
Aunque comparten síntomas como pensamientos repetitivos y angustia persistente, la ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) tienen diferencias conceptuales y de abordaje terapéutico.
La mayoría de las personas tienen formas de lidiar con los sentimientos de ansiedad que les permiten tener una mayor sensación de control. Por ejemplo, controlar todo antes de dar una conferencia o buscar apoyo en un ser querido. Así lo refleja un artículo realizado por Emily Upton, candidata a doctorado en psicología en UNSW Sydney, y Kayla Steele, investigadora posdoctoral y psicóloga clínica en el mismo centro publicado en The Conversation.
Al mismo tiempo, se preguntan: ¿Estos comportamientos denotan ansiedad o son un signo de trastorno obsesivo-compulsivo?
Como psicólogas clínicas, las autoras señalaron que esta pregunta aparece con frecuencia debido al reciente aumento del interés por el TOC en las redes sociales.
Ansiedad, en una de cada tres personas

Una proporción considerable de la población mundial —alrededor de uno de cada tres individuos— experimentará a lo largo de su vida algún tipo de trastorno de ansiedad, de acuerdo a los datos presentados por Upton y Steele.
Esta cifra ubica a la ansiedad y sus variantes —como la ansiedad social, el trastorno de pánico y la ansiedad generalizada— entre los problemas de salud mental más frecuentes.
Las psicólogas señalaron que estos trastornos presentan síntomas ligeramente diferentes. Sin embargo, afirmaron, “todos comparten un miedo o preocupación excesivos y persistentes que causan angustia o llevan a las personas a evitar aspectos importantes de la vida, como el trabajo, el estudio o las actividades sociales".

En términos clínicos, la ansiedad típica es considerada una respuesta adaptativa ante amenazas reales o percibidas. Gabriela Martínez Castro, licenciada en Psicología y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad, explicó a Infobae: “La ansiedad es un sistema de alarma que cuando se desregula necesita ser comprendido y tratado".
En ese sentido, señaló que la ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante la percepción de peligro o de amenaza. “No hace falta que estos sean reales, sino que pueden provenir de un pensamiento negativo que puede ser automático, que no nos demos cuenta de que lo tenemos y eso gatilla un nivel de ansiedad importante", indicó.
En cuanto a cómo se manifiesta, la psicóloga explicó: “Hay personas que tienen problemas gastrointestinales, náuseas, diarrea, sensación de nudo en el estómago; contracturas, dolor de pecho, palpitaciones, opresión precordial, mareo hasta sensación de irrealidad, que es como si estuvieran viendo la vida como a través de una película. También se presentan sudoración, alteraciones del ciclo menstrual y sofocos más intensos. Pero no todos expresamos la activación de la ansiedad de la misma manera. Depende de la sensibilidad corporal, la historia personal y el aprendizaje previo".
El TOC: obsesiones y compulsiones que impactan la vida cotidiana

El TOC, en cambio, se cataloga como un cuadro independiente en los manuales diagnósticos, subrayó el artículo. El TOC se manifiesta por la presencia de obsesiones —pensamientos, imágenes o impulsos no deseados y recurrentes— y/o compulsiones, que son rituales físicos o mentales ejecutados para aliviar la angustia provocada por dichas obsesiones.
“El Trastorno Obsesivo Compulsivo podría graficarse como una mente que se queda atrapada en un bucle de pensamientos que no se puede detener fácilmente. Por ejemplo, una persona podría pensar obsesivamente si cerró la puerta de su casa con llave, y sentir la obligación de volver a revisar una y otra vez para verificar esta cuestión”, explicó en Infobae la licenciada Liliana Traiber, coordinadora de la Clínica de Ansiedad y Trauma del Departamento de Psicoterapia de INECO.
Los ejemplos comunes de TOC incluyen el miedo a la contaminación, la necesidad de orden y simetría, los pensamientos violentos o sexuales no deseados, el lavado excesivo de manos, la verificación y repetición de acciones, entre otros. Estos suelen ocupar mucho tiempo en la vida de las personas que lo presentan y les causa malestar emocional (ansiedad, temor, angustia).

Según Upton y Steele, es posible padecer ambos trastornos: entre la mitad y las tres cuartas partes de las personas con TOC también cumplen los criterios para uno o más trastornos de ansiedad.
Un elemento diferenciador es la intensidad y el impacto del TOC: si las obsesiones o compulsiones consumen mucho tiempo, causan malestar considerable o deterioran la vida diaria, puede tratarse de este diagnóstico, afirmaron las especialistas.
Cómo saber si se tienen síntomas de TOC

Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, no todo pensamiento repetido es una obsesión ni no todo ritual o hábito es una compulsión. Sin embargo, por lo general, las personas con trastorno obsesivo-compulsivo presentan estas características:
- No pueden controlar sus obsesiones o compulsiones, incluso cuando saben que son excesivas.
- Dedican más de una hora al día a sus obsesiones o compulsiones.
- No obtienen placer con sus compulsiones, pero estas les pueden dar un alivio temporal de su ansiedad.
- Tienen problemas importantes en la vida diaria debido a estos pensamientos o comportamientos.
Distinguir ansiedad y TOC: claves y abordajes

Aunque tanto los trastornos de ansiedad como el TOC comparten la presencia de pensamientos que producen malestar, el origen y la estructura cognitiva de estos síntomas varía. Esto motiva, recalcan Upton y Steele, diferencias en el tratamiento:
- La terapia cognitivo-conductual (TCC) figura como el enfoque más respaldado para ambos cuadros. Para el TOC, se emplea especialmente la técnica de exposición con prevención de respuesta (EPR), que consiste en exponer a la persona de manera gradual a los estímulos que desencadenan los pensamientos indeseados, al tiempo que se abstiene de realizar las compulsiones. El objetivo es demostrar que, aún sin el ritual, la ansiedad disminuye por sí sola y el temor anticipado no se materializa.
- En trastornos de ansiedad como la preocupación generalizada, la TCC se centra en identificar los patrones de pensamiento disfuncionales, desmontar las creencias que perpetúan el ciclo de preocupación y aprender estrategias prácticas —como la toma de decisiones escalonadas— para afrontar situaciones temidas.
- Los antidepresivos (en particular los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, o ISRS) pueden ser un componente eficaz del tratamiento tanto para los trastornos de ansiedad como para el TOC, señalaron Upton y Steele. “Un enfoque de tratamiento combinado de medicación (ISRS) y terapia (TCC) suele ofrecer los mejores resultados, especialmente en casos de TOC grave", destacaron.
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