
El pollo crudo figura entre los alimentos más consumidos y, a la vez, más relacionados con brotes de intoxicación alimentaria. Instituciones como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos y la European Food Safety Authority (EFSA) advierten que bacterias como Salmonella, Campylobacter y Clostridium perfringens pueden estar presentes incluso en productos frescos y congelados. En ese contexto, el riesgo no se limita al momento de comer: muchas infecciones se originan antes, por contaminación cruzada en la cocina y por fallas básicas de higiene alimentaria.
En la práctica, el problema suele comenzar cuando el pollo crudo entra en contacto con superficies y utensilios de uso cotidiano. Tablas de cortar, cuchillos, mesadas, grifos y esponjas pueden transformarse en puntos de transferencia si no se limpian de manera adecuada después de manipular carne cruda. A diferencia de lo que muchas personas creen, lavar el pollo antes de cocinarlo no reduce el riesgo: puede dispersar microorganismos por salpicaduras y aumentar la contaminación en el entorno de preparación.
PUBLICIDAD
Otro factor clave es la temperatura. En la cadena doméstica, los errores más frecuentes ocurren cuando el pollo se deja demasiado tiempo a temperatura ambiente, se descongela en la mesada o se cocina “a ojo” sin verificar el punto interno. En especial, los productos congelados pueden dar una falsa sensación de seguridad: al descongelarse, vuelven a ser un alimento altamente perecedero y vulnerable a la proliferación bacteriana si se mantienen fuera de refrigeración.
Los errores más habituales al manipular y cocinar pollo

Uno de los errores más frecuentes y peligrosos es no cocinar el pollo a la temperatura interna adecuada. Tanto la CDC como la Food Standards Agency (FSA) del Reino Unido insisten en que la carne debe alcanzar al menos 74 °C (165 °F) en su interior para eliminar completamente los patógenos. Confiar únicamente en el color externo, en el aspecto del jugo o en el tiempo de cocción puede ser insuficiente. El uso de un termómetro de cocina resulta la única manera precisa de asegurar una cocción segura.
PUBLICIDAD
Otro error común es lavar el pollo crudo antes de cocinarlo. A pesar de que muchas personas creen que de esta forma eliminan bacterias, los estudios de la CDC, la EFSA y la FSA muestran que el lavado solo sirve para dispersar los microorganismos en el fregadero, la mesada y los utensilios cercanos, incrementando el riesgo de contaminación cruzada. El agua corriente no elimina los patógenos, sino que los esparce, facilitando su traslado a otros alimentos listos para consumir.
La contaminación cruzada constituye otro de los grandes riesgos en la cocina. Usar los mismos cuchillos, tablas o platos para el pollo crudo y para alimentos que no recibirán cocción posterior, como ensaladas o frutas, es una de las vías más comunes de transmisión bacteriana. Tanto la CDC como la FSA recomiendan separar siempre los utensilios y superficies, y lavarlos con agua caliente y jabón antes de reutilizarlos.
PUBLICIDAD
Cómo reducir el riesgo de intoxicación alimentaria por pollo

La conservación inadecuada del pollo, tanto crudo como cocido, multiplica el riesgo de proliferación bacteriana. El CDC y la EFSA aconsejan refrigerar el pollo o sus sobras dentro de las dos horas posteriores a la manipulación, o mucho antes si la temperatura ambiente es elevada. Además, es importante dividir las sobras en recipientes pequeños y poco profundos para facilitar el enfriamiento rápido y uniforme.
Publicaciones como The Globe and Mail, Straits Times y la Food Safety Authority of Ireland (FSAI) añaden que otros errores frecuentes incluyen dejar el pollo a temperatura ambiente durante periodos prolongados, descongelarlo incorrectamente o confiar en métodos de cocción poco uniformes, como el microondas, que puede dejar partes crudas y permitir la supervivencia bacteriana.
PUBLICIDAD
Para minimizar los riesgos, los especialistas de estas instituciones internacionales recomiendan:
- Cocinar siempre el pollo hasta alcanzar la temperatura interna recomendada de 74 °C (165 °F)
- No lavar el pollo antes de cocinarlo
- Separar utensilios, tablas y platos para el pollo crudo y otros alimentos
- Refrigerar las sobras rápidamente
- Lavarse bien las manos antes y después de manipular pollo crudo
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Mario Lugones expuso en la Argentina Week de París los planes de inversión en salud: “Ya es un proceso en marcha”
El ministro detalló ante empresarios internacionales la agenda orientada a ensayos clínicos, fabricación de fármacos y vacunas, con anuncios de compañías locales y multinacionales

Con una innovadora técnica, científicos del MIT logran leer el ARN de una célula viva sin destruirla
Junto al equipo del Broad Institute, los científicos diseñaron un método que permite analizar esta actividad genética varias veces, algo que antes era imposible porque había que eliminarla para estudiarla

Por qué un hallazgo en el cerebro de ranas toro podría abrir nuevas pistas sobre el Alzheimer y la ELA
Un equipo de la Universidad de Misuri comprobó que estos anfibios producen su propio combustible neuronal cuando la glucosa escasea. El resultado suma evidencia para comprender ciertas enfermedades humanas vinculadas al metabolismo energético del sistema nervioso
Videos virales de TikTok sobre skincare: qué riesgos pueden causar en la piel, según un nuevo estudio
Un trabajo presentado en el Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología 2026 reveló que casi el 95% de las rutinas difundidas en redes sociales contiene información engañosa. Especialistas consultados por Infobae alertaron sobre la combinación de activos sin orientación profesional

Por qué el azúcar podría agravar el efecto de los antibióticos sobre la microbiota intestinal y reducir su diversidad, según un estudio
Un análisis con pacientes oncológicos relacionó la ingesta elevada de alimentos dulces con una caída mayor de diversidad bacteriana intestinal durante tratamientos contra infecciones



