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Migue Granados contó que le da vergüenza sacarse la remera en la playa: “Soy un gordo acomplejado de toda la vida”

En una charla con Agustín Creevy, el conductor habló sin filtro sobre su cambio físico, el pudor que arrastra desde hace años y la incomodidad que todavía siente al mostrarse en público

Migue Granados contó que, pese a haber bajado más de 20 kilos, todavía le da vergüenza sacarse la remera en la playa (Video: Instagram)

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Migue Granados admitió que, pese a haber bajado más de 20 kilos, todavía le cuesta sacarse la remera en la playa por un complejo con su cuerpo que lo acompaña desde hace años. La confesión surgió durante una charla distendida con el rugbier Agustín Creevy para el canal de YouTube del deportista, donde el conductor habló con franqueza sobre su transformación física, sus métodos de entrenamiento y la incomodidad que aún siente frente a la exposición corporal.

“Soy un gordo acomplejado de toda la vida, aunque esté flaco, no voy a quedar en cuero”, le dijo Granados a Creevy en el video, que circuló en redes sociales y generó una catarata de comentarios. La frase condensó algo que el humorista ya había insinuado en otras oportunidades pero nunca había desarrollado con tanta claridad: la pérdida de peso no borró de un día para el otro la imagen que tiene de sí mismo.

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Hombre con cabello corto, barba y bigote, con perforación en la nariz, vistiendo camisa a cuadros y sudadera oscura. Fondo interior con cristales
Migue Granados dijo que el complejo con su cuerpo lo acompaña desde hace años y persiste más allá de la pérdida de peso

El intercambio se volvió más concreto cuando Creevy le preguntó si se sacaría la remera en la playa, en el marco de un viaje a Punta Cana, por ejemplo. La respuesta fue tajante: “No me hallo, bro. Es un complejo al pedo, porque nadie te va a estar mirando”. Luego aclaró cuál es su dinámica habitual: entra al mar, sale, y se vuelve a poner la remera de inmediato. La anécdota que siguió terminó de ilustrar el punto. Granados recordó una visita a Parque Norte, las piletas públicas de Buenos Aires, cuando recién llegaba a la ciudad. Estaba en traje de baño cuando alguien se acercó a pedirle una foto mientras estaba sin remera y describió su reacción con una sola frase: “Y casi me muero, amigo”.

El trasfondo de la conversación es la transformación física que Granados protagonizó en el último año. Según detalló en distintas instancias, el proceso arrancó en julio de 2025 y tuvo un primer tramo fallido con una dieta keto que no le dio los resultados esperados. El cambio real llegó cuando adoptó el déficit calórico como estrategia central y sumó cuatro sesiones semanales de entrenamiento de fuerza. A eso le agregó cinta inclinada, aunque aclaró que ese componente ya cumplió su función: “Para bajar la grasa es déficit calórico, la cinta lo único que hace es gastarte un poco más de calorías”, explicó. Hoy, con la grasa controlada, su foco está puesto en ganar músculo.

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Captura – MIGUE GRANADOS – Infobae en Vivo
Migue Granados atribuyó su cambio físico al déficit calórico, al entrenamiento de fuerza y a la cinta inclinada, con foco actual en ganar músculo

Creevy, que compartió el video en su cuenta de Instagram con el epígrafe “Estás hecho un toro @miguegrana, y no fue Ozempic muchachos...”, dejó en claro que el resultado visible no tiene nada que ver con fármacos. Granados lo había dicho antes con igual contundencia. Ante las consultas de sus seguidores en redes, fue directo: “Ja, ja, ja, jamás. Si así fuese lo rebancaría, incluso públicamente. Me lo han recomendado, pero no me animé”. La referencia era al Ozempic, el medicamento originalmente diseñado para tratar la diabetes que se popularizó entre quienes buscan perder peso por su efecto sobre el apetito. En la charla con Creevy, Granados fue en la misma línea: “El Ozempic creo que lo único que hace es no darte hambre, pero yo eso lo estoy logrando con voluntad”.

El conductor también adelantó sus planes para el verano: “Este verano creo que voy a hacer la diferencia, porque voy a entrenar fuerte todos los días”. La declaración llegó segundos después de reconocer que la cinta ya no le genera grandes cambios y que el próximo objetivo es la masa muscular. El tono fue el de alguien que tiene un plan claro pero que todavía no cerró la cuenta con su propia imagen. La charla con Creevy mostró a un Granados que atravesó un cambio concreto pero que todavía negocia con los efectos de años de convivir con un complejo.

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