Dormir de lado: el hábito nocturno que podría ayudar a proteger el cerebro

Estudios recientes destacan que la postura corporal durante el sueño influye en la capacidad del sistema glinfático para eliminar desechos y reducir el riesgo de deterioro neurológico, abriendo nuevas perspectivas en la investigación sobre salud cerebral

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Un niño duerme plácidamente en la cama con una visualización 3D translúcida del cerebro flotando sobre su cabeza, mostrando conexiones neuronales brillantes.
El sistema glinfático mantiene la salud cerebral al eliminar desechos metabólicos mediante la circulación del líquido cefalorraquídeo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El sistema glinfático cumple interviene en el mantenimiento de la salud cerebral, ya que facilita la eliminación de productos de desecho metabólico a través del movimiento del líquido cefalorraquídeo (LCR) por los tejidos del cerebro. Este proceso contribuye a preservar la homeostasis neuroquímica y a evitar la acumulación de sustancias como proteínas amiloides y tau, cuyo exceso puede resultar perjudicial para las neuronas.

Según un estudio publicado por la revista Sleep Medicine Reviews, la eficiencia de este sistema depende tanto de la circulación del LCR como de las condiciones fisiológicas que se producen especialmente durante el sueño.

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En el descanso nocturno, la actividad glinfática se intensifica y se produce un incremento en la depuración de compuestos neurotóxicos. Los autores advierten que la función adecuada de este sistema ayuda a limitar el daño neuronal a lo largo del tiempo. Si el sistema glinfático no cumple correctamente con su función, pueden acumularse sustancias que favorecen el deterioro cognitivo. El mecanismo de limpieza cerebral contribuye a la protección del cerebro frente a procesos de envejecimiento y enfermedad.

Imagen de una mujer durmiendo de lado en la cama, cubierta por una manta gris, con luz ambiental nocturna. Una planta Sansevieria en maceta y una ventana se ven al fondo.
El sueño intensifica la actividad del sistema glinfático y aumenta la depuración de compuestos neurotóxicos en el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo influye la postura al dormir

Las investigaciones muestran que la postura corporal durante el sueño puede modificar la eficacia del sistema glinfático. Dormir de lado, en posición lateral, favorece la entrada del líquido cefalorraquídeo en los espacios perivasculares, optimizando la eliminación de desechos. En modelos animales, se ha observado que esta postura incrementa el intercambio de fluidos y la depuración de metabolitos más que las posiciones supina (boca arriba) o prona (boca abajo).

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Las pruebas en humanos es más limitada, pero los datos disponibles apuntan a que dormir en posición lateral podría tener ventajas fisiológicas para la función de limpieza cerebral. El estudio sugiere que la postura adoptada durante el sueño es un factor que puede influir en la eficiencia del sistema glinfático. Estos hallazgos permiten investigar cómo los hábitos posturales nocturnos podrían contribuir a la salud neurológica. La postura es una variable en el estudio del sueño y la neuroprotección.

Cerebro humano sobre una almohada con figuras pequeñas simulando limpiar desechos, colores azul y violeta.
Dormir de lado en posición lateral favorece la entrada del líquido cefalorraquídeo en los espacios perivasculares y mejora la eliminación de desechos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué cambia en el líquido cefalorraquídeo durante el sueño

El flujo y la circulación del líquido cefalorraquídeo presentan diferencias entre los estados de sueño y vigilia. Durante las horas de descanso, tanto el volumen como la velocidad del LCR aumentan, lo que facilita una mayor eliminación de compuestos neurotóxicos. En contraste, mientras se está despierto, estos procesos de intercambio y limpieza disminuyen considerablemente.

Esta variación está relacionada con cambios en el tamaño de los espacios intersticiales cerebrales y con la actividad neuromoduladora propia de cada fase. La mayor eficacia del sistema glinfático durante el sueño parece depender de una expansión del espacio disponible para la circulación del LCR. El descanso nocturno proporciona reposo y activa mecanismos biológicos para la depuración cerebral. El sueño es un periodo para el mantenimiento de la salud cerebral a través de la limpieza de desechos.

Hombre en pijama de rayas duerme de costado en una cama, con almohada entre las piernas en una habitación oscura. Junto a la cama, un vaso de agua y un reloj.
La circulación del líquido cefalorraquídeo cambia entre sueño y vigilia, con mayor volumen y velocidad durante el descanso nocturno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo afectan los trastornos del sueño

La alteración o reducción del sueño tiene un impacto negativo sobre la eficacia del sistema glinfático. El estudio destaca que los trastornos del sueño, como el insomnio o la fragmentación del descanso, disminuyen la capacidad del cerebro para eliminar desechos metabólicos. Esta menor eficiencia puede llevar a una acumulación progresiva de compuestos nocivos, lo que se asocia con un deterioro en la función cognitiva.

A largo plazo, la persistencia de trastornos del sueño puede incrementar la vulnerabilidad a daños neurológicos y favorecer procesos degenerativos. Los autores subrayan la importancia de mantener una buena calidad de sueño para asegurar la correcta función glinfática. La relación entre descanso y salud cerebral se observa con mayor claridad a medida que se comprenden los mecanismos de limpieza nocturna. El sueño adecuado actúa como un factor de protección frente al deterioro neurológico.

Ilustración de un cerebro cortado por la mitad. La sección izquierda muestra vasos y líquido azul limpiando partículas luminosas. La derecha tiene partículas acumuladas y píldoras azules.
Los trastornos del sueño, como el insomnio y la fragmentación del descanso, reducen la eficiencia glinfática y se asocian con deterioro cognitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué vínculo hay con las enfermedades neurodegenerativas

El correcto funcionamiento del sistema glinfático está vinculado a la prevención de enfermedades neurodegenerativas. La revisión señala que el mal funcionamiento de este sistema, especialmente cuando se combina con un sueño insuficiente o de mala calidad, puede contribuir a la acumulación de proteínas como el amiloide y la tau, factores asociados a trastornos como el Alzheimer.

La evidencia sugiere que promover un sueño adecuado y condiciones que favorezcan la actividad glinfática podría ser una estrategia relevante para reducir el riesgo de deterioro cerebral. La comprensión de estos procesos plantea nuevas líneas de investigación y la prevención de enfermedades neurológicas. Garantizar la eficiencia de la limpieza cerebral nocturna puede convertirse en una herramienta para proteger la función cognitiva.

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