
El tiempo que las heces permanecen en el intestino puede influir en el riesgo de enfermedad, porque altera la composición y la actividad de la microbiota intestinal, un sistema vinculado tanto a la salud digestiva como a trastornos neurológicos y al cáncer, de acuerdo con una revisión científica citada por el portal científico Science Alert.
El trabajo, publicado en la revista Gut, sostiene que ese “tiempo de tránsito intestinal”, una variable poco considerada en la investigación sobre microbioma humano, podría ayudar a explicar por qué la composición bacteriana de las heces cambia tanto entre personas. Los autores revisaron decenas de estudios publicados y concluyeron que esa duración actúa como uno de los principales factores de variación individual.
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El equipo, encabezado por el investigador en microbioma Henrik Roager de la Universidad de Copenhague, afirmó: “La evidencia acumulada indica que el tiempo de tránsito intestinal es un factor clave en la configuración de la composición y la actividad de la microbiota intestinal, que están vinculadas a la salud humana”.

Factores que influyen en el tránsito intestinal
La revisión detalla que el tiempo de tránsito intestinal no es fijo y puede modificarse por múltiples causas. Entre ellas aparecen la dieta y los ingredientes de los alimentos, el sexo, la edad, la actividad física, el estrés, los medicamentos y la genética.
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Según el estudio, en los hombres el tránsito intestinal suele ser más corto, mientras que en las personas mayores tiende a prolongarse. Los autores añadieron que esa duración también puede cambiar en una misma persona, lo que sugiere que no se trata de un rasgo estable.
Esa combinación de factores puede generar períodos sostenidos de tránsito excesivamente largo o demasiado corto. Para los investigadores, esos cambios podrían tener consecuencias sobre la salud si se mantienen en el tiempo.
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En el plano gastrointestinal, un tránsito lento podría favorecer el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, una alteración frecuente en pacientes con síndrome del intestino irritable. La enfermedad inflamatoria intestinal, a menudo asociada con diarrea, estreñimiento o ambos, podría verse influida por este proceso, detalló la revisión.
Los autores explicaron que “tanto el estreñimiento como la enfermedad inflamatoria intestinal son factores de riesgo para el desarrollo de cáncer de colon”, al que describieron como la tercera causa más frecuente de cáncer en el mundo.
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Añadieron que ese tumor se asocia, entre otros factores de estilo de vida, con las dietas de tipo occidental y con un tránsito intestinal prolongado, dos condiciones que pueden alterar el conjunto de ácidos biliares.

Tránsito lento y metabolismo bacteriano en el colon
La posible repercusión no se limitaría al aparato digestivo. La revisión menciona vínculos entre estreñimiento, cambios en el hábito intestinal y enfermedades neurológicas como Parkinson, Alzheimer y esclerosis múltiple.
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Aunque muchos de los mecanismos causales aún son hipotéticos, los investigadores proponen que un tránsito más lento puede hacer que los microbios intestinales agoten antes los carbohidratos disponibles.
El cirujano colorrectal Ketan Thanki del Long Beach Medical Center de California –que no participó en el estudio– explicó a la revista Healthline: “Cuando el tránsito se enlentece, los carbohidratos fermentables se agotan antes de que las heces lleguen al colon distal, y las bacterias pasan de fermentar carbohidratos en ácidos grasos de cadena corta saludables a fermentar proteínas”.
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Thanki agregó que ese cambio produce metabolitos como amoníaco, sulfuro de hidrógeno, fenoles, indoles y ácidos grasos de cadena ramificada. Según el especialista, esas sustancias son directamente tóxicas para los colonocitos, dañan su ADN, causan mutaciones cancerígenas y favorecen una barrera intestinal permeable, lo que promueve inflamación sistémica.

La revisión no determina de forma definitiva por qué un tránsito intestinal largo o corto sería en sí mismo bueno o malo. Su planteo central es distinto y sostiene que la investigación aún no logra comprender en su totalidad cuánto puede influir esta variable en la relación entre microbioma, dieta y enfermedad.
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El estudio sostuvo que incorporar mediciones del tiempo de tránsito intestinal en las investigaciones sobre microbioma permitiría avanzar en la comprensión de los vínculos entre bacterias intestinales, alimentación y enfermedad. Los autores añadieron que ese conocimiento podría ser clave para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de varias enfermedades dentro y fuera del intestino a lo largo de la vida.
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