. Un estudio publicado en la revista Medicine aportó un dato adicional al analizar qué sucede tras sesiones de ejercicio de alta intensidad. En 21 individuos sanos de 22,2 años en promedio, el trabajo encontró una disminución significativa de la presión arterial sistólica después del entrenamiento, aunque no detectó diferencias significativas entre entrenar en normoxia y hacerlo en hipoxia.

Ese ensayo también observó una relación entre los cambios inmediatos y los de más largo plazo. La magnitud de la caída posterior se correlacionó con la reducción de la presión arterial observada tras 12 semanas de entrenamiento. Los autores interpretaron esos hallazgos como una señal de la conexión entre la respuesta aguda del organismo al ejercicio y sus efectos crónicos sobre la presión arterial. Esa evidencia refuerza una idea presente en todas las fuentes: entrenar modifica la presión de manera dinámica, y esa respuesta no debe leerse de forma aislada.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Así es el desayuno que puede ayudar a reducir el colesterol un 10%, según expertos

Lauren Manaker, experta en nutrición, advierte sobre ciertos ingredientes populares que, lejos de sumar beneficios, resultan contraproducentes para la salud cardiovascular. Qué tener en cuenta

Así es el desayuno que puede ayudar a reducir el colesterol un 10%, según expertos

Qué significa que las rodillas crujan y cuándo es motivo para consultar a un médico

Dos especialistas de Cleveland Clinic señalaron que este sonido puede esconder una dolencia que puede afectar la calidad de vida. Qué revela realmente, según una revisión publicada en British Journal of Sports Medicine

Qué significa que las rodillas crujan y cuándo es motivo para consultar a un médico

Por qué el estrés puede favorecer el aumento de peso: claves para prevenirlo avaladas por la ciencia

El cortisol, la falta de sueño y la búsqueda de alimentos reconfortantes forman parte de los mecanismos que conectan la presión emocional con cambios en la alimentación

Por qué el estrés puede favorecer el aumento de peso: claves para prevenirlo avaladas por la ciencia

Dieta o cardio para bajar de peso: cuál estrategia ayuda a adelgazar más y por cuánto tiempo

Una revisión con más de 500.000 observaciones y un metaanálisis adicional coinciden en señalar una estrategia con resultados sostenidos, que permite una reducción promedio de hasta 3,68 kilogramos tras 12 meses

Dieta o cardio para bajar de peso: cuál estrategia ayuda a adelgazar más y por cuánto tiempo

Ejercicios de Kegel: cuándo pueden ayudar y por qué no convienen para todos los síntomas pélvicos

Las contracciones para fortalecer el suelo pélvico pueden mejorar algunas formas de incontinencia, pero el dolor, la presión o los problemas para evacuar requieren una evaluación que identifique la causa antes de iniciar una rutina

Ejercicios de Kegel: cuándo pueden ayudar y por qué no convienen para todos los síntomas pélvicos