
Las enfermedades cardiovasculares se mantienen como la principal causa de muerte en el mundo, responsables de casi 18 millones de fallecimientos anuales, lo que representa cerca de 1 de cada 3 muertes globales según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, esta carga de enfermedad no golpea por igual a ambos sexos.
Un estudio reciente revela diferencias críticas en la edad de aparición del riesgo para hombres y mujeres, subrayando que la prevención temprana no es solo una recomendación, sino una estrategia vital para reducir el impacto de estas patologías a largo plazo.
En ese contexto, los hombres tienen más probabilidades y a edades más tempranas de desarrollar enfermedades cardiovasculares que las mujeres. En promedio, los problemas cardíacos aparecen unos siete años antes en los varones. Así lo indica una investigación publicada por la Universidad de Northwestern en la Journal of the American Heart Association, que señala que los problemas en las arterias del corazón explican gran parte de esta diferencia desde etapas relativamente jóvenes de la vida adulta.
Diferencias de incidencia y análisis de cohortes
El estudio fue dirigido por Alexa Freedman, profesora de medicina preventiva en la Universidad Northwestern, y se basó en datos del proyecto CARDIA, una investigación realizada en Estados Unidos que siguió durante más de tres décadas a un mismo grupo de personas.
En total participaron más de 5.000 adultos, con una distribución equilibrada entre hombres y mujeres. Al comenzar el seguimiento, la edad promedio era cercana a los 25 años, y la observación se extendió hasta 2020.

Los resultados muestran que los hombres alcanzan un nivel relevante de riesgo cardiovascular alrededor de los 50 años, mientras que las mujeres llegan a una situación similar cerca de los 57 años, es decir, unos siete años más tarde.
Al analizar los distintos tipos de enfermedades, se observó que la cardiopatía coronaria —problemas en las arterias que llevan sangre al corazón— es la principal causa de esta diferencia.
En cambio, el estudio no encontró diferencias importantes entre hombres y mujeres en el caso del accidente cerebrovascular (ACV), ya que la edad promedio de aparición es muy similar en ambos. Para la insuficiencia cardíaca, la diferencia surge más adelante en la vida adulta: los hombres tienden a presentarla algunos años antes que las mujeres.
Factores de riesgo, prevención y desafíos en la atención
Según los investigadores, la diferencia en el riesgo cardiovascular entre hombres y mujeres empieza a notarse con claridad a partir de los 35 años. Antes de esa edad, el nivel de riesgo es parecido en ambos grupos. Sin embargo, a partir de ese punto, el riesgo en los hombres aumenta y se mantiene más alto durante la mediana edad.
Freedman explica que esta diferencia temprana resalta la importancia de comenzar con controles médicos y acciones preventivas ya desde la adultez joven. Aunque factores conocidos como la presión arterial, el colesterol, el nivel de azúcar en sangre, el tabaquismo, la alimentación, la actividad física y el peso corporal influyen en el riesgo, los especialistas advierten que estos elementos no explican completamente la diferencia entre hombres y mujeres.

Esto sugiere que existen otros factores, tanto biológicos como sociales, que todavía no están del todo claros. La investigadora señala que detectar el riesgo a tiempo permite aplicar estrategias preventivas que pueden reducir los problemas cardíacos en el futuro.
El trabajo también destaca que muchos controles médicos preventivos suelen comenzar recién después de los 40 años. Sin embargo, estos nuevos datos respaldan la idea de adelantarlos, especialmente en varones jóvenes. Para Freedman, aunque pueda parecer temprano, las enfermedades del corazón se desarrollan lentamente a lo largo de muchos años, y las primeras señales pueden aparecer ya en la juventud adulta.
Herramientas predictoras y brecha en la atención médica
Una de las herramientas mencionadas en el estudio es el uso de nuevas fórmulas de estimación de riesgo llamadas PREVENT, desarrolladas por la Asociación Estadounidense del Corazón. Estas permiten calcular el riesgo cardiovascular desde los 30 años, lo que podría ayudar a anticiparse a futuros problemas de salud.
Sin embargo, el estudio también detectó un desafío adicional: los hombres jóvenes suelen acudir con menos frecuencia al médico para controles preventivos. Los datos muestran que las mujeres entre 18 y 44 años realizan chequeos de rutina con mucha mayor frecuencia que los hombres, en gran parte por controles ginecológicos y relacionados con el embarazo.

Freedman remarca que fomentar las visitas preventivas en varones jóvenes representa una oportunidad clave para mejorar la salud cardíaca y reducir el riesgo de enfermedades a largo plazo.
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres en todo el mundo. Por eso, fortalecer la prevención y la detección temprana es fundamental para cambiar esta tendencia.
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