
Un extenso estudio realizado con más de un millón de padres en Suecia detectó un fenómeno inesperado en la salud mental paterna: las diagnósticos psiquiátricos por depresión y trastornos relacionados con el estrés aumentan un 30 % aproximadamente un año después del nacimiento de un hijo.
El estudio, publicado en JAMA Network Open fue realizado por investigadores del Instituto Karolinska en Suecia y la Universidad de Sichuan en China.
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El equipo verificó que este repunte coincide con una fase donde el impacto acumulativo de la paternidad –privación de sueño, cambios en la pareja, presiones económicas– alcanza su punto máximo, lo que plantea preguntas sobre los enfoques actuales de apoyo postnatal centrados casi exclusivamente en las madres, según informó el estudio.
Al analizar los datos de 1.096.198 padres de niños nacidos entre 2003 y 2021 en Suecia, la investigación reveló que la incidencia de diagnósticos psiquiátricos era menor durante el embarazo y en los primeros meses tras el nacimiento, en comparación con el año previo a la concepción.

Específicamente, durante la semana uno del embarazo, la tasa era de 5,5 diagnósticos por cada mil personas-año, frente a 7,0 en la semana previa a la concepción, mientras que en la primera semana después del parto bajaba aún más a 5,19.
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Sin embargo, transcurrido un año de la llegada del bebé, los casos de depresión y de trastornos por estrés superaban en más del 30 % los datos previos al embarazo (IRR de 1,30 para depresión y 1,36 para trastornos de estrés hacia la semana 49 postparto). Este patrón solo fue visible en estos dos diagnósticos; otros trastornos, como los de ansiedad, adicciones o trastornos de atención, se mantuvieron estables o regresaron a los valores de referencia.
Esta tendencia fue caracterizada en detalle por Jing Zhou, estudiante de doctorado del Instituto Karolinska y coautora principal. Explicó que la transición hacia la paternidad conlleva experiencias gratificantes, pero también una serie de tensiones nuevas: “Muchos atesoran los momentos íntimos con el hijo, pero al mismo tiempo la relación de pareja puede verse afectada y la calidad del sueño deteriora, lo que contribuye al riesgo de problemas de salud mental”.
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El riesgo luego de la “fase de luna de miel” tras el nacimiento

Al centrarse en el comportamiento temporal de los diagnósticos, los investigadores observaron que el descenso de casos durante el embarazo podría estar relacionado con una priorización de la salud materna o incluso con una postergación de las propias necesidades de los padres.
Según el informe, los diagnósticos vuelven a aumentar en el período posparto tardío por lo que Donghao Lu, profesor asociado del Karolinska Institutet, sugirió que “el alza demorada en depresión fue inesperada y acentúa la necesidad de atender señales de alerta en los padres mucho después del nacimiento”.
Las conclusiones ponen en evidencia una laguna histórica en la atención sanitaria: los programas de apoyo psicológico y social se enfocan casi por entero en las madres durante las semanas inmediatas al parto, dejando de lado la detección e intervención para los padres en el momento de mayor vulnerabilidad psicológica, que ocurre meses después.
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“Identificar los periodos de mayor vulnerabilidad permitirá a los servicios sanitarios y a los responsables de políticas públicas ofrecer asistencia en el momento adecuado”, declaró Zhou. “La depresión posparto se suele abordar en relación con las madres primerizas, pero el bienestar de los padres también es importante, tanto para ellos mismos como para toda la familia”.

El estudio cruza los registros nacionales suecos con datos clínicos para trazar, en intervalos semanales, la evolución de distintos diagnósticos antes, durante y después del embarazo. Los resultados, según el estudio, se basan en diagnósticos clínicos, por lo que podrían subestimar la prevalencia real si existen padres que no solicitaron atención médica. Aun así, el diseño longitudinal permite describir con precisión la cronología de los riesgos.
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Los autores destacan que a diferencia de la depresión materna, que suele alcanzar su punto crítico poco después del parto debido a factores hormonales, la paterna está más asociada al estrés acumulado tras meses de adaptación a la nueva dinámica familiar. Las cifras indican la necesidad de incluir a los padres en el diseño de estrategias preventivas y en los controles de salud psicológica durante todo el primer año de vida del hijo.
La muestra analizada abarcó 1.915.722 nacimientos de 1.096.198 padres en Suecia, con una edad media al nacimiento de 33,8 años. El equipo ajustó los resultados por edad y año calendario, empleando modelos de regresión de Poisson estandarizados para estimar las tasas e índices de razón de incidencia.
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En conclusión, los autores afirmaron: “En este estudio de cohorte a nivel nacional, los padres en Suecia tuvieron menos probabilidades de ser diagnosticados con un trastorno psiquiátrico durante el embarazo de su pareja y el posparto temprano que antes de la concepción, pero las tasas de incidencia volvieron a niveles comparables posteriormente. Estos patrones de incidencia pueden reflejar una protección transitoria y una detección tardía durante la transición a la paternidad, y respaldan la necesidad de vigilancia de la salud mental paterna, en particular para detectar un aumento de la depresión y los trastornos relacionados con el estrés en el período posparto tardío.“.
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