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La comunidad médica alerta por el aumento del hombro congelado en la menopausia

El cuadro, llamado capsulitis adhesiva, se observa con mayor frecuencia en pacientes de 45 a 60 años y ya eleva las consultas por dolor y rigidez en ortopedia y reumatología, según reportes en Estados Unidos

Mujer de mediana edad con expresión de dolor y la mano sobre el hombro en interior con fondo desenfocado.
La capsulitis adhesiva engrosa la cápsula articular del hombro, reduce la movilidad y provoca dolor persistente (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La comunidad médica advierte que el “hombro congelado” se ha vuelto una afección frecuente entre mujeres que atraviesan la menopausia, provocando dolores intensos y restricciones en los movimientos más simples.

El fenómeno, conocido en términos clínicos como capsulitis adhesiva, fue destacado en un informe reciente de Women’s Health Magazine, donde se recopilaron testimonios de pacientes y opiniones de especialistas en Estados Unidos. Según el reporte, el incremento de casos ha comenzado a despertar preocupación en consultorios de ortopedia y clínicas de reumatología, donde las consultas por dolor y rigidez articular han aumentado en los últimos años.

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Distintos profesionales de la salud han comenzado a notar un patrón que se repite: mujeres de entre 45 y 60 años que, sin antecedentes traumáticos previos, acuden con dolor persistente y dificultad para mover el brazo, una condición que afecta la independencia y la calidad de vida.

Según la doctora Kristina Marie Quirolgico, fisiatra del Hospital for Special Surgery de Nueva York, “la aparición del hombro congelado suele coincidir con los primeros años de la menopausia, cuando los niveles hormonales fluctúan y se produce un impacto en los tejidos articulares”.

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El artículo de Women’s Health Magazine señala que las pacientes suelen describir una progresión lenta, con molestias que pasan de ser leves a convertirse en una sensación de rigidez y dolor que impide acciones cotidianas como abrocharse el sujetador, alcanzar estantes altos o incluso dormir del lado afectado.

Esta situación genera ansiedad y frustración, ya que muchas personas desconocen la causa y buscan alivio en métodos caseros antes de consultar a un especialista.

Qué es el “hombro congelado” y por qué crece entre mujeres menopáusicas

Mujer sentada recibe ayuda de fisioterapeuta para estirar el brazo en una clínica equipada.
La prevalencia del hombro congelado se triplica en mujeres mayores de 40 años, en especial durante la transición menopáusica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El “hombro congelado” se presenta cuando la cápsula articular que rodea la articulación del hombro se engrosa y se vuelve rígida, lo que reduce notablemente la movilidad y genera dolor persistente.

De acuerdo con Women’s Health Magazine, especialistas como la doctora Kristina Marie Quirolgico, fisiatra del Hospital for Special Surgery de Nueva York, explican que la prevalencia de esta afección se triplica en mujeres a partir de los 40 años, especialmente durante la transición menopáusica.

Diversos estudios en Estados Unidos han identificado que los cambios hormonales vinculados a la menopausia incrementan la vulnerabilidad de los tejidos articulares, favoreciendo procesos inflamatorios. Según el sitio médico Cleveland Clinic, entre el 2 y el 5% de la población adulta puede desarrollar hombro congelado, pero la incidencia se eleva hasta el 10% en mujeres menopáusicas.

El doctor Kiran Chatha, especialista en medicina física y rehabilitación de la institución, detalló que “el dolor suele comenzar de manera gradual y puede impedir tareas cotidianas como vestirse, peinarse o alcanzar objetos por encima de la cabeza”.

La literatura médica consultada por Harvard Health Publishing subraya que el diagnóstico se basa en la combinación de síntomas, historia clínica y exámenes de imagen. “No existe un desencadenante claro, pero las alteraciones hormonales y enfermedades metabólicas como la diabetes aumentan el riesgo en esta etapa de la vida”, remarca la revista.

Además, se citan factores como el sedentarismo, antecedentes de lesiones previas y cirugías en el hombro como posibles detonantes.

Impacto en la calidad de vida, tratamientos y recuperación

Una mujer de cabello oscuro corto y camiseta blanca está sentada en un sofá de cuero marrón. Sujeta su hombro izquierdo con la mano derecha, cerca de una ventana.
El dolor del hombro congelado puede impedir tareas cotidianas como vestirse, peinarse o alcanzar objetos por encima de la cabeza (Imagen Ilustrativa Infobae)

El dolor y la limitación funcional generados por el hombro congelado pueden extenderse por meses o incluso años. Según Women’s Health Magazine, muchas pacientes acuden a consulta “cuando el dolor ya ha alterado su rutina diaria y las molestias nocturnas afectan el sueño”.

La doctora Kristina Marie Quirolgico señala que, en algunos casos, la recuperación total puede demorar hasta tres años. “La capsulitis adhesiva suele atravesar tres fases: dolor, rigidez y recuperación. Cada fase puede durar varios meses”, afirma la especialista.

Entre las opciones terapéuticas, Cleveland Clinic destaca la fisioterapia como el pilar fundamental del tratamiento, acompañada de analgésicos y en ocasiones inyecciones de corticosteroides para reducir la inflamación. “La rehabilitación guiada por un profesional permite restaurar el rango de movimiento y disminuir progresivamente el dolor”, detalla el doctor Kiran Chatha. En situaciones más graves, se evalúa la realización de procedimientos mínimamente invasivos.

Por su parte, Harvard Health Publishing indica que la detección temprana y el inicio rápido de ejercicios suaves favorecen una evolución más favorable. “La mayoría de los casos se resuelve sin cirugía, aunque la paciencia es clave porque el proceso puede ser lento”, señala el informe.

Un dato relevante aportado por la publicación es que, según estudios clínicos, más del 90% de las pacientes logra recuperar la funcionalidad completa del hombro con terapia adecuada.

El fenómeno del hombro congelado en la menopausia está recibiendo mayor atención de la comunidad médica internacional. Las fuentes consultadas coinciden en que la educación, la intervención precoz y el acompañamiento profesional resultan cruciales para evitar el deterioro de la calidad de vida.

“La comunicación entre pacientes y médicos debe ser fluida. Muchas mujeres naturalizan el dolor y postergan la consulta, lo que retrasa la recuperación”, advierte la doctora Kristina Marie Quirolgico en Women’s Health Magazine.

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